Mediante este artículo les daré un alcance y orientación a fin de que conozcan para qué son estas famosas Flores de Bach y qué usos se les pueden dar. Pretendo ponerles de conocimiento esta terapia de flores para autoayuda y relajación. Vivimos en un mundo tan agitado, tan competitivo, todo estrés, ahora más con las circunstancias actuales: Angustia, desazón, incertidumbre, miedo y pánico en ciertos casos. Hasta insomnio, sí, en las últimas semanas se ha conocido que más de la mitad de la población tarda mucho en dormir, trasnocha y se ha trastocado todo el sistema de vida; asimismo, muchas personas debido a la coyuntura actual han perdido sus empleos, otros tienen la salud física y mental debilitada, así que este conocimiento les puede ayudar. Espero que aprovechen este artículo y les sea de gran utilidad en su vida cotidiana.
El médico británico Edward Bach (1886-1936), hizo grandes descubrimientos en Patología, Inmunología y Bacteriología; tuvo aportes pioneros en Medicina Homeopática, en especial vacunas bacterianas como: Nósodos de Bach; no quedando satisfecho con esto, enfocó y exploró tratamientos distintos para el tratamiento de enfermedades y el resultado final de esto son las terapias conocidas como “Flores de Bach”. Él manifiesta que cuando no existe armonía entre el cuerpo y la mente es que se reflejan las enfermedades y que deben considerarse individualmente, ya que se trata al propio individuo en toda su esencia y no es un tratamiento grupal o comunitario para quien padezca esa misma enfermedad. Cuando hay una disociación entre el cuerpo y el alma se resquebraja la salud. Viéndolo así entonces, las enfermedades son un reflejo, una manifestación externa de nuestros estados emocionales negativos.
Los estados emocionales negativos son el resultado de la ruptura de la armonía entre la personalidad y el Ser Superior. Este Ser Superior puede ser de cualquier religión, esa es una opción muy personal, aunque Edward Bach tenía más una visión por las religiones orientales. Los estados emocionales negativos fueron categorizados en siete grupos por Bach: Temor, inseguridad, falta de interés en el presente, soledad, vulnerabilidad ante ideas e influencias ajenas, desaliento y desesperación y preocupación excesiva por el bienestar de los demás.
Siempre hay especialistas con estudios de preparación de estas flores que ustedes podrán tener a su alcance, dicen que lo elemental es que estas flores se recojan en un día caluroso de verano, durante el periodo más soleado; entre el mediodía y las primeras horas de la tarde y asimismo, que se preparen con alcohol como vodka o cogñac, Bach utilizaba brandy. Es por eso que éstas deben ser preparadas con pleno conocimiento del procedimiento.

Las 38 flores de Bach son no sólo las hierbas silvestres, sino, arbustos o árboles: Para quienes sienten mucha ira, celos, envidia y constante mal humor, ellas deben de utilizar: Acebo. Achicoria para las personas posesivas y que tienden a querer tener el control sobre los otros y dirigir sus vidas. Si son personas que esconden sus sentimientos podrán usar Agrimonia. El Aulaga servirá a los que se encuentran en un estado de desesperación y pesimismo. Para quienes no han definido su camino en la vida podrá ser la Avena Silvestre. El Brezo será para las personas que hablan compulsivamente, preocupadas de sí mismas y no les agrada escuchar al otro. El Agua de Roca será para las personas perfeccionistas que tienen ideales exagerados. El Álamo indicado para las personas con miedo a algo que no saben identificar. El Alerce para las personas inseguras que no confían en su propia capacidad. Brote de castaño, personas con problemas del aprendizaje. Castaño blanco, cuando los pensamientos no deseados circulan impulsivamente por la mente. Castaño dulce es cuando una persona se siente desamparada y desprotegida. Castaño rojo indicado para personas que se preocupan mucho de otros. La Centaura para personas que tienen dificultad en imponer su voluntad. La Cerasífera o cereza, ayudará a personas que tienden a perder el control sobre sus pensamientos y acciones. Ceratostigma para personas que tienen poca confianza en sí mismas, dudan de su capacidad de juicio e imitan a los demás. Clemátide, utilizada para personas con gran dificultad de concentración y para vivir el presente. Estrella de Belén, para personas que hayan vivido experiencias traumáticas, físicas, emocionales o espirituales. Genciana, para personas que se desaniman frente a las dificultades que surgen. Haya, indicado para personas que se muestran muy rígidas. Heliantemo, para el sentimiento de terror, ansiedad o miedo, que hasta llegan a sentirse paralizadas. Hojaranzo, sensaciones de extremo cansancio mental. Impatiens, para personas muy rápidas de pensamiento y que pierden la paciencia con los demás. Manzano Silvestre, limpia la mente, ubicará en su exacta dimensión a los sentimientos de impureza y de autodesaprobación. Mímula, para los que tienen fobias. Mostaza, para personas caracterizadas por una tristeza inesperada que lleva a profunda depresión y tienen un comportamiento totalmente introvertido. El Nogal, ayudará en la adaptación de cambios emocionales y corporales. Olivo, para el agotamiento mental, cuando las personas se preocupan en demasía. Olmo, quienes tienen gran sentido de responsabilidad. Pino, para los que presentan sentimientos de culpa y autocensura. Roble, para personas obstinadas con el trabajo, cumplidoras del deber y con grandes ideales. La Rosa Silvestre, indicada para los estados de apatía, resignación y falta de interés en objetivos a seguir. El Sauce para personas que se sienten víctimas y culpan a los demás de sus fracasos. Scleranthus, para personas incapaces de tomar una decisión. Verbena, personas que se sienten dueñas de la verdad y no aceptan las diferentes individualidades. Vid, para las personas ávidas de poder y críticas hacia los demás y por último: Violeta de agua, esencia para las personas reservadas y distantes.
Nuestras emociones no resueltas y tenidas de manera constante causan las enfermedades en nuestro cuerpo físico, por eso es tan importante el balance entre ambos. Somos una sola unidad de cuerpo, espíritu y mente. Si no hay este equilibrio todo se desbalanza y empieza a padecer nuestro cuerpo físico. Tú puedes ser tu mejor terapeuta si te lo propones, con voluntad, con determinación y sobre todo, haciéndote uno con la Naturaleza, nuestros hermanos menores: Los animales y las plantes. Hay un mundo allá afuera esperando que te sincronices con él. Ve a su conquista.
¡¡Hasta la próxima!!
Fuente: Libro Las Terapias Alternativas. Alejandro Itzik y Equipo Editorial. 2007.