Hace más de ciento cincuenta millones de años, en las calurosas y húmedas junglas del periodo jurásico, la primera ave levantó su vuelo inseguro por entre helechos y gigantes coníferas. Las aves han alcanzado una progresiva adaptación a la vida en el aire; los huesos de su esqueleto en un comienzo robustos se tornaron ligeros y huecos pero fibrosos. Un acelerado metabolismo proporcionó la energía requerida para el vuelo; las aves levantan el vuelo en dirección contraria a la del viento. La ingeniosa configuración que presentan los pájaros permite una técnica de vuelo superior a la de cualquier otro animal alado.
El ave de mayor tamaño es el avestruz africano, alcanza dos y medio metros de altura. La Moa de Nueva Zelanda extinguida hace muchos años, medía tres y medio metros; y en contraste con ellos, el pájaro más pequeño, como por ejemplo el Colibrí Sansún de Cuba tiene una longitud de cinco centímetros y pesa menos de dos gramos. Este pájaro chupa el néctar de las flores con su largo pico (Enciclopedia Combi Visual).
Hemos sentido siempre una gran atracción por los pájaros, aves de hermoso plumaje, preciosos colores y maravilloso canto. Quiero hablarles ahora de mi favorito: El Turtupilín, una pequeña ave de aproximadamente trece centímetros que se encuentra en campos abiertos, pastizales, bosques abiertos, matorrales; etcétera, lugares por ejemplo como las Lomas de Lachay, chacras, haciendas y parques en general. El macho de color rojo con negro y la hembra un poco más gris con el pecho color melón o palo rosa. Mi experiencia con él es muy singular, pues, debe haber pasado volando encima de mí, haberme atravesado o haberlo visto parado en algún cable aéreo, caminando por las aceras muchísimas veces.
¿Saben qué? Cuenta una historia que aquí en Lima, en el Distrito de Pachacamac, un Turtupilín guió a una persona a que camine hasta el lugar donde debería de construírsele un Santuario a la Virgen María, que más tarde se llevaría a cabo, en la actualidad es una Villa que parece española donde se venera entre otros Santos a la Virgen de la Consagración, es muy hermoso el lugar. Una amiga que supo que este pajarito rojo con negro aparecía en mi camino me manifestó que cada vez que un Turtupilín se le aparece a alguien, es la mismísima Virgen María que está manifestándole a esta persona, su presencia. Para mí este en un hecho casi divino, de gran significancia. Pues, no sólo ha aparecido cuando he estado meditabunda o pensativa, sino, también cuando he tenido ideas, planes o proyectos en mente y lo he visto como símbolo de buen augurio. Con el tiempo he aprendido a admirarlo y quererlo mucho, inclusive a extrañarlo cuando no aparece en mi camino.
El canto de los pájaros es para nosotros un himno de júbilo, es relajante y nos hace pensar que estamos en el Paraíso. Su belleza y colorido nos transporta a lugares como ríos, bosques y nos hace muy bien a nuestra psiquis. Aprendamos de los pájaros a alzar el vuelo, a crear una idea en la mente e imaginarnos como si ya la estuviéramos concretando, sintámonos como ellos: Ligeros, relajados, sin peso y agitemos nuestras alas a nuestra imaginación para poder “volar”.
¡¡Hasta la próxima!!
Fuente Libro: Enciclopedia Combi Visual; Tomo 4, Págs. Del 01 al 12 y de 13 al 14. Arne Broman – Redactor y Olle Olsson, Licenciado en Ciencias sobre Pájaros.
Fuente Imagen: Página Web de la Municipalidad de San Isidro http://msi.gob.pe/portal/nuestro-distrito/turismo-distrital/observando-aves-en-el-olivar/
