Camposanto Yungay, lo que pasó en 1970 y el lugar que es hoy

Cada 31 de mayo se conmemora el fatídico aniversario del trágico aluvión que en sólo treinta segundos, sepultó la ciudad de Yungay, en la región Áncash, y a más de 20,000 de sus vecinos de Ranrahirca, tras el fuerte terremoto de 7.8 grados en la escala de Richter que se registró en esa región. Cuando este evento sísmico liberó energía equivalente a la que se habría liberado con 27 mil bombas atómicas y, debido a la ubicación de su epicentro y profundidad, prácticamente ocurrió por debajo de la ciudad de Chimbote, llegando a producir tres de los efectos secundarios más importantes que caracterizan a estos terremotos: un tsunami, procesos de licuación de suelos y deslizamientos de zonas altas de piedras, tierra, lodo o masas de hielo. Aquel fatídico domingo que se convirtió en uno de los peores momentos del siglo XX en el Perú. Faltaban sólo dos días para que la selección de fútbol peruana hiciera su esperado debut ante Bulgaria, en el mundial de México 70La fiebre futbolera alcanzaba elevados niveles de temperatura en los corazones de todos los peruanos. Eran momentos de fiesta, de algarabía.

Familias enteras se habían congregado en sus viviendas para contemplar la inauguración de aquella gesta deportiva. Pero, así como ocurre en las películas, ni más ni menos, aquel domingo 31 de mayo de 1970, “pasamos del cielo al infierno en escasos segundos”, comentaron los sobrevivientes de Yungay: Un terremoto de 7.8 grados en la escala de Richter se llevó la vida de 70,000 compatriotas. A los pocos minutos, cuando todo parecía haberse tranquilizado, un fuerte estallido alarmó a los pobladores de Yungay: una gigantesca roca de hielo se había desprendido desde la zona norte del Huascarán y avanzaba raudamente hasta alcanzar una velocidad de entre 250 y 300 kilómetros por hora. Si uno va a ese lugar, exactamente se desprendió del Nevado del ala izquierda que se aprecia en el Huascarán, situado en la parte alta de lo que vino a ser esta ciudad de Yungay desaparecida.

Muchos corrían hacia las zonas más altas; otros, en cambio, decidieron esperar su muerte abrazando a sus familias. “¡Apu Taytayku, khuyapayawayku!” que significa: Señor, ten piedad, suplicaban los yungaínos mientras la avalancha –de 400 metros deancho y 15de alto– seguía aproximándose, llevando rocas, lodo, árboles y todo lo que encontraba a su paso. Los sobrevivientes; acerca de ellos, sólo se salvaron 300 personas de un pueblo de poco más de 20,000 habitantes; se salvaron ellos, junto a un ómnibus, un Cristo y cuatro palmeras. El resto de la ciudad se convirtió en un camposanto.

El circo itinerante Verolina, instalado en lo alto del cerro Atma cobijó a centenares de niños que llegaban a ver la función.Pero el espectáculo fue otro. Desde allí observaban perplejos como toda su ciudad, Yungay –en apenas 30 o 40 segundos– había sido cubierta por un enorme manto de lodo. Otro grupo de 90 personas logró salvar su vida en el lugar donde reposan los muertos, en el cementerio, a solo 700 metros de la plaza de armas de Yungay. Los niños buscaban a sus padres y los padres a sus hijos. Nadie se hallaba. Muchos huérfanos fueron adoptados por familias extranjeras. Según cálculos de los especialistas,la ciudad entera había quedado sepultada a 20 metros de profundidad. La noche parecía haber caído a las 5:00 de la tarde y muchos de los sobrevivientes hubiesen preferido haber muerto en aquel día nefasto, decía un anciano, quien nació ahí y siempre oyó lamentos de sus paisanos sobrevivientes de aquel mayo fatídico.

