La Naturaleza a tu Rescate

El frenético estilo de vida y la tecnología actual suelen agotar con facilidad nuestro cerebro, que a decir verdad no es una máquina incansable. Fortalecemos la mente si respiramos profundamente, nos escapamos, nos desconectamos, caminamos y apreciamos la Naturaleza. Está comprobado que personas con problemas psicológicos y de fuerte estrés se recuperan hasta en un cincuenta por ciento o más dando un simple paseo en forma continua, haciendo largas caminatas o efectuando excursiones. El hacer una excursión al aire libre suele ser muy gratificante y beneficioso para nuestra salud, ya que al realizar éstas durante dos o tres días, mientras el sol del atardecer aparece avivando el rojo de las montañas o de los cerros, altera positivamente el pensamiento.

Estar en contacto con la Naturaleza permite que la corteza prefrontal, centro de mando del cerebro, descanse y se recupere como si fuera un músculo agotado; tan sólo contemplar el agua que fluye bajo los rayos del sol por los riachuelos o los ríos, estar sin acercarse unos días a la computadora o dejar de usar el celular por largas horas, hace que te olvides de la rutina de la existencia abrumadora. Está comprobado científicamente que contemplar escenarios naturales impresionantes de vez en cuando fortalece la salud del hombre y le da vigor. Hace unos 2,500 años Ciro El Grande construyó jardines recreativos en la ajetreada Persépolis. En el siglo XVI, Paracelso médico suizo alemán, dijo que El arte de sanar es un don de la naturaleza, no del médico”. La Naturaleza puede curar el cuerpo y la mente, es por eso que se crearon en el siglo XIX los primeros parques nacionales del mundo. Investigadores de diversas Universidades prestigiosas a nivel mundial han llegado a la conclusión de que quienes viven cerca a extensas áreas verdes se sienten menos angustiados; asimismo, la depresión y la ansiedad disminuyen sobremanera en ellos.

Los estudios confirman que salir o no de paseo, si vives cerca de áreas verdes, y te asomas a mirar por la ventana, obtendrás los mismos efectos revitalizantes que si los recorrieras literalmente. Las personas que observan y aprecian con frecuencia paisajes con árboles y pastos verdes se recuperan más rápido de hospitalizaciones y presentan menos conductas violentas o agresivas. Aunque siempre será más beneficioso si los recorres, si caminas por dichas grandes áreas verdes, ya que los niveles de cortisol que es la hormona del estrés, se reducen notablemente si practicas dicha rutina.

Las imágenes de paisajes naturales provocan actividad en las áreas asociadas a la empatía y al altruísmo, al deseo de hacer grandes causas, aunque no lo creas. El cuerpo y la mente se relajan con la naturaleza, porque nuestros sentidos están diseñados para interpretar información sobre plantas, ríos, cascadas de agua, mar, arroyos; etcétera y no sobre imágenes o ruidos causados por el estrepitoso sonido de las bocinas de los autos, o de la construcción de grandes edificios que cada vez son más frecuentes en la metrópolis. Hay clínicas inclusive en el mundo que tienen mapas en sus paredes, planeando el itinerario que se va a visitar, incluyendo además imágenes de flora y fauna como un incentivo para que los pacientes se interesen y se sincronicen con la naturaleza.

En mi experiencia personal caminar es una rutina que hago desde hace más de veinte años, empiezo a un paso normal apreciando lo que más abarcan mis ojos a 180 grados, luego voy acelerando el ritmo, para lograr un buen beneficio cardiovascular. Para empezar, amo el olor y verdor de las plantas, el sonido inigualable de los pájaros revoloteando y cuando éstos se me cruzan; a veces son amarillos, otros son turquesas, o loritos que están en las copas de los árboles agrupados; da lo mismo, ya que todo esto suma convirtiéndolo en un fabuloso espectáculo. He practicado también a lo largo de mi vida: Aeróbicos, salsaeróbicos, cardioyoga, danzas; etcétera. Caminar es diferente, porque vas observando lo que está a tu paso, a tu alrededor, aprecias mejor las cosas que con el ritmo de vida actual acelerado no solemos hacer, hay elementos en el camino que siempre estuvieron allí y que por el ajetreo de nuestra rutina no apreciamos a primera vista; pero de pronto, en esas caminatas nos damos cuenta y las observamos, el punto es que siempre estuvieron y no nos dimos cuenta.

Al caminar practicamos la respiración profunda, nos desconectamos del estrés y de pensamientos relacionados a la oficina, al negocio, o de cualquier otra índole que nos inquieta. Cardiovascular y orgánicamente es una práctica completa, pues, no sólo ayudas al corazón, sino, también lo haces con tu aparato digestivo colaborando a tener una buena digestión; además muscularmente esta práctica endurece los músculos, sobre todo, las piernas, hay inclusive gente que camina llevando unas pesas ligeras en las manos ayudando a atenuar la flacidez en los brazos. Es decir, no sólo ayudas a tu cuerpo físico, sino, que estás potenciando el buen funcionamiento de tu mente.

Sucede que, cuando vas caminando no sólo aprecias el paisaje a tu alrededor, ves por ejemplo al cuidador de perros que hace su rutina todos los días llevando unos 5 o 6 canes de diversas razas, aprecias también a los niños en las áreas de juegos infantiles; personas mayores con o sin enfermeras, que salen a respirar aire fresco oxigenando así su cerebro, y por recomendación naturalmente de su médico encargado. Como ves, la Naturaleza es vida, está siempre a tu rescate, verde es salud, caminar y apreciarla no cuesta nada, más bien, te beneficia mucho. Entonces, ¡Que viva la Naturaleza, a nuestra disposición, y siempre gratuitamente a nuestro rescate!

¡¡Hasta la próxima!!

Fuente: Revista Selecciones Reader’s Digest; agosto 2017. Pág. 54-58. Artículo de Florence Williams de National Geographic.

Publicado por Centellando

Desde chica me ha gustado los viajes, la aventura, el ir cantando en el carro de paseo con mis hermanas; el aprender mucho de mi Guerrero de la Luz, mi padre. Así como de la suavidad y los aprendizajes que siempre me obsequió mi madre. Me ha interesado mucho la Historia, Culturas Pre Incas, Incas y conocer in situ todos estos lugares. Soy una admiradora de la belleza que hay en Perú, así como de los sitios hermosos del mundo. Soy un poco hiperactiva, apasionada de lo que me gusta y maravillada de lo que mis pupilas pueden apreciar, agradezco a mi hija, quien me ayudó en la elaboración de esta página de Centellando Blog; espero les guste mis historias, viajes, recorridos por el mundo y las magníficas culturas que como humanos debemos apreciar y agradecer al Universo. Su servidora.

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