El riquísimo origen y bagaje venidos desde África al Perú y su influencia en nuestra criolla cultura

La población de origen Africano desde su involuntaria llegada al Perú y a lo largo de toda la administración virreinal, se abrió al mestizaje con los grupos indígenas de la costa e hizo suya y enriqueció la tradición española. El saber medicinal, el gusto culinario, la música, el espíritu alegre y celebrante y la imaginación religiosa de la heterogénea población de origen africano fueron parte importante en la formación de la cultura hispanoamericana. Así nació la tradición criolla peruana, con el encuentro enriquecedor de las culturas: Hispana, indígena costeña y la africana. El Perú es un país mestizo, y sino, en el sentido estrictamente biológico; sí lo es definitivamente en términos culturales.  Convivimos en nuestro suelo todos nosotros mezclados en grados crecientes, grupos étnicos, culturales y lingüísticos diversos en mayor o menor escala.

Para saber de lo importante de este elemento en el Perú, nos remontaremos al encuentro de dos mundos después de la captura de Atahualpa. Hernando Pizarro viajó a España llevando el rescate de oro y al retornar a Perú en 1534 solicitó licencia a la corona para embarcar 100 morenos, mitad varones, mitad mujeres. Obtuvo la autorización deseada con la observación de que fuesen los reinos de España, de Portugal y las Islas de Cabo Verde o Guinea, más no de la región islámica.  Hernando Pizarro también recibió la autorización para embarcar a Perú 4 esclavas blancas nacidas en Castilla, para su hermano Francisco. Después de la toma de Granada por los Reyes Católicos, los moros tuvieron que convertirse al cristianismo y muchos fueron en esa época lamentablemente considerados como esclavos. La mayoría de varones venían para hacer trabajos de construcción de puentes, caminos y otros más pesados. En ese entonces, otros españoles querían acudir a Perú atraídos por las noticias de nuestro metal, el oro y en 1535 se embarcaron en Panamá 600 ibéricos con 400 morenos rumbo a nuestro país.  Pizarro los traía de Panamá o las Antillas.  Es probable que desde un principio el origen de los africanos que arribaron a Perú fue variado.  Hacia 1550 el número de morenos en el Perú ascendía a 3,000; la mitad habitaban en Lima.  Según el censo de 1604 Lima comprendía con un promedio de 3428 morenos y mulatos de todas las edades. También vinieron a realizar trabajo agrícola y en las minas.  Por aquel entonces, Cartagena de Indias se había convertido en el mayor centro de distribución de tráfico de esclavos, a pesar que algunos barcos se aventuraban a viajar por el Cabo de Hornos.

Aquí cabe hacer una nota, estos morenos que venían de origen africano tenían su propia religión, estando aquí en América, específicamente en Perú,  cuando la tierra temblaba se imploraba en aquellos tiempos al Dios de los Temblores; sobre todo en la costa.  El Dios de los Temblores Pachacámac, atemorizaba y causaba terror a los morenos que tenían sus propias creencias y religión como hemos mencionado. Muchos de ellos se unieron a los indígenas para adorar al Dios Pachacámac. Para los morenos las creencias indígenas eran más fáciles de comprender que la de los dogmas cristianos. Es así el origen de la devoción al Señor de los Milagros, es de origen indígena, pero también fue asimilada por los morenos que fueron llegando e instalándose aquí formándose en una tradición “criolla”. En esos primeros encuentros se formó una simbiosis de la composición racial del Perú.

La influencia negra en el continente americano es considerable si se toma en cuenta la diseminación de los africanos en las Américas. Así es como convive una amplia población con tradición cultural africana que ha marcado un sello indeleble en las actuales culturas del nuevo mundo en que habitamos; sobre todo en los aspectos de música, con sus danzas y su alegría. La proximidad entre el esclavo y el hispano en la casa fomentó en el moreno la asimilación de hábitos europeos; así aprendió de sus amos las técnicas necesarias para trabajar distintas labores y especialidades, y hasta aprendió a manejar armas. No las podían portar ellos unilateralmente, sino, que tenían que tener el consentimiento de sus dueños por aquel entonces.  En años posteriores, hallamos que hubo una cacique de Lurín y Pachacámac, doña Manuela Taulichumbi Saba Tápac Inga, quien en su testamento dijo poseer 4 esclavos morenos.