Desde las cenizas, comentaba el fotógrafo Norman Córdova: ”Llegué al día siguiente con una cámara Rolleiflex de 35 milímetros. Lo que más recuerdo son las manos, pies y zapatos que sobresalían entre los escombros. La tierra temblaba cada cinco minutos. No había qué comer, no había dónde dormir”. “Los niños estaban aterrorizados y las mujeres no dejaban de llorar. Yo había viajado muchas veces a Yungay anteriormente y verla sepultada me impactó bastante. Pero, en esos momentos, o fotografías o te pones a llorar. Había que hacer lo primero. El periodismo llama”, recuerda Córdova. El reportero gráfico relata que tuvo que trabajar, junto con otros hombres de prensa y socorristas mientras la tierra, en Yungay, continuó temblando durante noventa días.

Habiendo estado allí presente hace unos días por el Aniversario Patrio, en Huaraz, hospedada en la hermosa ciudad de Caraz, nos dirigimos a este Campo Santo de Yungay que es actualmente un lugar histórico y un punto turístico imperdible; ahora hay un nuevo pueblo que se llama: Nuevo Yungay.  Al entrar al Cementerio hoy en día,  un guía turístico nos orientó más sobre este tema.  Para empezar había un sol radiante y hermoso, una temperatura de 24º centígrados.  Cuando uno entra y respira hondo en este lugar, se siente una bendita energía.  Cabe resaltar que en la actualidad han sembrado muchas flores, el gras está sumamente cuidado, y hasta han construido una réplica de lo que fuera la Iglesia principal del pueblo de Yungay.  En el camino del recorrido habían mariposas en el suelo por todas partes, que revoloteaban al visitante, unas rosas, amapolas y otra infinidad de flores muy bien cuidadas hacen muy hermoso este lugar. Continuando adelante, se puede apreciar monumento a los Colaboradores caídos, un helicóptero de rusos en su mayoría; pilotos y otro tipo de personal de ayuda internacional viajaban en este vuelo que había sido de ayuda a la zona en desastre, desde la que arrojaban víveres o medicinas desde el cielo.  Resulta que después de salir de la zona chocaron y murieron todos sus casi 22 tripulantes.

Como cada vez llueve y se acentúan las estaciones debido al calentamiento global, el Perú no es una excepción de este fenómeno, pues, ahora se calcula que los restos están a 4 metros de la superficie de donde uno camina, pero poco a poco están saliendo a flote pedazos de ómnibus, lo que fue parte de un grifo, así como de carros y otros, al ras del piso. También se puede apreciar un vaso enorme de cerámica tipo Vasija Incaica, que es réplica de lo que fuera el vaso con raspadilla más grande del mundo según nos lo comentaron y que Yungay había ganado ese premio, por aquel entonces.  Desde allí ya se puede divisar el Cementerio que parece estuviera hecho como un pastel, como una torta en círculo de varios niveles.  Cuenta la historia que ahí se salvó un solo policía, del Destacamento que estaba allí, ya que, cuando les sobrevino el aluvión, eran 12 en total, y 11 fallecieron en la Comisaría del lugar; únicamente salvó uno, el que estaba destacado ese día en el cementerio.

También nos comentaron sobre el circo y el Payaso Cucharita, quien sobrevivió a la desgracia con otros 300 niños que fueron esa tarde al Circo. Todos quedaron huérfanos, y nos contaron que fueron adoptados por extranjeros. En la actualidad son personas ya mayores, pues esto sucedió en 1970, algunos han fallecido; cuando están en el lugar lloran  y se emocionan mucho recordando lo que aconteció ese gris día.

Huaraz, Caraz, Yungay y la Cordillera de los Andes, sus lagunas y hermosos lugares es un lugar que vale la pena visitar en el Perú.  Las palabras quedan cortas para describir tanta belleza, tan hermosa geografía y tanto acercamiento con la Madre Naturaleza.

¡¡Hasta la próxima!!    

Fuente: Inspirada en artículo de Andina de Noticias del 27.MAY. (FIN) RPA/LIT. Y mi propia experiencia.

Amazonía, un paraíso terrenal. Pero también ¡S.O.S!

