ISLA DE PASCUA en Chile y los misteriosos Moáis de Rapa Nui

Los gigantescos bustos de piedra son uno de los grandes enigmas de la humanidad y el principal aliciente de Rapa Nui (Isla Grande).  Volcanes y acantilados enmarcan verdes llanuras que parecen conversar con los Dioses.  Cuando uno llega ahí y aterriza, el estar en este lugar da la impresión de zambullirse en otra dimensión, en otro mundo; se encuentra entre dos cerros volcánicos, como si fuera un auténtico cuello de botella al borde del océano.

Sobre las rutas que cruzan la Isla, hay una que es la que recorre la costa oeste hasta el volcán Rano Kau, ahí ofrece el primer contacto con los moáis.  A poca distancia de Hanga Roa, la capital, están siete grandes estatuas que se erigen alineadas en sentido equinoccial.  Es el Santuario de Ahu Akivi, donde según la tradición se dice que se alzan estos siete exploradores venidos del mítico continente Hiva.  A diferencia de los demás ahus (santuarios), fue levantado en el interior y los moáis miran hacia el mar.

La Isla de Pascua tiene 164 km2. Y se halla a 3,500 kms. De América del Sur y 2000 kms. Al este de las Islas Pitcairn.  Los europeos sabían de la existencia de esta Isla desde el siglo XVII, su nombre fue dado por el Holandés Jacob Roggeveen, el día de Pascua de Resurrección en 1722.  Otras menciones se les atribuye a: James Cook en 1774 y Jean-Francois La Pérouse en 1786. Recién se divulga en el siglo XX con las expediciones de Alfred Métraux y Thor Heyerdahl, a través de la película Rapa Nui de 1994.

De regreso a la costa surge el complejo de Tahai, un excelente escenario para espectáculos artísticos frente al mar que conserva diversos moáis tocados con pukao (sombrero de piedra volcánica) y rocas grabadas con petroglifos.  En la misma zona existe una cueva con pinturas rupestres de tétrica belleza plástica: Ana Kai Tangata, que significa: Caverna del hombre que come carne humana.

Desde el punto es posible ascender al volcán Rano Kau para visitar la ciudadela de Orongo, lugar de culto al gran Dios Make-Make, que está al borde del cráter. Justo aquí se daba la ceremonia del hombre pájaro, el Tangata Manu.  Regresando a Hanga Roa, no tan alejados del aeropuerto, la ruta se desvía hacia un bosquecillo para llegar a Vinapú.  Este lugar arqueológico ha dado pie a acaloradas discusiones científicas, pues, tiene un altar ceremonial de casi 80 mts., de largo que presenta muros parecidos a los bloques de la Fortaleza Inca de Sacsayhuamán (Perú).

La segunda gran ruta por la Isla conduce al Volcán Rano Raraku y su cantera de moáis, las gigantescas y misteriosas estatuas de entre 20 y 40 toneladas.  Para ello se toma la carretera que discurre por la costa sur, un paisaje que muestra todos los colores de la paleta, con predominio de ocres y grises, salpicado de bloques de lava negra de distintos tamaños; este litoral está plagado de monumentos pétreos, ahus, moáis y cuevas donde se recluía a muchachas jóvenes para blanquear su piel, que serían “las Vírgenes Neru”, bien representadas en la película Rapa Nui, que fue rodada en 1994.

Antes de llegar al volcán aparece Tongariki, en la bahía  de Hotu  Iti, se trata de un altar funerario con 15 moáis erigidos sobre una plataforma empedrada.  Ha sido reconstruido en los últimos años por una empresa japonesa, Tongariki, que tiene una relevancia arqueológica y también es un espectáculo que ofrece cuando sale el Sol.

Sobre los muñecos de piedra, la cantera del Rano Raraku emerge solitaria al pie del gran cerro del Poike, en el extremo este.  La montaña en realidad es como una especie de cono volcánico con una laguna adentro que atesora la materia prima con la que se esculpieran el casi millar de moáis de la isla.  El explorador noruego Thor Heyerdahl (1914-2002) describe magníficamente el lugar en su libro Aku-Aku, como un mundo de muñecos petrificados.

De los 400 dispersos entre la falda y la cantera, más de 100 permanecen sin ojos y en diferentes estados del tallado; algunos están adheridos a la roca madre, otros han quedado enterrados hasta medio cuerpo.  Todos son diferentes, aunque presentan el mismo rostro anguloso, labios finos y marcados, orejas alargadas, maxilares prominentes y brazos delgados acabados en manos de cinco dedos extendidos y el pulgar curvado enmarcando el sexo masculino.

El valle de Anakena se encuentra apenas a media hora de camino.  Por su valor arqueológico, paisajístico e histórico se le conoce como el Valle de los Reyes de Rapa Nui.  Según la tradición aquí mismo desembarcó su primer soberano, Hotu Matu’a con su esposa Vakai y su hermana Ava Rei Pu’a; procedentes de la Polinesia Central.

Desde Anakena se llega a una caleta de arena rosada, mezcla de coral pulverizado y la escoria color sangre del volcán; con el sol a media altura, teñido de rojo.  Cerca se halla uno de los enigmas más inquietantes de la Isla: Te Pito Kura, (ombligo elegido) una bola esférica de piedra lisa yace sobre el suelo, tan enorme que dos hombres no la rodean con sus brazos, situada dentro de un muro circular y está acompañada de otras más pequeñas; que al contacto con el sol se diría que palpitan. Parecen traídas del más allá, a estas rocas se les conoce como: Te Pito o Te Henúa, el Ombligo del Mundo.

Actualmente y si desean conocer estas Islas de Pascua, el viaje en avión lo hace la Aerolínea Latam Airlines, y va desde el Aeropuerto Arturo Merino Benítez en Santiago de Chile.  A una distancia de 3759 kms. Y el viaje dura unas 5 horas con 40 minutos.   Pero, es muy seguro que hacerlo vale la pena, y nos sumergiremos en un mundo fantástico, de historia, arqueología y de nuestros Dioses del Pasado.  De los que hicieron un Gran Imperio no sólo en Chile, sino, en Perú y en otros países de América del Sur;  ese es nuestro mejor legado como Continente.

¡¡Hasta la próxima!!

Fuente: National Geographic.

Publicado por Centellando

Desde chica me ha gustado los viajes, la aventura, el ir cantando en el carro de paseo con mis hermanas; el aprender mucho de mi Guerrero de la Luz, mi padre. Así como de la suavidad y los aprendizajes que siempre me obsequió mi madre. Me ha interesado mucho la Historia, Culturas Pre Incas, Incas y conocer in situ todos estos lugares. Soy una admiradora de la belleza que hay en Perú, así como de los sitios hermosos del mundo. Soy un poco hiperactiva, apasionada de lo que me gusta y maravillada de lo que mis pupilas pueden apreciar, agradezco a mi hija, quien me ayudó en la elaboración de esta página de Centellando Blog; espero les guste mis historias, viajes, recorridos por el mundo y las magníficas culturas que como humanos debemos apreciar y agradecer al Universo. Su servidora.

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