Las esculturales sepulturas de la cultura Chachapoyas estaban literalmente en medio de la nada, pero dándole significado a todo y a todos. Un sendero espeluznantemente angosto, sólo transitado por cazadores de venados, acercaba a una cita con la historia. El tiempo se detuvo y siguiendo la senda cerca al río Utcubamba, se tiene a la vista un excepcional grupo de sarcófagos, privilegio único porque pocos seres se aventuran en las soledades geológicas de las montañas perdidas en la Provincia de Luya, Amazonas. Las esculturales sepulturas de la cultura Chachapoyas que prácticamente parecieran que están en medio de la nada, pero que tienen un gran significado.
Los viajeros que caen a Chachapoyas sólo tienen conocimiento de Kuélap y Gocta; unos cuantos conocen la existencia de Karajía, aquellos imponentes sarcófagos de más de dos metros de altura, y con calaveras coronándolos que fueron estudiados a partir de 1984 por el arqueólogo Kauffman Doig y el paleontólogo Giancarlo Ligabue.
Inalcanzables y perfectamente alineados, como aves que vigilan desde lo alto de un acantilado, encontrarás a los purunmachos u “hombres viejos” (Según F. Kauffmann Doig en su libro Los Chachapoya: Constructores de Kuélap y Pajatén), monumentales sarcófagos antropomorfos asociados a la cultura Chachapoyas. Con más de mil años, estas cápsulas unipersonales conservan en su interior momias con sus ajuares funerarios. Y están ahí, en la cima de la montaña, de cara al sol, protegiendo desde arriba a los vivos, como evidencia del gran respeto de esta cultura a sus difuntos. Sin embargo, al verlos desde lejos es increíble imaginarnos cómo pudieron haber llegado ahí.
Gracias al apoyo prestado por miembros del Club Andino Peruano, a los arqueólogos les fue posible escalar 24,00 metros de pared rocosa vertical y acceder a la gruta donde están emplazados los sarcófagos, que se encontraba más de 200,00 metros del fondo de la quebrada. Karajía-1 está constituido por siete sarcófagos. El tercero se derrumbó probablemente durante el sismo de 1928, desapareciendo en el abismo. Como quiera que los sarcófagos están lateralmente unidos unos a otros, el que se desplomó abrió forados en los costados de los contiguos. Este hecho permitió reconocer en detalle el contenido de estos sarcófagos y determinar el de los restantes, que de esta manera no tuvieron que ser violentados y permanecen intactos. En el interior del sarcófago abierto se encontraba una momia, sentada sobre un pellejo y envuelta en telas mortuorias. Objetos de cerámica y ofrendas diversas acompañaban al difunto.
La datación obtenida por radiocarbono al analizar los restos orgánicos, ofreció la fecha de 1460 d. C. Roedores y aves de rapiña habían alterado el contexto del entierro. El otro sarcófago estaba vacío por haber sido carcomido y retiradas del lugar la momia y sus pertenencias. Los sarcófagos están conformados por grandes cápsulas antropomorfas hechas de arcilla mezclada con ramas pequeñas y piedras, aplicada sobre una estructura de cañas o ramas. Solamente la cabeza y parte del pecho son compactos. Tanto cuerpo como cabeza están decorados con pintura roja de dos tonos, aplicada sobre una base blanca. Así es que, no dejes de ir al Departamento de Amazonas en la Selva Peruana y podrás apreciar su Cultura Chachapoyas y los asombrosos lugares que esta comprende.
¡¡Hasta la próxima!!