Escucha tus emociones y no hagas de oídos sordos

¿Qué pasa cuando nos hacemos de oídos sordos con nosotros mismos? El consciente dice sí, pero el subconsciente –a quien no escuchamos– dice: Nooooo. Así es como nos sentimos en algunos momentos. ¿Cuántas veces hemos sentido dolores de cabeza, de cuello, sensación de angustia en el pecho, sudoraciones, dolor de estómago, nervios, dolor del cuerpo en general? Creyendo que tenemos una grave enfermedad, o algo serio a la salud; y después de haber ido al doctor te dice: Que todo está bien y debes estar muy estresado.

Entonces, ¿qué nos sucede? Las emociones, recuerdos, sentimientos, resentimientos, ira, dolor, pena, rencor, tristeza profunda y otras que sentimos en el pasado y no fueron exteriorizadas en su momento o no se las contamos a nadie; ni las resolvimos en su momento. Todas ellas se quedaron en algún lugar de nuestro subconsciente y son las que producen la forma en que nos sentimos de determinada manera a veces. Hemos dejado ahí sin zanjar, sin cerrar cosas y sentimientos negativos, esperando que “con el tiempo” se borren, pasen; pero éstas han quedado registradas en lo más recóndito de nuestro ser. Hemos continuado con las siguientes etapas, pero en el camino no fueron procesados. Pues, todas esas situaciones no resueltas y dejadas que se vayan -según nosotros- automáticamente, están ahí y son las que nos provocan enfermedades psíquicas, psicológicas, reales y físicas.

Todo esto que les digo me hace recordar una vez en un Curso de Psicoanálisis de una de las empresas en las que trabajé que, una de las psicólogas dijo: Hay un cuadro que grafica muy bien a los seres humanos y es aquel en que aparecen miles de calaveras vestidas como con un hábito gris o negro, cargando un equipaje. ¿Saben qué llevan en esa bolsa?, traen consigo todo lo que siguen cargando desde la niñez, hasta cargan cosas que no les pertenecen, que tal vez pertenecieron a sus padres, abuelos, o tatarabuelos; aparte de sus propias amarguras, conflictos, fracasos, pérdidas, sinsabores y desamores de su vida. Un cuadro lúgubre por completo.

Muchos dicen que podemos controlar todo con la mente, pero no es fácil para nosotros debido a nuestra vulnerabilidad humana; somos a veces más proclives a la depresión que otros y a enfrascarnos en lo que pasó. Recordemos que tenemos la capacidad de superar los hechos de nuestro pasado, y no hay peor cosa en la vida que la que ni siquiera se ha intentado. No hagas oídos sordos a lo que tu cuerpo consciente te está manifestando y hazle caso un poco más a ese subconsciente que yace allí dentro, esperando que cierres, que sanes esas heridas y te llenes de positivismo. Empieza con pequeñas cosas positivas, ve de a poco, como despertando por ejemplo con buena disposición, diciendo: Lo pasado, pasado es; me enfoco en el presente, me siento agradecido por estar vivo, por mi salud, por la de mi familia y amigos; por el tiempo físico que tengo viviendo en este espacio. Trata de borrar día a día los fantasmas del pasado y del presente incluso.

“Y del pasado solo tenemos NUESTRA versión del pasado; y del futuro pues es incierto y fantaseamos…nada es real. Lo único real es el AHORA, vivir el ahora y concentrarse. Que no se nos vaya la vida viviendo en nuestra mente y ahogados en pensamientos…”

Jetsunma Tenzin Palmo

Es cierto que los tiempos actuales hacen más difícil solucionar esto porque inclusive hasta la situación que hoy estamos viviendo en el mundo entero ha agudizado y ha acrecentado muchos sentimientos y emociones no tan positivas.  Nos hemos vuelto autómatas, taciturnos, vampiros a veces (es una forma de decir que en las noches no dormimos) y se nos ha ido el sueño por la preocupación. Pero aun así está en nosotros borrar los fantasmas que nos impiden continuar y no renunciar a nuestros planes para el futuro; sólo morimos cuando dejamos de soñar, soñar es gratis y no cuesta nada. Imaginémonos resolviendo ese equipaje gris invisible que venimos cargando desde el pasado y que aún seguimos haciéndolo.

Sólo el hecho de respirar y estar agradecido con el nuevo amanecer de cada día te hará sentir mejor. Así es que, no hagas oídos sordos a esas emociones contenidas, reprimidas, trabaja en ello; háblalo con personas de tu confianza y si deseas puedes ir a un especialista en estos temas. Algo que también ayuda mucho es escribir lo que sientes así sea sólo tú quien lo leas, lo importante es exteriorizarlo…cada vez más me acerco a la teoría que tú puedes ser tu propio doctor, tu psicólogo, tu mago y el hada madrina de tu destino.

¡¡Hasta la próxima!!  

        

Inspirada en el libro de Pilar Sordo, Oídos Sordos. Edit. Planeta 2016.

Publicado por Centellando

Desde chica me ha gustado los viajes, la aventura, el ir cantando en el carro de paseo con mis hermanas; el aprender mucho de mi Guerrero de la Luz, mi padre. Así como de la suavidad y los aprendizajes que siempre me obsequió mi madre. Me ha interesado mucho la Historia, Culturas Pre Incas, Incas y conocer in situ todos estos lugares. Soy una admiradora de la belleza que hay en Perú, así como de los sitios hermosos del mundo. Soy un poco hiperactiva, apasionada de lo que me gusta y maravillada de lo que mis pupilas pueden apreciar, agradezco a mi hija, quien me ayudó en la elaboración de esta página de Centellando Blog; espero les guste mis historias, viajes, recorridos por el mundo y las magníficas culturas que como humanos debemos apreciar y agradecer al Universo. Su servidora.

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