La Vieja Ermita de Antaño de Barranco

La historia dice así: “Hasta mediados del siglo pasado, los indios de Surco salían a pescar por el Barranco, que era un campo más o menos cultivado…en una de esas noches en que los indios pescadores avanzaban por el filo del barranco, cerca al precipicio de la bajada de la playa, distinguieron en el suelo una lucecita que se iba y venía, por varias noches se repetía ese fulgor….Los indios aterrorizados empezaron a creer en el carbuncio, que conforme la tradición muy válida en las épocas del coloniaje, era un animal terrorífico,  cuyos ojos alumbraban de noche; y para no ser víctimas de lo que también pensaron que eran malhechores, resolvieron tomar la ofensiva. Para tal efecto, descendieron una noche armados de palos, dando sobre la luz comenzaron a sacudirle el polvo al suelo, al primer golpe había desaparecido la luz material, pero un clamor espiritual les advertía que estaban ejecutando un horrendo sacrilegio. La causa emisora de la luz era un gran Crucificado, que allí, en la tierra suelta inclinada del barranco, en el suelo apareció trazado con bastante perfección. Los indios se quitaron los sombreros, depusieron los palos, cayeron por tierra y de rodillas pasaron la noche, algunos bocabajo”.  De vuelta a Surco en la mañana siguiente, narraron el prodigio y la gente acudió en masa a constatar por sus ojos, y sino; veían desprenderse íntegro el Crucificado, lo atribuían a las mutilaciones realizadas por los sacrílegos palos.  La romería quedó establecida, los fieles depositaban allí sus ofrendas, ramitos de albahaca y romero”.

Algunos años después, en 1901, el presbítero Manuel de la Fuente Chávez, último capellán de la Ermita y primer párroco de Barranco, refirió esto: “Como de la historia de la Capilla de Barranco no hay nada escrito, sólo se sabe por tradición su origen; según se cree a mediados del siglo XVIII, unos pescadores de Surco que trabajaban en  el mar de Barranco notaron a distancia una luz y temeroso que fuere el lugar, creían también alguna reunión de malhechores, se reunieron varios con el objeto de ver qué significaba la luz; y cuando estuvieron cerca desapareció, examinando el lugar de donde salía encontraron la imagen de un crucifijo pintada sobre el mismo barranco.  Este acontecimiento movió la piedad de los fieles, se encomendaron a dicha imagen y se verificaron algunos milagros”.

El hecho ocurrió en el lugar donde se levantó la primera iglesia parroquial de Barranco; la fecha se cree fue a mediados del siglo XVIII y los testigos fueron unos pescadores que se les denominaba «los indios de Surco»; y el protagonista fue nada más ni nada menos, que Dios. Los indios de Surco, se ocupaban de la pesca llevándola a vender todos los días a Lima.  Para llegar a la playa los pescadores surcanos tenían que cruzar el pacayar que luego se llamó el Pacayar de Larrión.

En esos tiempos también los lugares de Chancay y Cieneguilla seguían siendo centros de bandolerismo negro y en 1778 todavía era célebre Huracán, un cimarrón criollo caudillo; entraron con furia y cayeron sobre el luminoso lugar, irrumpiendo a los pescadores; la rapidez del asalto los hizo pisotear el sector sin percatarse que también pisaban una imagen.  En realidad no dieron de palos al suelo, sino que hollaron desordenadamente sin saber que pisaban el Crucifijo.  El Santo Cristo siguió incluso después de este hecho visible esa noche. La imagen fue una visión nocturna que terminó borrándose al amanecer, pero esto bastó para impresionar a los pescadores que caían de rodillas.

Los curiosos iban y al comienzo no vieron nada, pero todos tuvieron fe y por eso nacen de ahí las peregrinaciones.  Ahí se entrelazaba el Nuevo y Viejo Mundo: Había un Dios para todos y ese Dios había brillado en las tinieblas. En 1863 heredó las llaves de la Ermita de la Santísima Cruz del Barranco el presbítero Manuel Andrés de la Fuente Chávez, de Huancayo.  Al tomar posesión de la ermita recibió el rancho que donara la Condesa de San Antonio de Vista Alegre, el potrero de la Ollería y el lugar denominado el Conventillo, bienes todos pertenecientes a la capilla.  

Seguiremos adelante, con la continuación de tiempos más modernos de la Ermita de Barranco, y las primeras donaciones para edificar la Iglesia que se ve hoy. Y no olviden, Barranco ha sido denominado como uno de los Distritos m´´as cool del Mundo. Lugar de tradición, arte y bohemia.

¡¡Hasta la próxima!!

Fuente: Historia y Leyenda del Viejo Barranco, Lima 1985. José Antonio del Busto Duthurburu.      

Publicado por Centellando

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