Recordando a Juanita de Ampato, breve reseña

Según estudios, Juanita fue sacrificada en un ritual inca aproximadamente en 1566. “Se habla mucho cuál es la finalidad que tuvo este sacrificio, se habla de un pago a la montaña por todo lo que nos brinda, como el agua y recursos importantes para la agricultura”, refirió López Hurtado.

Mencionó que en los últimos tiempos se dice que se trató de un ritual establecido por los incas para consolidar su presencia en los pueblos y comunidades. “Conversando, haciendo trabajo con los caciques podían escoger a una niña o un niño y este era el sacrificio”, anotó.

Ha pasado ya un cuarto de siglo desde que, por debajo de la cima del volcán Ampato, en Arequipa, se descubrió el cuerpo de una niña sacrificada cinco siglos atrás, durante el incanato. La historia corrió como reguero de pólvora entre la comunidad internacional de arqueólogos, impresionados por la perfecta conservación de su cuerpo. Arequipa y el Perú se pusieron en los ojos del mundo. 

Entre todo el barullo mediático, destacó el nombre de Johan Reinhard. A su papel fundamental en el descubrimiento de Juanita lo precedía su fama de explorador, que al mismo estilo de Indiana Jones, este miembro de la National Geographic Society ha convivido con tribus nómades, ha hecho arqueología subacuática en algunos de los lagos más altos del mundo (incluido el Titicaca) y ha escalado los Himalayas, entre muchas otras aventuras. Sin embargo, a su lado en la misión de descubrir cuerpos sacrificados en los Andes, estuvo un arqueólogo peruano que no tuvo tanto protagonismo, aunque fue esencial para encontrar a Juanita y conservarla en perfectas condiciones: José Antonio Chávez.

En la niña de los 500 años, el periodista e investigador arequipeño Enrique Zavala reconstruye la historia del descubrimiento de Juanita desde sus inicios, cuando Chávez y Reinhard se conocieron en el Instituto Nacional de Cultura de Arequipa, pasando por las expediciones previas, el hallazgo de la famosa momia y la inmensa dedicación de Chávez por ponerla en valor y conservar el cuerpo en perfectas condiciones. Como se descubre en el libro, Chávez tuvo como máxima prioridad velar por Juanita, ser su más celoso guardián. “No ha sido el más popular, el más cercano, el más amigable de los arqueólogos -explica Zavala-. Él pensaba que no se podía investigar a costa de ir destruyendo el cuerpo congelado de una niña inca de 500 años, que había que ser extremadamente cuidadoso y que cualquier acción de investigación debía respetar escrupulosamente los criterios de preservación. Entonces, él asumió la postura de defensor”.

El afán de Chávez por mantener en perfectas condiciones a la que, según él mismo, es la momia prehispánica mejor conservada del mundo, lo llevó incluso a tomar la batuta en las decisiones sobre su exposición al público. El arqueólogo arequipeño controlaba la potencia de la luz a la que era expuesta, los protocolos de cada viaje e, incluso, fue un pionero en el diseño de cámaras de conservación y exhibición de momias, donde buscaba replicar las condiciones de humedad y frío en las que Juanita había pasado los cinco siglos previos a su descubrimiento.

La niña de los 500 años es, pues, un reportaje esencial para entender la relevancia de la aparición de Juanita como un hito en el mapa de la arqueología global y para conocer a su ‘otro descubridor’, el peruano José Antonio Chávez. Pero es también una historia de pasión por el trabajo, fortaleza para vencer las dificultades e ingenio para lograr las metas, características necesarias para destacar en diversos ámbitos, incluido el empresarial. De la importancia de conocer el pasado, sobrevendrán los elementos para afrontar con mejores herramientas el presente y futuro. De esta forma, entendiendo el pasado, podemos ser mejores líderes y construir grandes proyectos propios y para nuestra descendencia, en nuestra comunidad; así como también, lograr una sociedad más justa y un próspero porvenir. 

Zavala describe a profundidad las ‘Capacochas’ -celebraciones en las que tenían lugar las ofrendas humanas-, la misión que tenían encomendada los sacrificados y la preparación que habían llevado a lo largo de su vida para ese momento.

En el marco de un Bicentenario en el que el Perú atraviesa una etapa de incertidumbre, nuestra historia es un terreno fértil para cultivar el orgullo nacional y salir adelante. “Uno no quiere lo que no conoce. Y mientras más conozcamos nuestra cultura, las cosas maravillosas que han ocurrido en nuestro país, lo amaremos más”, piensa Zavala.

¡¡Hasta la próxima!!

Publicado por Centellando

Desde chica me ha gustado los viajes, la aventura, el ir cantando en el carro de paseo con mis hermanas; el aprender mucho de mi Guerrero de la Luz, mi padre. Así como de la suavidad y los aprendizajes que siempre me obsequió mi madre. Me ha interesado mucho la Historia, Culturas Pre Incas, Incas y conocer in situ todos estos lugares. Soy una admiradora de la belleza que hay en Perú, así como de los sitios hermosos del mundo. Soy un poco hiperactiva, apasionada de lo que me gusta y maravillada de lo que mis pupilas pueden apreciar, agradezco a mi hija, quien me ayudó en la elaboración de esta página de Centellando Blog; espero les guste mis historias, viajes, recorridos por el mundo y las magníficas culturas que como humanos debemos apreciar y agradecer al Universo. Su servidora.

Deja un comentario