La bicicleta a mis 12, !!!Feliz Día papá¡¡¡

Otro año más que avanza vertiginosamente y que nos lleva a recordar y evocar la memoria y/o presencia de nuestro mentor, del héroe que todos tenemos desde niños, del que nos transmitió una base y fortaleza moral, nos cargó, nos llevó de la mano, nos ayudó a dar nuestros primeros pasos aquí en esta Tierra; nos elevó, nos columpió y subió a las resbaladeras con nosotros de infantes. Hablo de PAPÁ.

Es otro año más para evocar las muchísimas anécdotas vividas con él, los paseos, su espíritu aventurero o quizás tranquilo y apacible, sus enseñanzas y consejos. Hace muchos años atrás había una serie en Canal 4 recuerdo, que se llamaba: “Papá lo Sabe todo”, era una serie norteamericana de los años dorados, los 50s o los 60s; a lo mejor, ahí éramos adolescentes y muy jóvenes no nos dábamos cuenta, pero, con el correr de los años. ¡Cuánta verdad encerraban y nos enseñaban!. Y quién lo diría, que algunas décadas más tarde, todo ello íbamos a poder aplicarlo a nuestros hijos.

Cómo no recordar la primera bicicleta que nos obsequiaron, la mía por ejemplo fue a los 12 años, en la Navidad y comprada en Sears, que se llamaba esta gran cadena de tiendas en donde había de todo y de primera calidad, por cierto; una bicicleta azul con blanca con lindo asiento, con florcitas alrededor.  Pero lo más jocoso, era que yo no sabía manejar, pero era muy intrépida desde chica; entonces, arremetí al día siguiente para avanzar en ella sentada, como patinando y por instantes pedaleando, pero aún no tenía equilibrio. Claro que, al cabo de unas horas, se metió el rayo de la llanta de la bicicleta en una parte de mi pantorrilla.

No importaba, después del todo a los 12 años pues, te sobra el tiempo para insistir (es lo que crees) y lograr (según tú), tus objetivos. La realidad, al cabo de un tiempo te despierta y te pone en órbita mostrándote lo que en verdad es y lo que no es, acerca del tiempo que corre y que no se detiene.  Me paseaba por el Parque América en Pueblo Libre, tratando e intentado manejar con mi primera bicicleta de señorita, antes por cierto de niña, había tenido una más chica con ruedas, que la conducía muy bien. Una mañana recuerdo pasó por ahí, en la pileta del Parque América, mi tío Domingo que vivía a unas cuadras de nosotros en la Avenida Bolívar, y me vio “montada en mi bicicleta”  -al menos, tratando de hacerlo-; él me dijo: Te empujo y así fue, yo confiaba que todo el tiempo él lo estaba haciendo. Cuando de repente volteé y ya no estaba hacía varios segundos o minutos; entonces, me chorreé automáticamente y perdí el equilibrio.

Luego de eso ya sabía, que por mis medios podía lograr manejar sola mi bicicleta y así fue. Esto quedó impregnado en mi memoria. Pero serían innumerables las veces que podría evocar a mi padre, al co-autor de mis días. Por ejemplo, a los 16 años sucedió una anécdota en especial, nos fuimos en viaje terrestre a Tarma, sierra de Lima, en una camioneta azul marca De Soto del año 1958, le decíamos mis hermanos y yo “La Funeraria”, por su aspecto, naturalmente, poco fúnebre.  Mi padre nos avisaba dos o un día antes, de sus planes de viajes ya sea por Fiestas Patrias, Semana Santa u otra especial ocasión. En ese entonces, invitamos a nuestra prima Irma, que fue testigo de lo que pasó en el camino, bueno, de lo que me sucedió a mí en particular.  No sabía que tenía propensión al soroche, y pasando Ticlio, en Huancayo, a más de 4000 mts., sobre el nivel del mar, sucede que me cayó muy mal, tuvimos que parar en la carretera y luego entrar a un restaurante y  logramos superarlo tomando mate de coca, y descansando un poco.

