Hasta la vista 2021. Good Bye 2021

Bañarse con champagne, comer doce uvas, doce pasas, brindar con champagne u otro muy fino licor, resoluciones de prosperidad y de suerte en todo; en el amor, en la salud, el trabajo, etc. Salir con maletas dando la vuelta a la manzana para viajar al extranjero, usar ropa interior amarilla o de varios colores para conseguir nuestros anhelos. Todo esto y mucho más nos trae la medianoche del 31 de diciembre, es un momento de festejo, esperanza y recuento para millones de personas en todo el planeta.

Un año «termina» y otro «comienza» y, con él, las aspiraciones de un mejor tiempo y de innumerables propósitos y nuevas metas. Es el último día del calendario gregoriano, el patrón de 365 días (más uno en bisiesto, como 2020) que ha regido en Occidente desde que se dejó de usar el calendario juliano en 1582. Su paso celebra el fin de un ciclo que ha marcado las cuentas del tiempo para diversas culturas desde hace milenios: una vuelta completa de la Tierra alrededor de su estrella.

Sin embargo, según explica el también físico teórico, la fecha en la que comienza y termina un año no tiene su base en la ciencia, sino que es una convención, o sea un sistema, a la larga, «inventado». «Asumir que el año termina a la medianoche del 31 de diciembre y empieza el 1 de enero es una construcción social, una definición que se hizo en un momento de la historia», dice. De acuerdo con Larrañaga, dado que la base para la medición de un año es el tiempo que tarda la Tierra en darle la vuelta al Sol, el conteo de cuándo empieza y termina ese ciclo puede ocurrir, en la práctica, en cualquier momento.

«Desde el punto de vista astronómico, no ocurre nada especial el 31 de diciembre para decir que es ahí donde termina el año ni ocurre nada especial el 1 de enero para decir que ahí es cuando comienza», señala. En realidad, a lo largo de la órbita de la Tierra no hay nada especial ni fuera de lo común que ocurra para marcar el cambio de un año, agrega. Pero no termina ahí. La duración exacta que le damos al año de 365 días (o 366 en los bisiestos) es otra convención social. En realidad, hay muchas formas de medir la duración de un año y, si se hace de una u otra forma, la duración no es la misma, indica Larrañaga. Pero ¿Cómo es posible?.

Acerca de la duración del año, desde que fue introducido por el emperador Julio César en el año 46 a. C., el calendario juliano sirvió para contar el paso de los años y la historia en Europa hasta finales del siglo XVI. Sin embargo, desde entrada la Edad Media, varios astrónomos se dieron cuenta de que con esa manera de medir el tiempo se producía un error acumulado de aproximadamente 11 minutos y 14 segundos cada año.

Fue entonces cuando en 1582 el papa Gregorio XIII promovió la reforma del calendario que usamos hasta el día de hoy e introdujo los bisiestos para corregir los errores de cálculo del calendario juliano.  Larrañaga explica que, desde el punto de vista de la astronomía, base para la definición de lo que es un año, no existe una única unidad de medida, sino al menos cuatro para contar el tiempo que tarda la Tierra en darle una vuelta al Sol. Año juliano o calendario: «Es una convención y se usa en astronomía como una unidad de medida en la que se considera que la Tierra le da la vuelta al Sol en 365,25 días». Año sideral: «Es el que tarda la Tierra en dar una vuelta al Sol respecto a un sistema de referencia fijo. En este caso, se toma como referencia el grupo de las estrellas fijas y ese año tiene una duración de 365,25636». Año trópico medio: «En este se toma en cuenta longitud de la eclíptica del Sol, es decir, la trayectoria del Sol en el cielo con respecto a la Tierra a lo largo del año, principalmente en los equinoccios. Y este dura un poco menos que el año sideral, 365,242189 días». Año anomalístico: «La Tierra, al igual que los otros planetas, se mueve en elipsis. Esa elipsis hace que el Sol en algunas ocasiones esté más cerca y más lejos de la Tierra. Pero hay un punto donde ambos están lo más cerca posible, el llamado perihelio». Y el año anomalístico es el tiempo transcurrido entre dos pasos consecutivos de la Tierra por su perihelio. Dura 365,2596 días».

Sea que lo celebres comiendo lentejas, hayas sembrado trigo en 12 macetas para que no te falte el pan todo el año, te hayas hecho jugar las cartas a ver qué te depara el destino para el futuro año; el ser humano siempre se ha visto tentado por todas estas celebraciones y emociones,  curiosidad por lo desconocido y de formas o sentimientos que expresen cómo manifestar sus más recónditos anhelos y deseos, recurriendo un poco a la magia, la fantasía y las supersticiones.

Como quiera que haya sido este año para ti o para el mundo en general, no hagas un balance melancólico, triste, sombrío, por más que hayan pasado tormentas personales que casi hasta te descorazonaron el alma, o cambios climáticos que pensábamos estaban a 20 o 30 años de suceder y lo estamos viviendo AHORA; te invito a que conserves por esta noche el niño que llevas adentro, déjate llevar por las luces, la alegría contagiante de  la gente que puedes verla, escucharla y sentirla por doquier donde vayas, irradiante y con una marcada efervescencia. Mantén firmes tus esperanzas de nuevos tiempos, nuevos bríos, nuevas esperanzas; recuerda lo mejor de sucesos o pérdidas que hayas tenido.  Convéncete que a veces perder es ganancia para ti, para la otra persona y para el Universo equilibrado y equilibrante para todos.  Los sentimientos y vivencias están a unos segundos de ti, de tu mente; sólo aprende a evocarlos y sentirás como si todo estuviera vigente, como si los trajeses al mismo instante.  Respira, vive y brinda con una copa por esta Venturosa Noche de Año Nuevo.  Felicidades ¡!!Hermanos de la Tierra¡¡¡  

Fuente: Inspirado en un artículo de BBC Mundo.

Publicado por Centellando

Desde chica me ha gustado los viajes, la aventura, el ir cantando en el carro de paseo con mis hermanas; el aprender mucho de mi Guerrero de la Luz, mi padre. Así como de la suavidad y los aprendizajes que siempre me obsequió mi madre. Me ha interesado mucho la Historia, Culturas Pre Incas, Incas y conocer in situ todos estos lugares. Soy una admiradora de la belleza que hay en Perú, así como de los sitios hermosos del mundo. Soy un poco hiperactiva, apasionada de lo que me gusta y maravillada de lo que mis pupilas pueden apreciar, agradezco a mi hija, quien me ayudó en la elaboración de esta página de Centellando Blog; espero les guste mis historias, viajes, recorridos por el mundo y las magníficas culturas que como humanos debemos apreciar y agradecer al Universo. Su servidora.

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