¿Cómo influyen la piedras o gemas en nosotros?

¿Sabías que con determinadas gemas o piedras y con la mezcla de colores de éstas, se pueden tratar muchas enfermedades? Por ejemplo, una afección cardíaca puede tratarse con Rubí; una afección hepática se trataría con piedra Coral; una amigdalitis con Topacio; una bronquitis con Perlas; una colitis con Esmeralda y una faringitis con Zafiro entre muchas otras.  Se comienza en la primera etapa con una sola piedra y como un segundo tratamiento la aplicación combinada de nueve gemas. Todo esto hablando de terapias holísticas para sanación espiritual y del cuerpo, que redundaría naturalmente en una sanación física, cuando tu mente tiene un buen equilibrio con el resto. La Amatista por ejemplo, transforma pensamientos negativos en positivos.  La Pirita en cambio, nos proporciona Paz y Bienestar, eliminando malas energías.

Dado que esto tiene estrecha relación con los colores del arco iris, tenemos como gemas principales:  Rubí, perla, coral, esmeralda, topacio, diamante y zafiro.  En algunos casos, ese color puede parecer diferente del rayo cósmico real que contiene, por eso son examinadas cuidadosamente con un prisma; a la vez, cada una de las siete gemas tiene la naturaleza caliente o fría.  Uno de los métodos usados por los expertos o gente especializada en Medicina Homeópata es sumergir las gemas en alcohol durante 7 días para que éste absorba los rayos que aquellas liberan. Vemos que el fin es poder obtener los rayos cósmicos que éstas emanan (Fuente: Las Terapias Alternativas).

Museo de los Minerales – Lima, Perú

El Tridosha es la ciencia de la comprensión de nuestra naturaleza o nuestra constitución.  Tridosha define las tres energías fundamentales o los principios que rigen la función de nuestros cuerpos en el nivel físico y emocional, las tres energías se conocen un vata, pitta y kapha; cada individuo tiene un equilibrio único de estas tres energías. Según el Tridosha la Gema Rubí es llamada Pitta (fuego), tiene fuerza cósmica negativa, su color es el rojo.  La Perla es Kapha (agua), fuerza positiva y su color, el anaranjado.  El Coral es Pitta, su elemento es fuego y su fuerza cósmica es negativa; y su color es el amarillo.  La Esmeralda es Kapha, su elemento agua, fuerza cósmica positiva y su color es el verde; el Topacio es Vayu, elemento de aire, su fuerza cósmica es neutra y el color es el azul; el Diamante es Kapha (elemento agua), su fuerza cósmica positiva y su color es el índigo; por último, tenemos al Zafiro, Vayu (elemento aire) su fuerza cósmica es neutra y el color es el violeta (Fuente: Escuela Aryuveda).

La curación por medio de gemas es una disciplina terapéutica bastante antigua, al igual que otras terapias orientales, se basa en la concepción de que el hombre es un solo ente: Física y espiritualmente; un elemento del macrocosmos, o sea, del conjunto del Universo. Entre ambos siempre existirá una armonía. Podemos recurrir a los elementos de la Naturaleza, siempre como en épocas pasadas o medievales; aunque en la India y Egipto, esto se realiza hace más de quince mil años. De todo esto tenemos evidencia en la Cultura Ayurveda, quien ha utilizado y aún lo hace las gemas y cristales para contrarrestar los efectos de la astrología y del Karma.  

Concluyo diciendo que para que todo esto funcione, nuestra energía debe estar equilibrada, así como nuestro Ser Interno, a decir:  Mente, alma y espíritu.  Espero les haya servido esta información sobre el uso de estas gemas preciosas y sus colores.

¡Nos contactaremos próximamente!

El Ídolo de Pachacamac

La palabra Pachacamac, significa “Alma de la tierra, el que anima el mundo”.  Era el culto de toda la religión costeña.  El Santuario está ubicado en el Valle de Lurín, en cuyos márgenes se asentaron desde hace tres mil años los pobladores.  Éstos se dedicaban a la pesca, la agricultura y la explotación de lomas.  En su cerámica destacaban aves y felinos.  El Complejo de Pachacamac hacia el año 1,100 d.C., era un conjunto de asentamientos habitacionales y administrativos que incluyen pirámides con rampa.  En 1470 los Incas habían establecido en Pachacamac una importante capital provincial.  A la llegada de los españoles en 1533, Pachacamac era el Santuario más importante de la Costa.

El Ídolo

Mitos recogidos en el siglo XVII dan testimonio del temor y respeto que la deidad de Pachacamac, el “animador del mundo” infundía entre sus devotos.  Uno de estos mitos lo identifica como el Dios que generaba los terremotos; otro señala que él proporcionó a la humanidad alimentos tras sacrificar a un hijo del Dios Sol.  El ídolo fue encontrado en 1938, la pieza de madera se ajusta a las descripciones hechas por los conquistadores españoles al llegar al santuario en 1533.  En la parte superior, la deidad es representada como una figura humana doble.  La parte central está tallada con imágenes humanas, de animales y de plantas (Fuente: Museo Pachacamac).

