El Templo Arqueológico de Montegrande formaba parte de una cultura que se desarrolló en una zona entre la frontera del Perú y Ecuador, más exactamente en las actuales provincias peruanas de Jaén (Cajamarca) y Bagua (Amazonas) y la provincia ecuatoriana de Zamora Chinchipe. A toda esa zona se le conoce como la cuenca binacional del Chinchipe-Marañón; se ha propuesto denominar a esta manifestación cultural como “Cultura Marañón”; está situada a dos kilómetros al sureste de la ciudad de Jaén en el Departamento de Cajamarca, Provincia de Jaén y Distrito de Jaén en el Perú. El sitio tiene una antigüedad de 5000 años, es decir, se remonta al 3000 a.C., lo que le haría contemporáneo con Caral.
Tiene forma de cola del mono de Nasca de espiral parecido al de la Marca Perú. En el 2012, Quirino Olivera, especialista en Investigación arqueológica y de desarrollo social de la amazonia peruana y su equipo, excavaron; limpiaron y encontraron en Jaén una “arquitectura en forma de espiral”. El arqueólogo cree que el templo tiene forma de serpiente enroscada, símbolo importante hallado en sitios cercanos. Dos años antes, el equipo había desenterrado el templo arqueológico Montegrande, debajo de una moderna iglesia católica abandonada, que era un botadero y un fumadero, a solo cinco minutos de la ciudad de Jaén, Cajamarca. Por falta de presupuesto, el hallazgo debió taparse con arena seca. Las investigaciones empezaron en el 2009, gracias a un aporte de 10,000 dólares de la Comunidad Andina de Naciones que permitió reunir a ocho arqueólogos ecuatorianos, encabezados por Francisco Valdez, y a nueve arqueólogos peruanos, dirigidos por Quirino Olivera. Entre los restos que cubrían una tumba se encontró algunas vasijas ceremoniales, entre ellas dos botellas de asa estribo en cuyo interior había gránulos de almidón de cacao. El resultado de la datación por carbono-14, realizado por la Universidad de Calgari (Canadá), demostró una antigüedad de 5,500 a 5,350 años, convirtiéndose en la evidencia más remota sobre la domesticación del cacao por civilización alguna.
Quirino Olivera manifestó que quisieron saber si existía una relación con el sitio arqueológico de Palanda, en Ecuador, investigado por Francisco Valdez desde el año 2002. Y fue Ulises Gamonal que ha dedicado más de 40 años de su vida en la recuperación y conservación del patrimonio arqueológico en el Nor-Oriente de Perú, después de examinar algunos fragmentos de cerámica que tenía en el Museo de Jaén, quien lo condujo hasta el montículo de Montegrande, el cual se había salvado milagrosamente de la invasión urbana y agrícola. En 2010 iniciaron las investigaciones y descubrieron evidencias de arquitectura monumental de carácter público religiosa en esta parte de la Amazonía. Desde este momento, el Templo Arqueológico de Montegrande que marca los orígenes de la civilización en Jaén, ha sido motivo de varias temporadas de investigación arqueológica. Roger Atwood de la revista Archeology de los Estados Unidos del Norte de América, publicó un artículo incluyendo al Templo de Montegrande como Uno de los Diez Tops del Mundo. “A medida que avanzamos con las investigaciones descubrimos la existencia de una antigua cultura que se desarrolló en esta parte de la Amazonia de Ecuador y Perú. Esta avanzada cultura que Francisco Valdez la denomina como la cultura Mayo- Chinchipe – Marañón, tiene las evidencias del cacao más antiguo del mundo 5,300 antes del presente”.
Acerca de un Eje Turístico Binacional, los investigadores han planteado la creación de este mismo que uniría a Perú y Ecuador. Se iniciaría en el cantón Palanda, donde se ubica el sitio arqueológico de Santa Ana – La Florida; un recinto ecuatoriano parecidísimo al Templo de Montegrande. Pasaría por las provincias de San Ignacio y Jaén, en Cajamarca, y Bagua, Utcubamba y Chachapoyas, en Amazonas. En San Ignacio se podrían apreciar las 1,200 figuras de arte rupestre de Faical, en Jaén a Montegrande y el Museo “Hermógenes Mejía Solf”. Se recorrería Bagua hasta Kuélap, captando a los turistas que llegan en los vuelos aéreos de Lima a Chachapoyas. Inclusive se prolongaría hasta la región San Martín. La iniciativa ya se presentó al Ministerio de Cultura y al Plan Binacional de Desarrollo Perú-Ecuador. Veremos qué sucede para su marcha y ejecución.
Acerca del cacao en dicha zona, los investigadores revelan que ahí se habría desarrollado el más antiguo del mundo. La Universidad San Ignacio de Loyola presentó en la Expo Amazónica en Pucallpa – Ucayali, su más reciente obra de investigación del Fondo Editorial USIL: “Cacao. Tesoro de la Amazonía” sobre el origen del cacao, sus propiedades y características, hasta la presentación de las variedades nacionales que más oportunidades tienen en el competitivo mercado internacional. Estudios recientes demuestran que el cacao no es originario de Mesoamérica, como se creía, esto debido a la gran difusión de los cronistas españoles que llegaron a lo que hoy es México donde se encontraron con una aromática bebida energizante —el chocolate— que preparaban los naturales.
Este dato revelaría que el cacao y su forma de presentación en chocolate sería anterior al de las culturas azteca y maya. El cacao no solo se usa en la chocolatería, sino también en la industria cosmética y farmacéutica, debido a que es una fuente rica en grasas, minerales y vitaminas. “Las investigaciones han comprobado sus propiedades antiinflamatorias, su contribución a disminuir la presión arterial, regular los triglicéridos y el colesterol, retrasar el proceso de envejecimiento y mejorar el rendimiento de los procesos mentales, incluido el de la memoria”.
¡¡Hasta la próxima¡¡

<https://andina.pe/agencia/noticia-montegrande-templo-ceremonial-une-a-peru-y-ecuador-727438.aspx
<https://elcomercio.pe/vamos/montegrande-templo-ceremonial-escondido-une-peru-ecuador-noticia-564779-noticia/?foto=5 https://www.usil.edu.pe/noticias/el-origen-del-cacao-estaria-en-la-amazonia-peruana>