Hace dos mil años aproximadamente se formó el Estado de Ayahuaca representado por sus curacas, muestra de ello son nuestros entrañables: “Señor de Olleros” y el “Chaman de Hualcuy”. Antes de la llegada de los Incas a nuestra provincia, se habían consolidado los Guayacundos en tres grandes señoríos: Ayahuacas, Calvas y Caxas, de quienes Garcilaso de La Vega escribe en sus “Comentarios Rales de los Incas”,… que aquí vivía gente organizada políticamente, eligiendo sus jefes para la paz y sus capitanes para la guerra, quienes fueron los que conjuntamente ofrecieron resistencia durante más de cinco meses a los orejones del Cusco. Tras una gran ofensiva militar los incas arrasaron con los Guayacundos e instalaron el Centro Administrativo Ceremonial Aypate, desde donde controlaban la parte norte del Tahuantinsuyo, entre Cuenca y Cajamarca y siguieron utilizando la ruta de intercambio comercial y cultural que habían fortalecido los Guayacundos.
Pese a la dispersión de los Guayacundos, fueron los primeros que ofrecieron resistencia a los españoles en su rumbo desde Tumbes a Cajamarca; así tenemos a nuestros curacas “Cango e Icotu” que supieron liderar la resistencia de la sierra de Piura durante la invasión europea. Consolidada la invasión española en el Tahuantinsuyo, Ayabaca pasa a formar parte de las encomiendas españolas, donde está dirigida por un castellano y su pasta europea, instalándose en sus primeros momentos en Tacalpo, para luego fundar el pequeño asentamiento denominado “Nuestra Señora del Pilar” en el territorio actual de la ciudad de Ayabaca, dependiendo en aquel entonces de la diócesis de Trujillo con la categoría de Curacato; en mayo de 1727 es elevada a la categoría de parroquia principal, dependiente del corregimiento de Piura, época en la cual se mandó a edificar la imagen del Señor Cautivo de Ayabaca (1751).
En Ayabaca, además de otras riquezas destaca el “Señor de Olleros”, como lo mencionamos anteriormente, quien con más de tres mil años de antigüedad fue descubierto por Mario Poli. En las zonas bajas andinas, como Pampaminas o Canchaque, hay varios conjuntos de petroglifos, algunos de los descubiertos en este último lugar, dentro de bosques, huertas y terrenos particulares, han sido puestos en valor por la restauradora Lorena Sebastián.
Cerro Vicus es el centro referencial de la cultura a la que le da el nombre. Ubicado cerca de Chulucanas, en el corazón de un bosque seco de algarrobos y pequeñas comunidades campesinas, se encontraron más de dos mil fosas funerarias fuertemente huaqueadas. Vicus, define claramente la historia cultural de Piura y su influencia en metalurgia y cerámica se extiende hasta Lambayeque y Ecuador. En Sechura destaca el complejo arqueológico Chusís donde se ha encontrado abundante cerámica, momias y varios niños mutilados. La ubicación de Chusís es estratégica al estar junto a la desembocadura del río Piura y la costa del Pacífico, una vez más el río y el mar como desencadenantes culturales, dando a este complejo un papel claramente comercial entre el norte, el sur y el este del departamento. Está formado de diversas construcciones para la élite y las clases trabajadoras, y en él destaca el hallazgo del Señor de Chusís, dirigente enterrado con todo su cortejo.
Los hijos culturales de los Vicús son los Tallanes (400 – 1470 d.C), que nacen del choque, supuestamente violento, que tuvieron con los Moches provenientes de Lambayeque. Su sitio más importante está ubicado muy cerca a Catacaos y es Narihualá, que designa al mito fundador de la cultura: “Ñari Walac”, ojo que acecha en la lejanía. En la parte más alta de esta huaca se alza la iglesia Inmaculada Concepción de Guadalupe construida a principios del siglo XX. Durante la época Tallán destaca la influencia de los comerciantes Sicán o Lambayeques que acuñaron hasta una moneda de bronce, los naipes, para el intercambio de Spondylus y piedras semi preciosas, y la de los Wari, sobre todo en Huancabamba y Ayabaca. La movilidad hacia el norte de los Sicán favoreció la expansión agrícola en Piura, y por tanto, el desarrollo de obras de infraestructura más complejas, como el sistema de canales de Huarmaca de muchos kilómetros de longitud, actualmente muy dañado, o las terrazas de cultivo que hay en Piura La Vieja y en Vicús.
El sitio que da nombre de Capital Arqueológica a Piura es Aypate, en Ayabaca. El despliegue arquitectónico Inca se observa también en los tramos del Qhapaq Ñan que se conservan a lo largo de todo Piura. Aypate, además de otras construcciones en Huancabamba, funcionaba como punto de conexión para los diferentes caminos que vienen de los puntos cardinales: El Camino de la Costa, las rutas transversales que van de este a oeste, esta función nuclear como punto de encuentro de todos los caminos del Qhapaq Ñan explicaría la magnitud de las callancas o alojamientos.
La riqueza arqueológica de la parte andina piurana, punto de conexión de muchas sociedades y estilos, ha motivado la creación del Paisaje Cultural Huancabamba por parte del Ministerio. En él, no solo se integran sitios arqueológicos y redes de camino, sino también la actual actividad humana y su cosmovisión, los ecosistemas envolventes y el paisajismo.
Vemos con mucha frecuencia que se congregan en Huancabamba, en la laguna, los chamanes o descendientes directos de ellos; y se ve la acogida que tiene por parte del público que van con este tipo de creencias, para saber de su destino que es algo innato en el ser humano: ¿Qué me pasará más adelante?; o también suelen ir a darse unos baños de florecimiento para la prosperidad, o tener suerte en el amor, etcétera; cada quien tiene sus motivaciones. De esta forma, se puede comprender mejor las relaciones entre los seres humanos y el espacio circundante, integrando naturaleza, cultura y Universo. En ese espacio se han articulado redes de comercio, de idiomas, de influencias estilísticas y también geografías por los que el ser humano ha transitado desde sus orígenes, siguiendo los cursos del agua que le han llevado a un más allá en la costa, sierra y selva del país.
¡¡Hasta la próxima!!