Detalles de cómo se vivía el ambiente antes de la Independencia.

El espectáculo que ofreció el retiro del ejército realista y el ingreso de la expedición libertadora, necesariamente tuvo que ejercer reacciones diferentes entre los distintos grupos sociales de la capital. Nos interesa conocer cuál fue el efecto social de esta movilización de tropas en una ciudad acostumbrada a vivir en la “disipación y seguridad”, tal como fuera expresada por un testigo de la época. Interesa porque de allí, se desprenden los comportamientos y actitudes que los habitantes de Lima habrían de tener en los posteriores acontecimientos políticos.

Pero también porque esta ocupación militar conformada mayoritariamente por tropas extranjeras, crearon las bases para la emergencia de una peculiar cultura política, luego expresada por cada uno de estos grupos sociales a propósito de:  La formal proclamación de la independencia, la instalación, características del gobierno protectoral y la liquidación del mismo con la caída de Bernardo Monteagudo el 25 de julio de la creación del primer Congreso Constituyente el 20 de setiembre de 1822. El primer golpe de Estado en la historia del Perú el 28 de febrero de 1823 y luego la disolución del Congreso por Riva Agüero el 19 de julio de 1823. Los reingresos del ejército realista sobre Lima (1821-1823-1824). Y, finalmente la presencia bolivariana en el Perú. Estos acontecimientos, acaecidos entre 1821 y 1826, son de vital importancia nada menos porque estamos asistiendo a la formación y orígenes del actual Estado Peruano, sus elementos constitutivos, la fundación de símbolos y tradiciones estatales y el modo subjetivo en que éstos fueron incorporados por las clases sociales, expresadas a través de la cultura política y la aptitud civil de las mismas.

Con la ocupación de la expedición libertadora sobre Lima se iniciaba el segundo acto de la independencia en el Perú. Este acontecimiento terminó por modificar las condiciones de la lucha política, del escenario social y el enfrentamiento militar, incorporando nuevos actores que desde entonces participarán en forma desigual y combinada. En efecto, el movimiento de las tropas realistas y patriotas sobre la capital, fue previa y cuidadosamente consultado entre los mandos de ambas fuerzas, y en coordinación con la clase dominante limeña agrupada en la Municipalidad de Lima. Este acuerdo tenía la finalidad de mantener el orden público y garantizar la propiedad privada.

El temor que inspiraban la población esclava, los bandoleros y cimarrones, la plebe urbana, y las montoneras y guerrillas indígenas, fue determinante para que las dos fuerzas beligerantes convengan en proporcionar una mínima seguridad que la aristocracia y sus aliados de clase exigían. Podría parecer extraño este modo de conducir una empresa bélica tanto de patriotas y realistas. Pero la explicación a esta conducta hay que buscarla en el terreno de la lucha de clases y de sus manifestaciones políticas que la independencia tenía que desatar irremediablemente.

Nuevamente, aparecía aquel sordo temor de la clase dominante limeña con respecto de los dominados. Temor que, en una coyuntura de guerra civil, como fue la independencia, debía ser conjurado. Leamos el siguiente pedido que el Marqués de Montemina, autoridad política que el Virrey había dejado en Lima, le transmite a San Martín desde la municipalidad, antes de que las fuerzas libertadoras ingresen a la ciudad:

[…] nadie duda que se cumplirá religiosa y generosamente, todo lo que tiene anunciado y comprometido en sus papeles públicos, en orden a la seguridad personal e individual, de las propiedades, bienes y casas de sus vecinos y habitantes, sin distinción ninguna de origen y castas; pero lo que más interesa en la actualidad es que se expida las instantáneas providencias que exige la vecindad de los indios y partidas de tropas que circundan la ciudad; y que, en estos momentos de sorpresa, podían causar muchos desórdenes.

Y también, la observación de un marino extranjero entonces de paso por Lima que comenta:

[…] no era solamente de los esclavos y de la plebe que se tenía miedo, sino, con más razón, de la multitud de indios armados que rodeaban la ciudad; quienes, aunque bajo las órdenes de oficiales de San Martín; eran tropas salvajes, indisciplinadas y podían entrar en la plaza en masa tan pronto como la evacuación los españoles. Estos indios auxiliares estaban tan cerca que podíamos verlos indistintamente desde las calles trepados en los altos que caen a la ciudad

El miedo social de los propietarios, el instinto de clase de los dominados, las expectativas que la nueva autoridad inspirara entre toda la población, la marcha del ejército realista hacia el centro del país, la aparición pública del partido republicano, y el entusiasmo de la plebe urbana, serían desde entonces los principales actores de un proceso que apenas se iniciaba, que no terminaba por definirse, pero que sin embargo; establecían nuevas pautas en el escenario social, la sensibilidad de las masas, los cálculos militares de ambas fuerzas, y de la lucha política que pronto derivaría en un abierto enfrentamiento entre el gobierno protectoral, y la coyuntural alianza de la nobleza limeña con el partido republicano.

Que la proclamación de la independencia el 28 de julio de 1821, no fue ni más ni menos una formalidad, un pacto de clase, una transacción temporal entre realistas, ejército libertador y la clase dirigente peruana, ésta demostrado por la continuidad del ordenamiento social, y la mínima alteración del orden político:

[…] en un par de días todo volvió a su juicio: las tiendas se reabrieron; se veían mujeres por todas partes escabullándose de los conventos, los hombres se aventuraban a fumar en la plaza, las calles se llenaron de gente que volvía a sus hogares […] los vendedores pregoneros ensuciaban las calles

También tenemos las apreciaciones de otro personaje extranjero con motivo de los acontecimientos acaecidos a raíz de la proclamación de la independencia:

[…] durante esta importante revolución hubo poquísima confusión en las calles y no se puede dar mayor prueba de la apatía de los peruanos en los asuntos públicos. Para presenciar un espectáculo o seguir una procesión religiosa, siempre se mueven con actividad, pero tratan casi con indiferencia un cambio político que las naciones libres consideran interesantísimo.

