Antes cuando chicos, y cuando nuestros papás tenían deseos de estar en contacto con la naturaleza, se agrupaban dos o tres parejas de amigos, de familias con hijos e íbamos fuera de Lima, y estoy segura que esa experiencia la hemos vivido la mayoría. Por ejemplo, mi padre solía ir al mar de pesca y visitar el campo también. Se disfrutaba desde las ventanas del carro en el camino y si tenías varios hermanos, hermanas como nosotros, se gozaba más; los paisajes, las carreteras, los sembríos en el camino y nunca olvidaré una travesura que hicimos cuando los mayores sobrepararon a comprar algo y mis hermanitas aún chicas y yo sacamos camotes de una chacra que tuvimos al alcance, cerca de nosotras y las metimos al carro corriendo, después sentimos el sonido de un pito o algo así, también de un perro, pero entonces aparecieron los mayores y el carro corrió a todo tope…
Hoy en día tenemos muchos lugares donde refugiarnos si queremos respirar aire puro o eliminar el estrés. Cerquísima a Lima ya tenemos cerros, sol, yendo más allá un poco de altura quizás, donde se sale del clásico color panza de burro de nuestro cielo limeño a unos celestes más despejados, algunos apus y sobre todo, verdor; verde de hierba fresca, verde de naturaleza, verde de esperanza. La vida cada vez va más rápido y se nos acortan los días, o por lo menos, tenemos esa sensación, Pérez Albela enuncia que antes el día tenía 24 horas y que después de un terremoto que hubo, el eje de la tierra se movió unos milímetros dando la sensación que el día parezca de 16 horas reales ahora. Es una hipótesis, en fin, nada comprobado. Pero que hay la sensación que cada vez nos queda corto el día, la hay y me parece que esto lo sentimos todos y que es motivo para aprovechar el tiempo al máximo.
No hace falta para salir de la urbe cosmopolita, de la ciudad donde vivimos o nos desarrollamos y donde todo está centralizado, una gran cantidad de presupuesto para ir a disfrutar de la naturaleza, ni tener el auto o la camioneta para ir a dar un paseo. A sólo 50 minutos de Lima se puede estar en Chaclacayo, Cieneguilla, Huampaní; a hora y media por citar otros lugares, se puede estar en Pachacamac, Lurín, etcétera y todo esto se puede realizar en servicios de transporte público. Como vemos, la opción de estar cerca a la naturaleza, está al alcance de todos.
Es bueno salir de la rutina, caminar, respirar aire fresco, no escuchar ruidos de las bocinas de la ciudad todos los días. Lo que mencioné anteriormente es por ejemplo para los amantes del campo, pero lo mismo puedes ir al sur o norte de la ciudad a encontrar paraísos de playas; en donde así fuera invierno, siempre podrán ser refugios de concentración, de silencio, de quietud, ir a leer, a escribir. Tan sólo es relajante caminar por la orilla del mar tomando tus precauciones aún en invierno. Esto te dará un respiro para recomenzar la semana, para replantearte algunos pensamientos o ideas por ahí rondando y un poco, te encontrarás contigo mismo.

Todo está tan saturado hoy que llegará un momento que la gente en su mayoría preferirá como vivienda fija el campo o la playa, esperemos que con el tiempo la infraestructura y transporte estén adecuados y que cada vez haya más igualdad de oportunidades para todos en todos los aspectos, sobre todo, del respeto a la dignidad, salud física y mental del ser humano, su derecho a educación y vivienda; que es lo más elemental para que se forme un individuo y de allí se desarrolle nuestra sociedad. Disfrutar de la naturaleza es un don que no se le niega a nadie, escaparte, refugiarte en ella, también lo es.
Sigámosle teniendo un cariño especial a estos pequeños viajes que podrían ser semanales, o en la frecuencia que tú quieras o puedas hacerlo para escapar del bullicio, noticias funestas, aire contaminado de la ciudad, preocupaciones por enfermedades, falta de recursos, o empleo; busquemos nosotros mismos cada vez más nuestro propio paraíso, el de nuestra mente y el de nuestro cuerpo físico, reforzando esto radica nuestra fortaleza. Rompamos la rutina de vez en cuando y a atreverse de vez en cuando a hacer algo diferente.
¡¡Hasta la próxima!!