Ayabaca, tierra querida, sierra piurana que está a 229 km de distancia de la ciudad de Piura y al Sureste de la ciudad fronteriza de Macará en Ecuador. Situada en los Andes por encima del desierto de Piura a 2.715 m.s.n.m. y como uno de sus principales atractivos turísticos y religiosos: La Fiesta del Señor Cautivo, que atrae a gran cantidad de visitantes que llegan en peregrinación desde varias zonas del Norte del país e incluso de Ecuador u otras partes del mundo, básicamente quienes le han hecho promesas o vienen también a agradecerle por los milagros concedidos. La historia del nombre de Ayabaca, también escrito como Ayawaca; tiene su origen en el quechua, derivándose de dos raíces: “Aya”, que se relaciona con la muerte, pero también con la inmortalidad; y “huaca”, que designa a los santuarios y lugares sagrados. En algunas monografías locales se ha limitado este sentido al de «sepultura o tumba antigua de muertos», vinculando el nombre al hallazgo de osamentas humanas y restos de armas primitivas cerca de la zona donde los españoles reunieron a la población nativa (en el «Pueblo de Indios de Nuestra Señora del Pilar de Ayavaca» o «Ayavaca Vieja»), bajo la suposición de que esos serían los restos de huestes caídas en feroces combates como respuesta a la actitud expansionista de los Incas.
Hay que considerar que: AYA, es pues el equivalente a difunto y ancestro, no sólo en el sentido físico del cadáver o la osamenta, sino también en el sentido simbólico y trascendente del alma que abandona el cuerpo; temporalmente durante el sueño y definitivamente al término de la vida, pero que vuelve a circular en los procesos vitales, como en los ciclos del agua, la luz y las estaciones que se mueven junto con la tierra. Aya es otro nombre del espíritu o la energía universal de la Pachamama. Así es que, el antiguo santuario de Ayahuaca o Ayawaka, ubicado en el extremo occidental de la cordillera de los Andes, en los últimos parajes cordilleranos donde se oculta o “muere” el sol, y al mismo tiempo, en la zona geográfica donde nacen todos los ríos y fuentes de agua de la región, vendría a ser la Morada de los Ancestros o el Santuario de la Muerte, pero también de la Inmortalidad, del cambio y transformación de la vida.
Otro monumento importante en Ayabaca, entre las montañas de las comunidades de San Bartolomé de Olleros, Cujaca, Lagunas de Canly, se ubica lo que constituyó un centro provincial Inca “Aypate”, con las características y patrón constructivo del estilo Inca imperial; planificado esmeradamente como un puesto de avanzada para la conquista de territorios norteños.
Estuve en Ayabaca después de muchísimos años, ya que físicamente nací allí, pero fui criada siempre en Lima. Mi padre por esa época realizó la construcción junto a un Ingeniero Civil muy amigo suyo, de la Posta Médica de Ayabaca cuando yo nací, y permanecí en ese lugar unos 18 meses aproximadamente. Les cuento: Una cosa es haber visto desde mi niñez las fotografías en blanco y negro del Señor Cautivo de Ayabaca que es imponente por cierto, pues, es sabido -según lo que relata la historia del Divino Santo y los pobladores y sacerdote del lugar -, que éste, fue elaborado por ángeles, por seres celestiales; y su estructura es de madera, que hasta las venas de las manos se pueden apreciar y su cabello negro natural medio rizado y largo, otra cosa muy distinta es verlo en vivo; no solo a él que es el mismo Dios para los católicos, sino; su Iglesia, su arquitectura, antigüedad, la ciudad que lo rodea, su plaza de armas, su gente, sus costumbres, el clima, su olor, su mercado, sus tiendecitas y sus restaurantes en los que se come muy rico un plato hecho a base de jamón de cerdo con salsa criolla, entre otros.
Una experiencia sin igual fue ir acompañada de mi madre a este viaje, pues, ella estaba muy emocionada al llegar al lugar después de tantos años y varias décadas, me dijo: No ha cambiado el pueblo en esencia, veo todo casi igual. De ahí viene lo pintoresco del lugar, del sitio donde nací que yo diría, es mágico-divino-religioso-místico. Fuimos en fechas unos días después de haber sido su aniversario central que es los 13 de octubre de cada año; hubo mucha gente hospedada y una enorme procesión como siempre seguida de gran misa central. Vienen personas de todas partes del país y foráneos, le cantan, acompañan arrodillados, otros arrastrándose, hay hermandades, cuadrillas, todo muy bien organizado. Tuve la suerte de estar en la Iglesia, de permanecer allí y orar fervientemente; y de ir a la tienda de la Iglesia en donde hay hasta óleos del Señor Cautivo, anillos, recuerdos, novenas, cuadros, en fin; muchos souvenirs de él, para rezarle y tenerle devoción.
El paisaje natural que se ve del viaje de Piura a Ayabaca, y que dura un promedio de más de 5 horas es hermoso, el cielo celeste, las calles, el camino principalmente es una especie de serpentín muy largo, pero emocionante, así como los enormes bosques y; entre ellos a veces, grandes residencias; árboles, gente a caballo, otros que están en el camino vendiendo frutas y semillas que son productos del lugar. El sol que brilla en el cielo y el firmamento es de un turquesa puro, adornado de nubes blancas como la espuma.
Seguimos andando por ahí, conocimos una amiga en la puerta de la Iglesia del Cautivo, fuimos a ferias de ropa que hay como especie de mercadillos, a un bazar grande donde vendían aromas y blusas, de pronto, nos sorprendió un chapuzón; enormes cantidades de agua caían, ahí parecía estar en estación de primavera, pero llueve en cualquier momento, ahorita están en invierno, por ejemplo. Podías poner un balde grande y sacarlo llenecito de agua, pero igual fue una maravillosa experiencia, inolvidable. Fuimos también al Museo de la Cultura Vicus en Piura; y se los recomiendo no sólo como peruana que soy, sino, a quienes amen la historia de las culturas en el mundo entero. Hay piezas únicas encontradas en el sitio de Olleros, y es muy impresionante la escultura del Señor de los Olleros en el Museo Vicus. Vale la pena hacer este recorrido y espero les haya gustado mi experiencia allí. En un próximo artículo hablaremos del Complejo Arqueológico de Aypate.
¡¡Hasta la próxima!!