En verdad había habido guerras de carácter revolucionario en el interior del país, pero su efecto desolador no había llegado hasta ahora a la capital, cuyos habitantes continuaron en su acostumbrada manera de lujo espléndido, en quietud y seguridad disipados.

Pero esta suerte de quietud social que retratan estos personajes, no son sino las iniciales manifestaciones de la población ante lo que entonces sucedía. Además, es necesario distinguir entre toda la población limeña, a los diferentes grupos sociales que la conformaban. Porque no ha de ser similar el modo en que reaccionaron por ejemplo los grandes comerciantes, la aristocracia terrateniente, la plebe urbana, la población esclava y aun el partido republicano ante la ocupación de Lima. Y ésta es quizás, una de las principales dificultades de la historiografía sobre la independencia.

¡¡Hasta la próxima!!

Fuente :La Independencia del Perú y el fantasma de la Revolución, Gustavo Montoya. Gaceta del Gobierno de Lima, 25 de julio del 1821.  

Leymebamba, Amazonas – Perú. Encanto de lugar

Leymebamba ya cuenta con el distintivo que lo convierte en un destino turístico seguro ante el Covid-19. En meses pasados, el Gobierno Regional de Amazonas hizo entrega oficial del sello internacional Safe Travels a este importante atractivo amazónico.

El distrito perteneciente a la provincia de Chachapoyas, se encuentra preparado para que turistas nacionales e internacionales visiten cada uno de sus atractivos turísticos. Respetando las medidas sanitarias establecidas por el Gobierno abren sus puertas para que más personas conozcan su herencia cultural y natural.

Está ubicado a 2,200 metros sobre el nivel del mar y Leymebamba es un pueblo que se caracteriza por ser el lugar de nacimiento del río Utcubamba, el mismo que recorre toda la región Amazonas. Entre sus rocas forma uno de los valles más hermosos del Perú, pero también ofrece lugares imperdibles, tales como: El Templo de Leymebamba: La iglesia central o templo del distrito fue construido en 1875 y terminado de construir en 1905, 30 años después. La edificación a base de piedra fue declarada Patrimonio Cultural de la Nación en 2007.

Con dos torres de 6 metros cada una y techo de tejas, en su cima cuelgan dos campanas, las cuales anuncian al pueblo la muerte de algún poblador. Se mantiene la tradición de que si es mujer se da dos golpes, y si era varón, entonces tres.


Complejo arqueológico Laguna de los Cóndores: Un día de caminata es necesario para llegar a la Laguna de los Cóndores. También es conocida como »Laguna de las Momias», su nombre se debe a la leyenda de antiguos pobladores, quienes aseguran que sus aguas reflejaban la silueta de estos animales. Esta laguna tiene una profundidad de 70 metros y es alimentado por las aguas de los ríos La Mona y Kimbi. En medio de este complejo natural se halla una construcción perteneciente a la cultura Chachapoya. Desde su descubrimiento en 1997 se han encontrado más de 200 momias y 300 objetos, entre cerámicas, textiles y otros.

La Congona: Ubicado a 45 minutos del distrito, es un conjunto habitacional realizado por los Chachapoya a base de piedra labrada, donde cada bloque era colocado de forma simétrica y se unía con argamasa de barro. La decoración en los exteriores de estas casas presenta altorrelieves de formas romboidales. En su interior se pueden observar hornacinas de formas cuadrangulares.

La Bovéda: Otro sitio arqueológico construido por los Chachapoya, pero usado como centro agrícola es La Bóveda. Sus andenes circulares en forma de cono y hundidos en la tierra, sorprenden a los turistas debido al gran trabajo realizado por sus antiguos pobladores.

Diablo Wasi: Un reto a la naturaleza es la arquitectura presente en este destino. Mausoleos construidos en farallones de más de 90 grados de pendiente, con un acantilado de más de 10 metros. Un reto que los antiguos chachapoyas superaron para darles el último adiós a sus muertos.

La región Amazonas ofrece más destinos con Safe Tavels, pues, cuenta con seis destinos reconocidos con el sello internacional Safe Travels, conformados por seis circuitos turísticos que agrupan a 10 atractivos amazónicos. El atractivo ancla y de mayor visita es la Zona Monumental Arqueológica de Kuélap, a este se le suma la catarata del Gocta, con una impresionante caída de agua de 771 metros.

Los otros destinos lo conforman el Mirador Cañón del Sonche, Mirador de Huanca Urco, Sala de Exhibición de la DDC Chachapoyas, Catarata Yumbilla, Sarcófagos de Karajía, Cavernas de Quiocta, Museo Casual y la Laguna de Burlan.

Así es que, ya lo saben, no pueden perderse estos maravillosos destinos turísticos, ya que el Perú tiene recursos inagotables naturales y arqueológicos. Los esperamos.

¡¡Hasta la próxima!!  

Fuente: Andina, 19.11.2021

La Tercera Catarata más alta del mundo: Gocta – Amazonas.

Los que han ido por allá y tengo familiares que lo han hecho, concluyen en que es otra de las maravillas peruanas ofrecidas por la madre Naturaleza, pues, increíblemente reales. Estando hospedados en un hotel muy cerca de dicha catarata, la vista es espectacular, como si estuvieras en otro mundo y también gozaras de parte del Paraíso. Si sigues el recorrido también conocerás y te ensimismarás con la Fortaleza de Kuelap. Todo esto perteneciente a los Chachapoyas.

Un explorador alemán la localizó en Perú, con la colaboración de un grupo de investigadores de nuestro país, la tercera catarata más alta del mundo, con 771 metros, sólo superada por el Salto del Ángel (Venezuela, 972 metros) y Tugela Falls (Sudáfrica, 948). La catarata, bautizada como Gocta —el nombre de la población más cercana—, se puede divisar a un kilómetro de distancia y se ubica en el corazón de la provincia de Chachapoyas, a unos 700 kilómetros al noreste de Lima.

El descubrimiento convierte a la zona en un atractivo turístico que se suma a la fortaleza prehispánica de Kuelap. Estos restos arqueológicos son considerados la prueba de la destreza de los antiguos Chachapoyas, un pueblo que habitó entre los años 1000 y 1400 sin ser conquistado por los incas.