Hasta fines de  1854, los Generales Ramón Castilla y José Rufino Echenique  se enfrentaron con las armas en una guerra civil.  Echenique emitió un decreto ofreciendo la libertad a los esclavos que se sumaran a las huestes, pero Castilla en cambio decretó la abolición definitiva de la esclavitud, garantizando una indemnización a los amos. Los dineros productos del guano permitieron dicha generosidad.  Entre las etnias más importantes que llegaron al trópico figuran: La carabalí, procedente de Camerún; la Conga, Palo o Mayhombe de la región Congo Angolesa. Principalmente de Lucumí o Yoruba, del recodo del río Niger y del arco del golfo de Guinea. Algunos trajeron la práctica de la macumba, inherente a su cultura, fórmulas idénticas a la santería Cubana, tampoco puede ignorarse la influencia del vudú en Haití.

Pasando a otro punto, Martin de Porres por ejemplo, fue un gran precursor de la medicina integral. Nuestro Santo mulato, permitió conjugar 3 aspectos: La medicina mágica de procedencia africana, la medicina herbolaria de estirpe andina-precolombina y la medicina renacentista traída por la conquista europea. Fueron tiempos tranquilos para el Virreinato del Perú los que enmarcaron las vidas de los Santos: Rosa de Lima, Toribio de Mogrovejo, Beato Juan Masías y Martín de Porras, que era un moreno barbero y herbolario con halo de santidad definitivamente.  El nació en Lima en 1579 probablemente el 11 de noviembre en el barrio de San Sebastián. Fue hijo de Juan de Porras de Burgos, un hidalgo sin relieve y su madre fue Ana Velásquez, una morena liberta nacida en Panamá de padres etíopes. En tiempos de San Martín de Porras, los morenos eran mayoría. Un estudio de Fernando Romero señala que durante el primer cuarto del siglo XVII en Lima sólo habían 6,000 vecinos llamados blancos, pero en cambio eran 5,000 indígenas y 30,000 morenos, así la capital en 1791 tenía un 60% de población de color. Siempre tuvimos de inga y de mandinga….¡¡ Martín de Porras no sólo curaba y daba atención a los enfermos, sino que su ministerio se extendía a los animales a quienes cuidaba y sanaba sus heridas. Se dice que él podía hablar con ellos, un don divino de comunicación.

En 1940 la hija de Ricardo Palma  promovió la Guía Azul, en el capítulo XXIII se refiere al folclore musical, donde describe lo que en 1712 se llamó el zapateo, fue dicho baile el que evolucionó en lo que era la mozamala y hoy, la zamacueca, de herencia mora y sahariana. Entre nuestros morenos dorados destacados tenemos a: Nicomedes Santa Cruz, Lucha Fuentes, Teófilo Cubillas, Eva Ayllón, Pepe Vásquez, el “Negro con cariño Zambo Cavero” entre otros; Susana Baca, Lucha Reyes, todos ellos brillantes en el verso, la literatura; el deporte del vóley, el futbol, la música criolla, el sonido y tocado del cajón, y los mejores compositores y cantantes criollos. Y cómo olvidar a Alejandro Villanueva del Club Alianza Lima, un grande.  

¡¡Hasta la próxima!!

Morenos trabajando en faenas un poco pesadas cuando llegaron a América. Imagen: Congreso.gob.pe

Biblioteca Congreso de Perú, presentación de Martha Hildebrandt. Autores: María Rostworowski, Luis Delgado Aparicio, Oswaldo Holguín, Guillermo Thorndike, Aldo Panfichi. May.-Set. 2000. Lima/Perú.  

Publicado por Centellando

Desde chica me ha gustado los viajes, la aventura, el ir cantando en el carro de paseo con mis hermanas; el aprender mucho de mi Guerrero de la Luz, mi padre. Así como de la suavidad y los aprendizajes que siempre me obsequió mi madre. Me ha interesado mucho la Historia, Culturas Pre Incas, Incas y conocer in situ todos estos lugares. Soy una admiradora de la belleza que hay en Perú, así como de los sitios hermosos del mundo. Soy un poco hiperactiva, apasionada de lo que me gusta y maravillada de lo que mis pupilas pueden apreciar, agradezco a mi hija, quien me ayudó en la elaboración de esta página de Centellando Blog; espero les guste mis historias, viajes, recorridos por el mundo y las magníficas culturas que como humanos debemos apreciar y agradecer al Universo. Su servidora.

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