Sobre las conchas marinas a través del tiempo en nuestras antiguas culturas, la explicación de la vida en paisajes tan cambiantes y diferentes a los de ahora, merece un análisis de la presencia de crustáceos y gasterópodos, tanto como imágenes que como adornos suntuarios de “mullo”; El mullo (Spondylus sp.) es un bivalvo cuyo color externo varía entre el naranja, el rosado y el rojo. Todos estos asociados a la aparición del tejido de algodón y la construcción de edificios religiosos. Es interesante advertir que fueron los moluscos provenientes de la captura de orilla, los que aparecen en la imaginería y no así, imágenes de peces. El mullo, el espóndilo da origen a serpientes y el caracol sobre un personaje dentro de un recinto en U; ambos en el Obelisco Tello, Cultura Chavín de Huántar.
Si el mar fue entendido como el origen de la vida y de él vinieron o nacieron las deidades, pareciera que desde hace mucho tiempo antes habían observado que en el “mullo” y en el caracol existían caracteres que pudieron ser representativos de una larga existencia, que la vida era DUAL y que con su aparición a fines de diciembre, todo el paisaje reverdecía y todo era más propicio para vivir. En las respectivas conchas habían sonidos que reproducían el oleaje marino convocando al pasado, o los orígenes del poder: Era el pututo. Es así como la representación de estos crustáceos podría explicar su temprana aparición como símbolos. Además, si eran la evidencia de la vida, también lo eran de la muerte. El caracol representaba lo masculino y la concha lo femenino, explicando así su constante recurrencia conjunta.
Mencionando unos datos de las sociedades de aquel entonces, (5000 a 2500 años A.C) como fundamentos de contexto para entender las condiciones de existencia y los términos de sub-sistencia, la aparición de cultivos en huertos, aprovechando la humedad del subsuelo y los humedales y, la organización social que logró erigir conjuntos de pirámides o edificios para ceremonias públicas. Desde el Arcaico (2600 -2250 A.C.) los sacerdotes de la cultura Valdivia que tuvo por núcleo la costa de la actual provincia ecuatoriana de Manabí, observaron el comportamiento del espóndilo y llegaron a la conclusión que el molusco abandona su hábitat en aguas profundas justamente antes de la llegada de las lluvias, momento en que emergen colonias enteras y enrojecen la superficie del Pacifico, como si se tratara de una señal. Por ello, lo consideraban mensajero de los dioses ante los hombres y más tarde, correo o vehículo de comunicación en ambos sentidos.
Existe la idea que las actividades de pesca, caza y recolección fueron las primeras fuentes para la obtención de alimentos y que la agricultura fue la base de la sedentarización. En el Valle de Supe por ejemplo, en el sitio arqueológico de Áspero, al ser estudiado por R. Feldman entre los años 1973-1974, arrojó una antigüedad aproximada de 4360 años antes del presente (2300 A.C.). La pirámide llamada Huaca de los Sacrificios era un edificio, entre varios, donde se encontró el entierro de un niño asociado a piezas de Spondylus. Otro sitio en Ancash cerca del río Tablachaca, afluente del río Santa, La Galgada fue estudiado por T. Grieder (Universidad de Texas) y Alberto Bueno (UNMSM) quienes en la excavación encontraron una pirámide de cerca de quince metros de alto, en cuya plataforma superior habían cuartos pequeños de esquinas curvas, posiblemente para uso ceremonial religioso. Los estudiosos piensan que el edificio comenzó a erigirse alrededor de 2400 años A.C. y que se abandonó 1900 A.C.; aquí también se encontraron discos tallados y engastados en “mullo”.
La presencia del Spondylus prínceps como factor simbólico y como indicio de intercambio entre los Andes de Ecuador y Perú, se ha podido demostrar que su uso en los andes centrales puede promediarse en 2500 A.C., es decir, aproximadamente 700 años después que en Valdivia, región sur del Ecuador. Esto indicaría que el espóndilo llegó a esta región en una época que en varios sitios se construían edificios monumentales de arquitectura religiosa. El espóndilo formó parte de ofrendas rituales, relacionadas a la construcción de edificios y usado como adorno de distinción y prestigio en pequeños objetos como las conocidísimas por todos como las “chaquiras”, o cuentas tubulares por una pequeña élite, lo que indicaría que los objetos que llegaban a esta parte de los Andes, probablemente ya venían elaborados.
La aparición del spondylus señalaba que las lluvias provocadas por el fenómeno del Niño eran cercanas. Esto encuentra su explicación cuando se encontraban en las costas de Ecuador las corrientes marinas del Niño y la de Humboldt, que provocaban las lluvias tan necesarias para los cultivos de la costa pacífica. Estas lluvias eran precedidas por la proliferación en las playas de las conchas spondylus princeps. El spondylus también fue considerado en aquella época como el oro rojo. Nos hemos transportado a través del tiempo acerca de la importancia que tuvo el “mullo” que fue un bivalvo cuyo color externo varía entre el naranja, rosado y el rojo. Y del que en la actualidad se hacen hermosas joyas que combinadas con la plata peruana quedan realmente hermosas.
¡¡Hasta la próxima!!
Fuente: Iconografía del Pensamiento Andino por Cristóbal Campana D.