Para llegar a la catarata de Gocta se debe atravesar la localidad de Cocachimbo por caminos sin asfaltar, por lo que las autoridades de Amazonas esperan el apoyo del Gobierno para crear un enclave turístico que permita el fácil acceso a la zona. La intención es que el área que rodea a la catarata se convierta en una reserva natural, por las valiosas especies de flora y fauna que cobija.

Según una nota publicada en el diario peruano “El Comercio”, los lugareños temen ser objeto de la maldición de una hermosa sirena con rubios cabellos que vive entre sus aguas. El mito popular señala que la sirena cuida una vasija de oro que a su vez es resguardada por una serpiente gigante, por lo que desde tiempos inmemoriales los pobladores se mantuvieron alejados de la catarata, a la que conocen como ‘La chorrera’. Otra de las leyendas que causó que hasta la fecha, ningún poblador disfrutara de la belleza de la catarata se basa en la desaparición del lugareño Juan Mendoza, de quien se dice que quedó misteriosamente encantado en una de las rocas gigantes que hay detrás de la catarata.

Así es que ya lo sabes, la Selva del Perú, Amazonas te espera. Te maravillarás asimismo, con la Fortaleza Kuelap y los Sarcófagos de Karajía.

¡¡Hasta la próxima!!

Fuente: elmundo.es, 10/MAR/2006

La bicicleta a mis 12, !!!Feliz Día papá¡¡¡

Otro año más que avanza vertiginosamente y que nos lleva a recordar y evocar la memoria y/o presencia de nuestro mentor, del héroe que todos tenemos desde niños, del que nos transmitió una base y fortaleza moral, nos cargó, nos llevó de la mano, nos ayudó a dar nuestros primeros pasos aquí en esta Tierra; nos elevó, nos columpió y subió a las resbaladeras con nosotros de infantes. Hablo de PAPÁ.

Es otro año más para evocar las muchísimas anécdotas vividas con él, los paseos, su espíritu aventurero o quizás tranquilo y apacible, sus enseñanzas y consejos. Hace muchos años atrás había una serie en Canal 4 recuerdo, que se llamaba: “Papá lo Sabe todo”, era una serie norteamericana de los años dorados, los 50s o los 60s; a lo mejor, ahí éramos adolescentes y muy jóvenes no nos dábamos cuenta, pero, con el correr de los años. ¡Cuánta verdad encerraban y nos enseñaban!. Y quién lo diría, que algunas décadas más tarde, todo ello íbamos a poder aplicarlo a nuestros hijos.

Cómo no recordar la primera bicicleta que nos obsequiaron, la mía por ejemplo fue a los 12 años, en la Navidad y comprada en Sears, que se llamaba esta gran cadena de tiendas en donde había de todo y de primera calidad, por cierto; una bicicleta azul con blanca con lindo asiento, con florcitas alrededor.  Pero lo más jocoso, era que yo no sabía manejar, pero era muy intrépida desde chica; entonces, arremetí al día siguiente para avanzar en ella sentada, como patinando y por instantes pedaleando, pero aún no tenía equilibrio. Claro que, al cabo de unas horas, se metió el rayo de la llanta de la bicicleta en una parte de mi pantorrilla.

No importaba, después del todo a los 12 años pues, te sobra el tiempo para insistir (es lo que crees) y lograr (según tú), tus objetivos. La realidad, al cabo de un tiempo te despierta y te pone en órbita mostrándote lo que en verdad es y lo que no es, acerca del tiempo que corre y que no se detiene.  Me paseaba por el Parque América en Pueblo Libre, tratando e intentado manejar con mi primera bicicleta de señorita, antes por cierto de niña, había tenido una más chica con ruedas, que la conducía muy bien. Una mañana recuerdo pasó por ahí, en la pileta del Parque América, mi tío Domingo que vivía a unas cuadras de nosotros en la Avenida Bolívar, y me vio “montada en mi bicicleta”  -al menos, tratando de hacerlo-; él me dijo: Te empujo y así fue, yo confiaba que todo el tiempo él lo estaba haciendo. Cuando de repente volteé y ya no estaba hacía varios segundos o minutos; entonces, me chorreé automáticamente y perdí el equilibrio.

Luego de eso ya sabía, que por mis medios podía lograr manejar sola mi bicicleta y así fue. Esto quedó impregnado en mi memoria. Pero serían innumerables las veces que podría evocar a mi padre, al co-autor de mis días. Por ejemplo, a los 16 años sucedió una anécdota en especial, nos fuimos en viaje terrestre a Tarma, sierra de Lima, en una camioneta azul marca De Soto del año 1958, le decíamos mis hermanos y yo “La Funeraria”, por su aspecto, naturalmente, poco fúnebre.  Mi padre nos avisaba dos o un día antes, de sus planes de viajes ya sea por Fiestas Patrias, Semana Santa u otra especial ocasión. En ese entonces, invitamos a nuestra prima Irma, que fue testigo de lo que pasó en el camino, bueno, de lo que me sucedió a mí en particular.  No sabía que tenía propensión al soroche, y pasando Ticlio, en Huancayo, a más de 4000 mts., sobre el nivel del mar, sucede que me cayó muy mal, tuvimos que parar en la carretera y luego entrar a un restaurante y  logramos superarlo tomando mate de coca, y descansando un poco.

De retorno a Lima y luego de haber estado en Tarma, Jauja y recuerdo mucho un sitio que me encantó un criadero de truchas en El Ingenio; mi padre buscaba en ese viaje a algún pariente de mi abuelo tarmeño, por cierto, no lo consiguió, nos recreaba con sus gracias y haciendo reír a veces a ciertos pobladores de las alturas con sus historias, bromas, cuentos y relatos, por aquel entonces, se hacía pasar por un cómico peruano llamado Tulio Loza, muy conocido y muchas veces lo lograba, se lo creían. Tarma es una ciudad de alfombras de flores, de plaza de toros e historia, muy linda.  Al término de nuestro viaje, pasamos por La Oroya, en donde ya empecé a sentirme mal. Mi padre se dio cuenta que me mareaba y me ponía helada y de color pálido mortecino.   