El ídolo – Foto tomada en el Museo de Sitio de Pachacamac

En el año 1533 cuando llegaron al Santuario del Templo de Pachacamac los españoles, pensaron poder encontrar innumerables tesoros y oro en especial; al ídolo lo destruyeron porque para ellos esto era como especie de Dios pagano o una herejía, ya que los antiguos pobladores creían en las Deidades del Sol y la Luna, ellos hacían rituales, también de acuerdo a las fases de la luna; era una cultura de misticismo y adoración a estos principales astros, veneración y pagos a la tierra, la Pachamama. Estas culturas pre Incas e Incas, tenían una Organización, un aspecto social, religioso y cultural muy bien estructurado, acorde con sus costumbres y creencias que adoraban al Sol, a la Luna y tenían un Calendario Astral de acuerdo a la constelación de las estrellas, una creencia mística en la que en el caso de este Santuario predominaba su Dios: El Ídolo.

La creencia o fe en algo o en alguien, sean éstos Astros, Dioses o Seres Divinos, existe desde el comienzo de las civilizaciones y luego que el hombre aprendió a subsistir practicando la caza, la recolección de alimentos, la pesca, creando el fuego, etc.  Tuvo siempre la necesidad y el afán de creer y aferrarse a algo, a una entidad, a un Ser Superior.  Ellos eran, los antiguos, adoradores del Sol, la Luna, las Estrellas y tenían sus Calendarios Solares que les permitían prever un buen tiempo para sembrar, cosechar y sabían cuando subía la marea de las aguas en general. 

Hoy en día, sea cual fueran sus creencias, costumbres o religiosidad, existe la imperiosa necesidad que nace con el Ser Humano de confiar, de creer en una fuerza divina; primero fueron los sagrados elementos de la naturaleza como lo hemos mencionado y después la genuina esperanza de ser iluminados por algo o alguien superior: Divino, místico o religioso.

¡Hasta la próxima aventura!    

Fuente: Web Museo Pachacamac http://pachacamac.cultura.pe/santuario-arqueologico/historia-del-santuario

Fecha de consulta: 28/04/2020

Apacible Mar

El Mar es una inmensa capa de agua que está en los océanos y es una de las maravillas de la naturaleza que todos conocemos, a veces de color azul turquesa   -cuando no está contaminado, por supuesto-, otras veces con aguas verdosas y hasta existe uno llamado El Mar Muerto, por ser un mar salado debido a sus famosas aguas hipersalinas que permiten flotar fácilmente.  Pero, vayamos al punto que nos interesa, el Mar ejerce un efecto sedante en nuestra mente y nuestra psiquis; simboliza quietud, calma y paz estando en las orillas, capturándolo fotográfica o visualmente, u observando una puesta de sol, bronceándonos en sus arenas, o simplemente estando ahí parados mirándolo de pie; y además, lo más importante: Escuchándolo. Nos produce placer y admiración oír el sonido de sus olas, las veces que chocan con las rocas, las gotas que a veces nos caen cuando estamos ahí frente a él, o cuando la marea está alta y éste está embravecido, aunque para los amantes del surf, ésta es la ocasión perfecta para correr olas.

Tengo un padre muy marino –de gustos, digo-  y uno de sus hobbies fue la pesca, es así que cuando niña, no tanto por el producto del mar, sino, por lo apacible y lleno de adrenalina que este efecto produce, íbamos con regular frecuencia.  Cuando niños, nos llevaba a mis hermanos y a mí, a disfrutar del mar; solíamos ir a la Playa Las Cascadas y Barranquito en la Costa Verde de Miraflores; y se quedó en mis pupilas grabado aquella cascada o pequeña catarata que mirábamos siempre cuando él venía a recogernos, después de haber pasado algunas horas ahí con nuestra madre, caída de agua que en la actualidad ya no existe. Cómo olvidar esos castillos que hacíamos en la arena, nuestros baldecitos y palas para hacer figuras, la inocencia de ir sólo en short de playa sin temor que nadie nos observara, porque éramos niños y todo era tan transparente.  Nuestra emoción venía cuando después de unas tres horas, nuestro papá llegaba a recogernos en su carro Datsun color verde limón, aún recuerdo, y con una calcomanía subida de tono en la ventana de la parte de atrás del auto.  Nos decía:  A enjuagarse los pies antes de subir, entonces, las tres mayores hacíamos eso con el golpe de agua que caía de la catarata que se encontraba al frente de la Playa, Las Cascadas. Puedo sentir tan vívidamente esos inolvidables momentos.

Playa de Essaouira – Marruecos

Nos retiramos al mar cuando nos sentimos tensos y queremos escapar de la rutina, ya que el tan sólo oírlo nos relaja.  Así, emulamos cientos de veces que vamos a la orilla de éste al amanecer, al atardecer o a caminar por la orilla para disfrutar de deliciosos momentos. Esto se usa inclusive en terapias rehabilitadoras de índole psicológico; sentados al frente del mar podemos hacer yoga, podemos sentarnos en posición de flor de loto para meditar, podemos hacer Tai Chi, o simplemente caminar de largo a largo por la orilla de la playa, esto será suficiente para que la energía magnífica del Mar nos colme y nos recargue completamente para continuar el camino.

