Sicán, el recinto de La Luna

El Norte del Perú se ha convertido en un auténtico paraíso arqueológico, con una importancia que día a día aumenta, gracias a los continuos hallazgos que realiza desde hace más de veinte años un grupo de dedicados investigadores.  La Cultura Sicán es quizás la más importante de todas ellas. La región peruana de Lambayeque, en el norte del país, cuenta con la mayor cantidad de pirámides de adobe de Sudamérica, además de canales de irrigación y numerosos restos arqueológicos, todos anteriores a lo que se conoce como el “Imperio de los Incas”.

La Cultura Sicán se desarrolló en el norte del Perú a partir del año 700 después de Cristo, que podríamos dividir así: Sicán Temprana 750-900; Sicán Medio 900-1100 y Sicán Tardío 1100-1375; quien unió las tradiciones provenientes de la sierra central con las de la costa norte.  Su época de mayor esplendor tuvo lugar entre los años 900 y 1100 D.C., y llegó a tener una influencia considerable en toda la costa y sierra norte, e incluso llegó a los Andes Centrales. El nombre Sicán fue propuesto por (*)Shimada en 1983; rescata un vocablo de la lengua mochica que significa “el templo de la luna”.  No debe confundirse con Sipán, que designa una cultura con características muy diferentes, y que se desarrolló 22 kilómetros más al sur de ésta.

La cultura Sicán existió aproximadamente durante seis siglos, hasta que sus habitantes fueron conquistados por los Chimús, alrededor del año 1375 D.C.  A la fecha, poco se sabe sobre sus orígenes, puesto que muy pocos objetos sobrevivieron al huaqueo.  Herederos de los Moche y los Wari, las primeras piezas de orfebrería Sicán siguieron las tendencias de sus antecesores, pues, son pulidos y de color negro. Con los años esta cultura desarrolló un estilo propio y característico, en el que resaltan los motivos figurativos y de orientación religiosa. El Dios Sicán con rostro de forma de máscara y ojos alados, es un ejemplo de ello; la gran cantidad y difusión de reproducciones de esta imagen indican claramente el control religioso que de manera centralizada, imponían las autoridades.

Otro aspecto que sobresale de Sicán es la Metalurgia, ya que desarrollaron el trabajo y el uso del cobre y el bronce hasta niveles pocas veces alcanzados en la región.  También trabajaban piezas de oro y plata, a pesar que la mayoría de ellas fueron saqueadas, hoy en día se reconocen en todo el mundo como íconos del Perú.

La Cultura Sicán fue teocrática, sus gobernantes lograban la unidad de los habitantes en torno al férreo culto a la divinidad; esto hizo posible enormes logros sociales y arquitectónicos, entre los que destacan los templos y las tumbas.

La tradición funeraria de esta cultura también es única en la historia prehispánica.  Se trata de tumbas con forma de pozo sobre las que se acumulaban, de manera meticulosa, diversas capas de objetos de orfebrería y metalurgia.  Los cuerpos eran momificados y algunos de ellos tienen rastros de haber sido sacrificados para acompañar a la figura principal en su viaje al mundo de los muertos. Al margen de la religión, fueron hábiles comerciantes los Sicán y pioneros en extender el comercio, gracias al intercambio de mercancías y objetos con culturas muy distantes que incluyeron a poblaciones de la Amazonía y de la actual Colombia.

Antes de la década de 1980, el consenso entre los arqueólogos era que los centros de mayor importancia arqueológica de la zona estaban alrededor de Trujillo.  Fue gracias al trabajo pionero de arqueólogos como el japonés-estadounidense Izumi Shimada que se comenzó a reconocer la importancia de Lambayeque en el escenario arqueológico internacional, relevancia que ya era conocida por los huaqueros de la zona, desafortunadamente, desde los años 30. En más de setenta años de saqueo, los huaqueros realizaron más de cien mil excavaciones, todas ellas con la intención de robar los objetos preincas para venderlos en el mercado negro, causando un daño incalculable al patrimonio de la nación.

(*)Shimada apoyó el desarrollo del Proyecto Arqueológico Sicán, con el objetivo de detener el saqueo y estudiar la zona con un enfoque  multidisciplinario de largo aliento.

Los frutos de más de dos décadas de trabajo ininterrumpido pueden ser apreciados en el Museo Internacional de Sicán, inaugurado en marzo del 2001 en la ciudad de Ferreñafe, a 18 kilómetros de Chiclayo. Se trata de un moderno edificio cuyo diseño recuerda el de una pirámide trunca, levantada sobre un área superior a los 2,500 metros cuadrados. Ahí hay una importantísima colección de objetos preincas encontrados en Sicán, un área que hoy tiene el reconocimiento de Reserva Nacional Arqueológica y Ecológica que abarca buena parte del Valle de la Leche, en la región de Lambayeque.

Sicán nos dejó lecciones de historia, comercio y convivencia pacífica que desarrollaron una muestra de inteligencia y de coraje que todos debemos conocer. La fundación del Museo y las vías de comunicación actuales facilitan mucho hoy la posibilidad de viajar al Norte del Perú y tener contacto directo con esta herencia de peruanidad y ejemplo en estas tierras.

¡¡Hasta la próxima!!    

Publicado por Centellando

Desde chica me ha gustado los viajes, la aventura, el ir cantando en el carro de paseo con mis hermanas; el aprender mucho de mi Guerrero de la Luz, mi padre. Así como de la suavidad y los aprendizajes que siempre me obsequió mi madre. Me ha interesado mucho la Historia, Culturas Pre Incas, Incas y conocer in situ todos estos lugares. Soy una admiradora de la belleza que hay en Perú, así como de los sitios hermosos del mundo. Soy un poco hiperactiva, apasionada de lo que me gusta y maravillada de lo que mis pupilas pueden apreciar, agradezco a mi hija, quien me ayudó en la elaboración de esta página de Centellando Blog; espero les guste mis historias, viajes, recorridos por el mundo y las magníficas culturas que como humanos debemos apreciar y agradecer al Universo. Su servidora.

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