Poco a poco dentro de la camioneta, fui poniéndome cada vez peor, me dio terciana y empezaron mis síntomas de soroche; al verme así mis hermanas dieron cuenta a mi padre, quien aceleró a 1,000 por hora como él decía, ciento por ciento;  y  buscó  el Asentamiento Minero más cercano, -ya que por esos días festivos todo estaba cerrado y no había ningún  hospital a la vista-. Al tocar muy fuertemente la puerta, éstos, los de la Compañía Minera, no le abrían, mi padre insistió muchísimo y le tuvieron que abrir, y el les dijo: ¡¡¡¡¡Mi hija, se me muere!!!!. Me dieron los primeros auxilios y me pusieron suero y oxígeno a la vena, cuando desperté, arrojé muchísimo y descansé allí por unas horas. Luego, los doctores le dijeron a mi padre: Vaya a Lima muy rápido, no haga paradas y cuando pueda que su hija vaya al cardiólogo, cosa que después de unos días mi padre lo efectuó y me llevó a pasar consulta.

El hecho es que este episodio quedó grabado en mi mente y memoria, y no es más que remembrar en estos previos días a la Celebración del Padre, recordar uno de sus miles de cuidados y muestras de amor inagotable que él nos profesaba, él siempre estaba llano, no sólo acerca de cuidarme y velar por mí; sino, simultáneamente a todos y cada uno de mis hermanos.  Fue un padre ejemplar, nos llenó de mimos, caricias y mucho aprendizaje de lo que en verdad es la VIDA, no la vida pintada con pajaritos en el aire, sino, la VIDA REAL. Es inolvidable, tengo tantas imágenes grabadas, que quedaron selladas y están vívidas cada vez que las traigo al presente, y que podré escribir indistintamente acerca de ello. Por hoy, me queda evocarlo como a los Dioses del Olimpo, en el Paraíso y/o las Multidimensiones donde él se encuentra, como un Verdadero Titán. Salve Hernán, Flaqui Flaqui, el papá más grande del mundo, por siempre.  

Feliz Día, Padres del Perú y del Mundo, ¡¡¡Hasta la próxima!!!.

Cultura Chachapoyas y sus Sarcófagos- Amazonas – Perú.

Las esculturales sepulturas de la cultura Chachapoyas estaban literalmente en medio de la nada, pero dándole significado a todo y a todos.  Un sendero espeluznantemente angosto, sólo transitado por cazadores de venados, acercaba a una cita con la historia.  El tiempo se detuvo y siguiendo la senda cerca al río Utcubamba, se tiene a la vista un excepcional grupo de sarcófagos, privilegio único porque pocos seres se aventuran en las soledades geológicas de las montañas perdidas en la Provincia de Luya, Amazonas. Las esculturales sepulturas de la cultura Chachapoyas que prácticamente parecieran que están en medio de la nada, pero que tienen un gran significado.

Los viajeros que caen a Chachapoyas sólo tienen conocimiento de Kuélap y Gocta; unos cuantos conocen la existencia de Karajía, aquellos imponentes sarcófagos de más de dos metros de altura, y con calaveras coronándolos que fueron estudiados a partir de 1984 por el arqueólogo Kauffman Doig y el paleontólogo Giancarlo Ligabue.

Inalcanzables y perfectamente alineados, como aves que vigilan desde lo alto de un acantilado, encontrarás a los purunmachos u “hombres viejos” (Según F. Kauffmann Doig en su libro Los Chachapoya: Constructores de Kuélap y Pajatén), monumentales sarcófagos antropomorfos asociados a la cultura Chachapoyas. Con más de mil años, estas cápsulas unipersonales conservan en su interior momias con sus ajuares funerarios. Y están ahí, en la cima de la montaña, de cara al sol, protegiendo desde arriba a los vivos, como evidencia del gran respeto de esta cultura a sus difuntos. Sin embargo, al verlos desde lejos es increíble imaginarnos cómo pudieron haber llegado ahí.

Gracias al apoyo prestado por miembros del Club Andino Peruano, a los arqueólogos les fue posible escalar 24,00 metros de pared rocosa vertical y acceder a la gruta donde están emplazados los sarcófagos, que se encontraba más de 200,00 metros del fondo de la quebrada. Karajía-1 está constituido por siete sarcófagos. El tercero se derrumbó probablemente durante el sismo de 1928, desapareciendo en el abismo. Como quiera que los sarcófagos están lateralmente unidos unos a otros, el que se desplomó abrió forados en los costados de los contiguos. Este hecho permitió reconocer en detalle el contenido de estos sarcófagos y determinar el de los restantes, que de esta manera no tuvieron que ser violentados y permanecen intactos. En el interior del sarcófago abierto se encontraba una momia, sentada sobre un pellejo y envuelta en telas mortuorias. Objetos de cerámica y ofrendas diversas acompañaban al difunto.

La datación obtenida por radiocarbono al analizar los restos orgánicos, ofreció la fecha de 1460 d. C. Roedores y aves de rapiña habían alterado el contexto del entierro. El otro sarcófago estaba vacío por haber sido carcomido y retiradas del lugar la momia y sus pertenencias. Los sarcófagos están conformados por grandes cápsulas antropomorfas hechas de arcilla mezclada con ramas pequeñas y piedras, aplicada sobre una estructura de cañas o ramas. Solamente la cabeza y parte del pecho son compactos. Tanto cuerpo como cabeza están decorados con pintura roja de dos tonos, aplicada sobre una base blanca.   Así es que, no dejes de ir al Departamento de Amazonas en la Selva Peruana y podrás apreciar su Cultura Chachapoyas y los asombrosos lugares que esta comprende.

¡¡Hasta la próxima!!

Centellado Castillo de Lamas, en Tarapoto – San Martín, selva peruana

La historia del Castillo de Lamas comienza a inicios del año dos mil cinco, en que se ordena construir por el empresario italiano Nicola Felice Aquilano,  quien no sólo se enamoró de la impresionante Colina de Lamas y sus tres niveles marcados; sino, que este maravilloso paisaje, le recordó su origen europeo.

