Apacible Mar

El Mar es una inmensa capa de agua que está en los océanos y es una de las maravillas de la naturaleza que todos conocemos, a veces de color azul turquesa   -cuando no está contaminado, por supuesto-, otras veces con aguas verdosas y hasta existe uno llamado El Mar Muerto, por ser un mar salado debido a sus famosas aguas hipersalinas que permiten flotar fácilmente.  Pero, vayamos al punto que nos interesa, el Mar ejerce un efecto sedante en nuestra mente y nuestra psiquis; simboliza quietud, calma y paz estando en las orillas, capturándolo fotográfica o visualmente, u observando una puesta de sol, bronceándonos en sus arenas, o simplemente estando ahí parados mirándolo de pie; y además, lo más importante: Escuchándolo. Nos produce placer y admiración oír el sonido de sus olas, las veces que chocan con las rocas, las gotas que a veces nos caen cuando estamos ahí frente a él, o cuando la marea está alta y éste está embravecido, aunque para los amantes del surf, ésta es la ocasión perfecta para correr olas.

Tengo un padre muy marino –de gustos, digo-  y uno de sus hobbies fue la pesca, es así que cuando niña, no tanto por el producto del mar, sino, por lo apacible y lleno de adrenalina que este efecto produce, íbamos con regular frecuencia.  Cuando niños, nos llevaba a mis hermanos y a mí, a disfrutar del mar; solíamos ir a la Playa Las Cascadas y Barranquito en la Costa Verde de Miraflores; y se quedó en mis pupilas grabado aquella cascada o pequeña catarata que mirábamos siempre cuando él venía a recogernos, después de haber pasado algunas horas ahí con nuestra madre, caída de agua que en la actualidad ya no existe. Cómo olvidar esos castillos que hacíamos en la arena, nuestros baldecitos y palas para hacer figuras, la inocencia de ir sólo en short de playa sin temor que nadie nos observara, porque éramos niños y todo era tan transparente.  Nuestra emoción venía cuando después de unas tres horas, nuestro papá llegaba a recogernos en su carro Datsun color verde limón, aún recuerdo, y con una calcomanía subida de tono en la ventana de la parte de atrás del auto.  Nos decía:  A enjuagarse los pies antes de subir, entonces, las tres mayores hacíamos eso con el golpe de agua que caía de la catarata que se encontraba al frente de la Playa, Las Cascadas. Puedo sentir tan vívidamente esos inolvidables momentos.

Playa de Essaouira – Marruecos

Nos retiramos al mar cuando nos sentimos tensos y queremos escapar de la rutina, ya que el tan sólo oírlo nos relaja.  Así, emulamos cientos de veces que vamos a la orilla de éste al amanecer, al atardecer o a caminar por la orilla para disfrutar de deliciosos momentos. Esto se usa inclusive en terapias rehabilitadoras de índole psicológico; sentados al frente del mar podemos hacer yoga, podemos sentarnos en posición de flor de loto para meditar, podemos hacer Tai Chi, o simplemente caminar de largo a largo por la orilla de la playa, esto será suficiente para que la energía magnífica del Mar nos colme y nos recargue completamente para continuar el camino.

Espero que hayas disfrutado este imaginario recorrido marino, hasta la próxima!

Publicado por Centellando

Desde chica me ha gustado los viajes, la aventura, el ir cantando en el carro de paseo con mis hermanas; el aprender mucho de mi Guerrero de la Luz, mi padre. Así como de la suavidad y los aprendizajes que siempre me obsequió mi madre. Me ha interesado mucho la Historia, Culturas Pre Incas, Incas y conocer in situ todos estos lugares. Soy una admiradora de la belleza que hay en Perú, así como de los sitios hermosos del mundo. Soy un poco hiperactiva, apasionada de lo que me gusta y maravillada de lo que mis pupilas pueden apreciar, agradezco a mi hija, quien me ayudó en la elaboración de esta página de Centellando Blog; espero les guste mis historias, viajes, recorridos por el mundo y las magníficas culturas que como humanos debemos apreciar y agradecer al Universo. Su servidora.

Deja un comentario