De retorno a Lima y luego de haber estado en Tarma, Jauja y recuerdo mucho un sitio que me encantó un criadero de truchas en El Ingenio; mi padre buscaba en ese viaje a algún pariente de mi abuelo tarmeño, por cierto, no lo consiguió, nos recreaba con sus gracias y haciendo reír a veces a ciertos pobladores de las alturas con sus historias, bromas, cuentos y relatos, por aquel entonces, se hacía pasar por un cómico peruano llamado Tulio Loza, muy conocido y muchas veces lo lograba, se lo creían. Tarma es una ciudad de alfombras de flores, de plaza de toros e historia, muy linda.  Al término de nuestro viaje, pasamos por La Oroya, en donde ya empecé a sentirme mal. Mi padre se dio cuenta que me mareaba y me ponía helada y de color pálido mortecino.   

Poco a poco dentro de la camioneta, fui poniéndome cada vez peor, me dio terciana y empezaron mis síntomas de soroche; al verme así mis hermanas dieron cuenta a mi padre, quien aceleró a 1,000 por hora como él decía, ciento por ciento;  y  buscó  el Asentamiento Minero más cercano, -ya que por esos días festivos todo estaba cerrado y no había ningún  hospital a la vista-. Al tocar muy fuertemente la puerta, éstos, los de la Compañía Minera, no le abrían, mi padre insistió muchísimo y le tuvieron que abrir, y el les dijo: ¡¡¡¡¡Mi hija, se me muere!!!!. Me dieron los primeros auxilios y me pusieron suero y oxígeno a la vena, cuando desperté, arrojé muchísimo y descansé allí por unas horas. Luego, los doctores le dijeron a mi padre: Vaya a Lima muy rápido, no haga paradas y cuando pueda que su hija vaya al cardiólogo, cosa que después de unos días mi padre lo efectuó y me llevó a pasar consulta.

El hecho es que este episodio quedó grabado en mi mente y memoria, y no es más que remembrar en estos previos días a la Celebración del Padre, recordar uno de sus miles de cuidados y muestras de amor inagotable que él nos profesaba, él siempre estaba llano, no sólo acerca de cuidarme y velar por mí; sino, simultáneamente a todos y cada uno de mis hermanos.  Fue un padre ejemplar, nos llenó de mimos, caricias y mucho aprendizaje de lo que en verdad es la VIDA, no la vida pintada con pajaritos en el aire, sino, la VIDA REAL. Es inolvidable, tengo tantas imágenes grabadas, que quedaron selladas y están vívidas cada vez que las traigo al presente, y que podré escribir indistintamente acerca de ello. Por hoy, me queda evocarlo como a los Dioses del Olimpo, en el Paraíso y/o las Multidimensiones donde él se encuentra, como un Verdadero Titán. Salve Hernán, Flaqui Flaqui, el papá más grande del mundo, por siempre.  

Feliz Día, Padres del Perú y del Mundo, ¡¡¡Hasta la próxima!!!.

Publicado por Centellando

Desde chica me ha gustado los viajes, la aventura, el ir cantando en el carro de paseo con mis hermanas; el aprender mucho de mi Guerrero de la Luz, mi padre. Así como de la suavidad y los aprendizajes que siempre me obsequió mi madre. Me ha interesado mucho la Historia, Culturas Pre Incas, Incas y conocer in situ todos estos lugares. Soy una admiradora de la belleza que hay en Perú, así como de los sitios hermosos del mundo. Soy un poco hiperactiva, apasionada de lo que me gusta y maravillada de lo que mis pupilas pueden apreciar, agradezco a mi hija, quien me ayudó en la elaboración de esta página de Centellando Blog; espero les guste mis historias, viajes, recorridos por el mundo y las magníficas culturas que como humanos debemos apreciar y agradecer al Universo. Su servidora.

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