Inicialmente, el castillo era literalmente una vivienda extravagante de dicho empresario, pero a pedido de muchos de los visitantes se abrió parte de éste al público, para que pueda ser incluido en los Tours a Lamas. Hoy, es un éxito rotundo y un lugar imperdible para ir en su recorrido por la ciudad de Tarapoto, en el Departamento de San Martín.

El Castillo de Lamas por dentro cuenta con características renacentistas, además de estar decorado con réplicas de pinturas y otras obras de arte, que te hace sentir un poco -salvando las diferencias-, de estar en uno de los Museos de Arte más bellos del mundo, que te puedas imaginar.

En el primer piso del castillo encontrarás una piscina desde la cual se puede ver la ciudad de Lamas y también, cuenta con un pequeño bar adyacente a la piscina en donde hay asientos exclusivos dentro de la misma. También puedes encontrar una pequeña pileta en la que la mayoría de los turistas locales y extranjeros optan por tomarse muchos selfis y/o fotografías. El lugar se presta para ello, pues, te remonta a una época medieval. Subiendo en el segundo nivel, que es caracterizado por un salón abierto y gran cantidad de obras de arte, llamando la atención las esculturas de duendes.

El Castillo de la ciudad de Lamas es uno de los más destacables atractivos de la ciudad de Tarapoto, al momento de planear un itinerario de viaje aquí, ya que viene a ser un contraste notorio con el resto de la ciudad, en especial, con la historia y tradiciones de la comunidad; ya que a simple vista, el castillo es un espectáculo que no encaja en la selva, por lo que se hace muy atractivo de conocer.

Se preguntarán: ¿Quién es el dueño del castillo de Lamas? ¿Y cómo es que llega un castillo medieval a la selva peruana? El Castillo de Lamas es una historia de amor entre Nicola Felice y el pueblo de Lamas. Este empresario italiano, propietario de viñedos en su país natal, soñaba desde pequeño con vivir en un castillo. El castillo de Lamas es una magnífica construcción de este siglo que evoca los castillos clásicos europeos. Está ubicado en la región de San Martín, cerca de Tarapoto, en la pequeña ciudad selvática de Lamas. Fue construido a base de piedra extraída de la región y trabajada a mano, emulando las técnicas de construcción de los castillos originales en los que se inspiró Felice, aportando con esto un sello distintivo y un gran valor a la obra realizada, convirtiéndose en el único castillo de estas características en toda la región.

El castillo fue diseñado con cinco pisos o plantas, ricas en detalles y acabados hechos a mano. Cada piso cuenta con diversos miradores, lugares de descanso desde donde se puede apreciar la ciudad de Lamas, y los hermosos paisajes atravesados por el río Mayo y el río Tarapoto.

Por otro lado, todo el mobiliario entre: Muebles, tapices, cortinas floreros y demás decoración al interior del castillo; incluidos los marcos, las ventanas y puertas, tienen un sin fin de detalles alusivos a la Edad Media más propiamente dicho, a la decoración de la época en la antigua Europa. El ingenioso italiano afirma que la idea se le ocurrió, pues ama la región de la que tanto ha aprendido y tanto amor le ha brindado y añoraba su tierra natal, que era un lugar lleno de castillos, arte y estaba llena de recuerdos buenos de su gran experiencia juvenil.

Al término de tu visita, degustarás en el primer piso, casi saliendo ya, de los más sabrosos chocolates de cacao de diferentes sabores: Café, capuchino, con almendras; etc. Y por supuesto, beberás y también podrás adquirir un café molido para pasar de la más alta calidad. Es un destino, que te hará evocar estar en la Época de las Cruzadas, por sus ventanas podrás gozar de los paisajes, ver desde allí la gran ciudad de Lamas; y que puedes estar seguro, te dará la sensación de quedarte corto el tiempo; que podrás emplear  para ir luego al Museo de Lamas y las calles aledañas muy cerca, que se parecen mucho a como están ahora las calles de Barranco o Miraflores, en Lima. Ya lo sabes, este Castillo es un lugar que debes conocer lo más pronto posible.  

¡¡Hasta la próxima!!

Un púlpito algo extraño en la Catedral de Arequipa

Cuenta la historia, que el diablo tiene un lugar privilegiado durante las misas que se ofician en la Catedral de Arequipa. Mientras el obispo da su liturgia en el atrio central del templo, Lucifer lo observa de reojo, desde la parte baja de un enorme púlpito de madera de encina. Esta pieza de estilo neogótico fue tallada por el escultor Charles Buisine-Rigot y traída en piezas desde Francia en 1879. La plataforma, donde antaño los sacerdotes se dirigían a los feligreses, aplasta a Satanás para simbolizar el triunfo de Dios sobre el mal.

Esta imagen malévola con cuernos, alas filudas y una cola de serpiente es una de las preferidas de los visitantes a la Catedral. El demonio también observa otra de las maravillas de la Basílica: el monumental órgano Loret, instalado en 1854. Este instrumento de viento tiene más de doce metros de altura y está compuesto por 1.206 tubos que producen un sonido majestuoso cada vez que es tocado en las misas y celebraciones. Pero volvamos a la historia de la figura malévola.

De acuerdo a Dante Zegarra, periodista e investigador de la historia religiosa de Arequipa, este bello púlpito que aplasta al demonio fue un obsequio de una dama arequipeña del siglo XIX llamada Javiera Lizárraga viuda de Álvarez Comparet. Ella dejó su casa como legado para que sea vendida y, luego, con ese capital se mandase a construir un nuevo púlpito para el templo principal, que había quedado gravemente dañado luego de un incendio en 1844.