Espero que hayas disfrutado este imaginario recorrido marino, hasta la próxima!

Los Apus

A los Apus se les conoce como “Montañas Vivientes” desde épocas pre-incas en varios pueblos de Perú, Bolivia y Chile; y se les atribuye influencia directa sobre los ciclos de la cosecha relacionados con las estaciones y las fases de la luna, referente a las regiones donde éstos estaban situados. En estos cerros existían estructuras donde se desarrollaban diversos ritos a los que acudían los Inkas ancestrales a rendir culto a la Divinidad y recargarse de la fuente de energía que de ellos se emanaba. Llamados también “Los espíritus de las montañas”, los principales Apus en Perú son Ausangate, Salkantay, así como Machu Picchu.

Apu es divinidad, montaña, señor de la América Precolombina. Inclusive haciendo un paralelo, se recuerda en el Evangelio de Jesús, cuando Él siempre acudía a las montañas para inspirarse, para hablar con el Padre, hay una parte muy clara en el Sermón de la Montaña donde hablaba con sus discípulos y con la gente que venía a escucharlo y les daba bienaventuranzas y enseñanzas. Así como las montañas, a las que también acudió Moisés y se internó, se les atribuyó durante ese periodo, un rol de potente energía y fuerzas sobre naturales.

Siempre he deseado vivir rodeada de Apus o montañas, y sentir seguridad y protección. Hasta diría que es una fuente de inspiración y a la vez, con su majestuosa presencia y el silencio de sus cerros imponentes, son compañeros, pudiendo así ser mucho más fácil respirar profundamente y meditar. 

Recuerdo mucho el camino de retorno del Complejo Arqueológico de Ollantaytambo, cuando estaba de regreso con mi hija de ahí hacia San Jerónimo de la ciudad del Cuzco, justamente tuvimos la inmensa suerte de abordar una camioneta colectivo prácticamente privada como si fuera solo para nosotras, ya que era un chofer que volvía a la ciudad a recoger una delegación de turistas. El paisaje mirado por las ventanas a la derecha e izquierda, era impresionante. La hora, entre las cinco y cuarenta; y las seis y treinta de la tarde. El atardecer en esos lugares de la Sierra es espectacular, parecía que la carretera se hubiera quedado solitaria para que únicamente nosotras la recorriésemos y pudiéramos apreciar el cielo, las montañas y sus colores.  Se entremezclaban los ocres con los verdes, y estos con la combinación del cielo, parecía un óleo fantástico de acuarela. El silencio nos embargaba y a veces cruzábamos miradas para ver si las dos pensábamos lo mismo.

Adentrarnos con nuestro pasado es maravilloso, saber de dónde venimos y nuestra ancestral historia es un regalo del Universo. Alejarnos un poco de nuestra urbe, nos sirve para salir de nosotros mismos y retornar con la mente, el espíritu y el alma recargados para continuar nuestro camino, estas paradas nos hacen falta siempre; porque al volver, tomaremos aliento y daremos los pasos que debemos dar con más energía y firmeza.  Retírate cada vez que puedas cerca de las montañas y verás lo que surge.  Acércate a los Apus o montañas milenarias, en donde en la actualidad aún ahora, se celebran pagos a la tierra, a la Gran Pachamama remembrando las celebraciones y rituales que se hacían para que hubiese un mejor año de agricultura o prosperidad en general para el pueblo, o a nivel personal.

Espero que les haya gustado habernos transportado hacia los Apus. Hasta la próxima!

Hola!!!

Ahora Nemrac Asor saludándolos. Siempre he querido tener un blog e interactuar virtualmente con todos ustedes con temas que les dejen huellas de espiritualidad, reflexión y dejar volar de cuando en cuando nuestras mentes imbuidas en este complejo Universo. Me ha gustado siempre la Historia, Filosofía, otras Culturas Ancestrales, Occidentales, del Medio Oriente, Asiáticas, Precolombinas, etc., para poder tener un enfoque más amplio de las cosas y poder volcárselos.  Me encanta tener el contacto simple y profundo con la Naturaleza, y con nuestros hermanos menores, los animales y las plantas, así como todo lo que tenga que ver con la Pachamama, paseos al aire libre, para poder salirnos un poco del entorno recargado en que vivimos todos.

Me gusta escribir, hacer ejercicios con regularidad, he seguido algunos Cursos de Ayurveda, de Historia Contemporánea, etc; y he estado últimamente haciendo cerca de 10 meses de Biodanza, les recomiendo su práctica, ya que trabajas para que aflore y sanes lo que hay para recomponer dentro de ti.   Acompáñenme en este viaje a las cosas simples y profundas de la vida, que espero lo podamos disfrutar juntos.

Namasté!