La herencia de Javiera Lizárraga permitió juntar unos 6.000 pesos de la época, un fondo nada despreciable. Sin embargo, hubo dificultades para encontrar a alguien que pudiera erigir la obra. Zegarra refiere que en las actas del Cabildo Eclesiástico del 6 de febrero de 1877 se menciona que se buscó, sin éxito, en Lima, Cusco y Arequipa a un artista que pudiera construir el púlpito. Debido a este impase, se le pidió a Juan Mariano de Goyeneche y Gamio, ministro plenipotenciario del Perú en Francia, que contratara a algún maestro europeo. El diplomático encargó el trabajo a los talleres de Buisine-Rigot, en la ciudad francesa de Lille. De este estudio han salido otras piezas como los púlpitos de las iglesias de Santa Caterina, San Mauricio y San Etien, en Lille.

El púlpito llegó, finalmente, vía marítima a Arequipa el 16 de diciembre de 1879. Estaba desarmado en 15 cajas y tuvo que ser ensamblado, pieza por pieza, el diablo incluido, por un equipo de carpinteros locales y maestros que interpretaron los planos originales. La estructura, además de la base diabólica, tiene tallados en alto relieve a algunos de los padres de la Iglesia Católica (San Agustín, Santo Domingo) y alegorías de los cuatro evangelistas: el águila, el toro, el ángel y el toro. Estos detalles están coronados por seis gárgolas que le dan un rasgo único a esta pieza de fina madera.

En la actualidad, el púlpito ya no es utilizado en las misas. A partir de la década de 1980, los equipos de amplificación electrónica y los micrófonos dieron paso a una nueva forma de transmitir los sermones. En la Catedral mistiana el diablo ahora cumple solo una función ornamental.

Los relatos populares y las tradiciones orales también sirven de escenario para las apariciones demoniacas en la Ciudad Blanca. El escritor Pablo Nicoli, estudioso de los mitos y leyendas de Arequipa, indica que en la quinta cuadra de la calle Jerusalén, cerca de la vía de ingreso al barrio de San Lázaro en el centro histórico, había un estrecho pasaje conocido como ‘La faltriquera del diablo’. Una faltriquera es una especie de bolsa en donde se suelen guardar las monedas.

Nicoli cuenta que esta denominación le fue explicada años atrás por Carmen Bustamante, una antigua vecina del lugar. Según le contó la mujer, en ese pasaje vivía un zapatero que, al caer muy enfermo, le vendió su alma al diablo a cambio de que lo sanara. La criatura, además de curarlo, le entregó una bolsa con una moneda de oro. El saco era mágico ya que cada vez que el zapatero sacaba el dinero y lo gastaba, otra vez, la moneda volvía a aparecer. El hombre al final dilapidó este bien y en medio de los excesos de una borrachera, le robaron la bolsa. Al final, el zapatero murió y su historia llegó a los vecinos como una leyenda.

Actualmente, en medio del tramado urbano ya no puede identificarse el pasaje mencionado en el relato del zapatero.

¡¡Hasta la próxima!!

Diario El Comercio, Arequipa, 19 mayo

MAJESTUOSO CONVENTO DE SANTA CATALINA – AREQUIPA

El Virrey Francisco Toledo, durante su visita a Arequipa fue informado por el cabildo sobre su deseo de fundar un monasterio de monjas. Ello lo motivó a otorgar las licencias necesarias para la fundación del «Monasterio de Monjas Privado de la Orden de Santa Catalina de Siena». Años más tarde, Doña María de Guzmán, viuda de Diego Hernández de Mendoza, mujer hermosa, rica y joven que no tuvo hijos, decide recluirse en el monasterio en construcción, cediendo para ello todos sus bienes.

Santa Catalina, se ubicó en Arequipa, ciudad fundada en 1540 en un paraje especialmente elegido por su belleza natural, su clima acogedor y que disponía de un material de construcción único: El sillar, piedra porosa de lava volcánica que ha permitido levantar una hermosa ciudad, donde ha sido posible edificar formas arquitectónicas propias, con espacios y proporciones de gran valor estético y esculpir fachadas imponentes y finos detalles decorativos, que han hecho de Arequipa un centro colonial de marcada identidad dentro de los principales centros urbanos del continente. Su estilo arquitectónico es fundamentalmente colonial, pero de naturaleza mestiza. A diferencia de otras construcciones virreinales de esta parte de América Latina, en Arequipa y especialmente en Santa Catalina, se observa la fusión de elementos españoles y nativos, a tal punto que generan una creación propia.

Los continuos terremotos que afectaron a Arequipa desde 1582, destruyeron las primitivas construcciones y también las propiedades de los familiares de las monjas catalinas, sobre las que se había impuesto los censos que garantizaban la economía futura del monasterio y su supervivencia. Esta fue la causa y origen de la ciudadela existente en el Monasterio de Santa Catalina de Siena de Arequipa. Los familiares de las religiosas optaron por hacer construir celdas privadas para éstas, toda vez que el dormitorio común estaba dañado o era muy pequeño para el número cada día creciente de religiosas. Durante casi dos siglos, en la época virreinal, los claustros y celdas del monasterio de Santa Catalina, han sufrido modificaciones, agregados y nuevas construcciones, que lo han convertido en un verdadero muestrario de la arquitectura colonial de Arequipa.

Son veinte mil metros cuadrados, cuatro barrios, que emulan la distribución urbana arequipeña de los primeros años de la Colonia. Cabe resaltar que hay pasajes que tienen nombres de lugares de España, recordando a los conquistadores. El lugar hace que te transportes a aquella época del Virreinato y al arte plasmado en pinturas, en los muros de los patios principales; en los arcos, techos y también han pintado a las monjas que iban falleciendo en aquella época. Te deleitarás asimismo, con sus jardines tan bellos; así como también mencionarles que en el mismo lugar tenían su propio cementerio.

Hay una lavandería de la época, en donde hasta hoy subsisten los canales de agua que pasaban por ahí y se respira un ambiente alejado de la urbe, de la ciudad, se respira una quietud inexplicable. Se pueden apreciar los dormitorios, las habitaciones que también eran hechas por categorías sociales. Cabe resaltar que en esa época, hubo monjas de ascendencia musulmana; Pues, se puede apreciar allí una habitación con adornos, pintura en la pared, alfombras y cofres árabes. Hasta hoy y si tienes suerte, podrás apreciar a alguna monja que está cubierta de blanco totalmente y los turistas no la pueden mirar.

Es bueno ir en cualquier época del año, pues, Arequipa es una ciudad con un clima privilegiado, menos de enero a marzo que generalmente hay lluvias. Podrás experimentar también en la cúspide de un lugar como una preciosa Capilla, una vista incomparable a la ciudad de Arequipa y como no, al Volcán El Misti. Te invito a que lo visites y te deleites no sólo con ese Convento de Santa Catalina, sino, además, con todos los tesoros que posee la hermosa Ciudad Blanca de Arequipa en el Perú.

¡¡Hasta la próxima!!     

FUENTE: Convento de Santa Catalina.

Petroglifos de Toro Muerto, otro tesoro peruano.

El Complejo Arqueológico Toro Muerto es un yacimiento de petroglifos creado por sociedades agro-alfareras en el que plasmaron símbolos de su cosmovisión y escenas de la vida cotidiana en miles de rocas grabadas de origen volcánico, se ubica en la Región Arequipa, a 163 Kms. de dicha ciudad, y pertenece a la Provincia de Castilla. Representa un ejemplo sobresaliente de una singular tradición de arte rupestre. A través de un amplio rango de evidencias, es posible afirmar que entre los años 800 – 1500 d.C. se grabaron diversas figuras antropomorfas, zoomorfas, geométricas y diversas escenas, identificadas en los paneles de los bloques pétreos del sitio, localizados en una amplia planicie desértica que domina el Valle de Majes. En el conjunto de localidades de petroglifos a nivel mundial que ostentan una gran antigüedad e incluso una densidad significativa de rocas grabadas, Toro Muerto ocupa un lugar excepcional por sus atributos y valores culturales que magistralmente expresa, y lo destaca no sólo en el Perú o en las Américas, sino, en todo el mundo.

Al igual que muchos de los valles costeros del Perú, el valle de Majes se configura como un “oasis en el desierto”, sirviendo como ruta natural para las poblaciones prehispánicas que se desplazaron de la sierra a la costa, y viceversa, en busca de productos de subsistencia y bienes para intercambiar. En este ámbito, la quebrada Toro Muerto constituye un amplio cono aluvial de 11 km de longitud y 5 km de ancho máximo en su unión con el valle que domina, cuya altitud varía entre 1900 m., en su parte más alta y 400 m., en su sección baja. Es de ambiente árido y seco; no obstante ello, posee un manantial de aguas subterráneas que aflora en el sector suroeste del yacimiento, denominado puquial La Aguada.

Esta fuente de agua constituye un elemento relevante en el paisaje local y, sobre todo, un recurso de singular importancia en la zona, ya que es el único lugar de humedad permanente en la planicie que permite una vegetación mínima a manera de oasis, el cual cumplió un rol vital para las antiguas poblaciones prehispánicas que usaron este espacio y transitaron por él. El complejo arqueológico se inserta en un paisaje desértico caracterizado por más de cinco mil bloques de roca ígnea de naturaleza volcánica, localizados sobre el terreno perteneciente a la formación “Moquegua” de la Era Terciaria.

Además del yacimiento de Toro Muerto, existen otros sitios arqueológicos en el valle de Majes que confirman la continua ocupación humana de esta región (10000 años), identificada a partir del Periodo Lítico hasta la época Inca y Colonial; lo cual sugiere que fue habitado y recorrido desde hace siglos. Evidencias de este prolongado uso del territorio son las localidades petroglíficas de Watapia, La Culata de Aplao, La Barranca, localizadas río arriba; así como Alto de Pitis y Querullpa, más próximas a Toro Muerto. Asimismo, poblados, cementerios, campos de geoglifos, entre otros, tales como Beringa, Casquina, Cosos, Cerro Bilbao, Huancarqui, Cerro del Gentil, Acoy, Quizcay, Huario, Santa Rosa, El Carmen y La Real; corresponden al Periodo Intermedio Temprano (100 a.C. – 900 d.C.), Horizonte Medio (600 d.C. – 900 d.C.), Periodo Intermedio Tardío (1100 – 1430 d.C.) e Inca (1438-1532 d.C.).

Los petroglifos de este yacimiento han sido vinculados con el Periodo de Desarrollos Regionales o Periodo Intermedio Temprano y, posteriormente, con el imperio Wari -Horizonte Medio-, hace unos 1300 años; de igual forma, con la cultura Chuquibamba del Periodo Intermedio Tardío, hace unos 800 años; siguiendo hasta el periodo Inca, hace unos 500 años. Esto ha permitido sostener de manera preliminar que los grabados fueron realizados aproximadamente entre los años 800 y 1500 de nuestra era, con su máximo apogeo estilístico durante el periodo Chuquibamba (900 – 1450 d.C.). Sin embargo; se plantea también que los petroglifos podrían ser aún más antiguos, es decir, del Periodo Formativo (2000 a.C. – 200 d.C.).

Este repertorio de petroglifos está compuesto por hombres esquematizados con cabezas-trofeos o degolladas; hombres con tocados en forma de plumas; hombres con manos extraordinariamente grandes; hombres con figuras serpentiformes saliéndoles de las axilas; hombres con cabeza de apariencia solar, radiante; hombres con tocados radiantes; figuras humanas muy esquematizadas con máscaras o adornos corporales; hombres vestidos con ropas adornadas con líneas onduladas; figuras humanas con cabezas “solares” sujetando a camélidos; figuras humanas incluso mostrando el falo; figura humana esquemática cuya mano izquierda toca un ave, etcétera.; así como felinos con manchas en el cuerpo y sin manchas, solos o en grupos.

En síntesis, el sitio representa un ejemplo de transformación cultural del paisaje que la Naturaleza nos ha brindado, por la concurrencia de miles de petroglifos, pequeños conjuntos de geoglifos, cementerios, tumbas y antiguos caminos asociados, todos localizados en una amplia planicie desértica de superficie arenosa, salpicada de rocas volcánicas, que domina el valle y posee una única fuente de agua subterránea. Estos elementos naturales y culturales en su conjunto, le confieren al lugar, connotaciones no sólo funcionales sino también simbólicas relevantes, pues; en los Andes existe una relación de larga data entre el hombre, la naturaleza y el cosmos. Tanto en el mundo andino como en otras civilizaciones antiguas, las acciones de los individuos eran condicionadas y estructuradas a partir de una manera particular de ver y entender el mundo. Toro Muerto revela mucho acerca de la manera en que la gente percibía, comprendía la realidad y se expresaba; asimismo, de la forma cómo se relacionaba con este tipo de espacios.

No te pierdas de visitar entonces si eres peruano y aún no lo has hecho, o si eres extranjero, estarás cordialmente siempre invitado a conocer la preciosa Ciudad Blanca de Arequipa, al Sur de Lima – Perú y su maravilloso Valle de Majes.

¡¡Hasta la próxima!!

Fuente: Ministerio de Cultura, Complejo Arqueológico de Toro Muerto.

Matemática Incaica: Los Quipus

Hoy alcanzaremos un enfoque a la historia de los «Quipus», que eran una serie de piezas elaboradas con cuerdas de fibra de camélido o algodón, marcadas con distintos tipos de nudos, que han dado lugar a estudios de muchos investigadores de los Incas. Los «quipus» es una palabra quechua que se usa para denominar «nudos», que eran un sistema de: Registro, contabilidad y envío de mensajes del Tahuantinsuyo, como se le conocía al Incanato. En poco más de un siglo, este Imperio Inca se extendió desde Cusco en el Perú, hasta el sur de Ecuador, siguiendo por Colombia; cubriendo también partes de los territorios de Chile y Argentina.

Una parte importante del legado de esta civilización fueron precisamente los quipus. Pero los estudiosos todavía no saben por completo qué cosas registraban o relataban, y aquí te contamos por qué se mantiene el misterio. Actualmente, se conservan alrededor de 1.000 quipus en museos de Alemania, Estados Unidos y Perú, y en colecciones privadas. La mayoría de estos ejemplares fueron hallados en la costa y en la selva de Perú y datan de entre el siglo XV y mediados del XVI (hasta antes de la conquista española). Aunque se cree que algunos quipus, elaborados entre los siglos VII y X d.C., pertenecieron a la cultura Wari, que dominó los Andes antes que los Incas.

Los “quipucamayocs” eran los funcionarios encargados de elaborar e interpretar los quipus en el imperio incaico. La mayoría de quipus, constan de una cuerda principal horizontal, de la que cuelgan varias cuerdas verticales que llevan numerosos nudos, de distintos colores, formas, y; atados siguiendo patrones complejos.

Según cronistas españoles y mestizos del siglo XVI, que transcribían las traducciones de los quipucamayocs (intérpretes de quipus), estos aparatos registraban censos, pago de impuestos, calendarios, eventos históricos, autoridades, jerarquías, canciones, genealogía inca, rebaños de camélidos, reservas de alimentos, etc.

Pero ninguno de los colonizadores aprendió ni explicó el método para «leer» o traducir un quipu. Al menos no lo dejaron por escrito. Sin embargo, gracias al antropólogo estadounidense Leland Locke, que en 1923 publicó el libro «El Antiguo Quipu, un registro peruano de nudos», se sabe que los quipus eran una especie de expedientes numéricos organizados en base a un sistema decimal.

Hoy en día, los investigadores son capaces de reconocer los números representados en los quipus, según asegura Gary Urton, profesor de Estudios Precolombinos de la Universidad de Harvard y experto en quipus, en distintos artículos científicos que ha escrito sobre el tema en los últimos 20 años. Acerca de sus Códigos distintos: Los especialistas todavía no saben interpretar por sí mismos qué cosas eran las que contaban, o a qué se referían esos números: «Todavía no podemos leer las etiquetas nominativas, que parecen haber sido codificadas en los colores y otras características estructurales de las cuerdas», escribió Urton en un artículo del libro «Matemática y Contabilidad en los Andes», de 2012.

La mayoría de los quipus encontrados proviene de la costa de Perú. Es decir, el sistema decimal para los números podía confluir en los quipus con otros códigos, como el sistema de colores de las cuerdas, la forma en la que se configuraban las cuerdas, la posición, los tipos de nudos, etc. Por estas razones, el doctor Galen Brokaw, profesor de la Universidad del Estado de Montana, opina el quipu es un «dispositivo semióticamente heterogéneo«, ya que emplea diferentes códigos en su elaboración.

Además de esta complicación, Urton señala que hay unos cuantos quipus (alrededor de un tercio de los que se conservan) que no siguen el sistema decimal de numeración, si no, patrones completamente distintos. Urton sospecha que se trata de quipus «narrativos». Cecilia Pardo, subdirectora del Museo de Arte de Lima (MALI), dice a BBC Mundo, que según las crónicas coloniales, estos quipus narrativos «podrían haber estado contando historias como memorias, hazañas, poemas que los quipucamayocs leían en actividades públicas de manera performativa».

Quipu «Rosetta», La solución a estos enigmas sería encontrar el «quipu Rosetta», como lo llama el profesor Urton. El «quipu Rosetta» sería la combinación de un quipu y una interpretación confiable del mismo en español que permitan desbloquear al resto de quipus. Según cuenta el profesor Urton, existen entre 40 y 50 transcripciones coloniales, pero ninguna encaja con los quipus existentes. Pero todavía quedan muchos documentos de las colonias de España pendientes de revisar y en los que podrían seguirse buscando transcripciones.

Actualmente se conservan cerca de 1.000 quipus en museos y colecciones privadas. «Nuestra mejor oportunidad de descifrarlos vendrá cuando podamos comparar un quipu existente con un registro colonial escrito de lo que estaba contenido en ese mismo quipu». Podrían también denominarse como Homogéneos, ya que Urton reconoce que los expertos no saben «en qué medida los quipus estaban estandarizados en todo el imperio Inca. Pudo haber diferencias regionales o étnicas en el registro de los mismos. Hasta ahora, por lo que hemos visto, parece que probablemente estaban bastante estandarizados».

¡¡Hasta la próxima!!