En este vasto territorio interconectado por un complejo sistema hidráulico yace la diversidad misma. Un ecosistema único que abraza la inmensa variedad de flora y fauna, y que provee sobre todo, de una enorme cantidad de OXIGENO a nuestro planeta.  Aquí habitan una multiplicidad de culturas milenarias cuya permanencia está en peligro inminente. El Amazonas es una gran selva, un gigantesco rio verde esmeralda que rebosa entre frondosos árboles. Es un bioma de varios ecosistemas incluyendo selvas, sabanas y humedales, es el pulmón del planeta.  En el Amazonas se origina cada una de las moléculas del oxígeno que respiramos, también constituye la identidad latinoamericana.

Aun cuando Brasil administra el 60% del bioma, la cuenca amazónica incluye: Bolivia, Colombia, Perú, Ecuador, Guyana, Surinam y Venezuela. El Amazonas es el hogar, la escuela, la farmacia y el mercado de más de un millón de indígenas que se organizan a lo largo y ancho del bioma en 400 pueblos diferentes, cada uno con su propia lengua, cultura y territorio. No es fortuito que UNICEF declarase patrimonio intangible de la humanidad a varias de estas culturas indígenas.  Los pobladores originarios del Amazonas, los contactados y no contactados con el resto de la sociedad, cuentan la historia de la Humanidad. Al perderlos a ellos, nos perdemos a nosotros mismos.

A un poblador de una de estas comunidades indígenas, de nacionalidad Sápara que habita en la Amazonía Ecuatoriana, y que sólo quedan 530 de ellos actualmente, se le hicieron unas preguntas, a lo que contestó, que:  Para ellos existen dos mundos; el mundo espiritual o “shawano”, que es el más importante y el mundo físico, que es el mundo de la “naturaleza”. Ellos opinan que hay un mundo para los espíritus vivos y otro para los muertos.  Cada especie dicen ellos, tiene un espíritu, de tal suerte que cuando los seres vivos pasan al mundo espiritual se convierten en guardianes de los que quedaron en este mundo físico. Los espíritus de las personas se encargan de cuidar a las personas, los espíritus de los árboles cuidan a los árboles, los de los animales a los animales; lográndose así un equilibrio total entre todas y cada una de las especies. Bajo esta Cosmovisión, los espíritus se articulan para que todo tenga un perfecto balance en el mundo en el que vivimos. Y ellos opinan que “En el equilibrio y el respeto a la vida, se encuentran la felicidad y la paz…”  

Algunos de estos indígenas no han tenido contacto con el mundo exterior por más de 500 años, desde la llegada de los navegantes europeos a nuestros territorios, a nuestro continente.  Son los últimos en nuestro hemisferio que después de medio milenio y el proceso de globalización por el que hemos transcurrido, continúan siendo “los no contactados; algo fascinante y a la vez delicado.  Ya que, al vivir ellos al margen de la sociedad y los servicios elementales de salud, por ejemplo, una simple gripe común puede traerles consecuencias fatales.  Así es que, es nuestra responsabilidad asegurar su supervivencia permaneciendo al margen de sus territorios y respetando su autonomía.

Para estas comunidades el mundo espiritual, es completamente neutro: No hay positivo ni negativo, simplemente hay equilibrio. Es increíble ver el vínculo inexorable entre estas poblaciones indígenas y la Madre Tierra; la Pachamama como ellos la llaman, y cuyo origen han entendido gracias a la sabiduría obtenida en algunos casos después de haber ingerido dosis medicinales de floripondios y ayahuascas, que a decir de este indígena Shuar de la Amazonía Ecuatoriana, deben ponerse a hervir durante 12 horas y consumirse en ayuno para lograr mejor comunicación despejada y efectiva  -nunca lo haga por cuenta propia, de ser el caso, consulte con un especialista-.  

Esta vasta riqueza natural, cultural y humana está en grave riesgo, a causa también de la explotación minera, las perforaciones petroleras y deforestación industrial; la contaminación del agua, el aire y la tierra están devastando a estas comunidades originarias y muchas de ellas ya son víctimas de desplazamientos forzados. Es lamentable reconocer que con la pandemia que ha azotado al mundo, la COVID 19, hayan fallecido muchos líderes de estas comunidades, tal es el caso de la Amazonía Peruana; ya que sino se estaba preparado en algunos de los sectores concomitantes de Salud, Logística y otros; no sólo en Perú, sino, en varios países de Sudamérica para esta situación, menos lo estarían en lugares remotos, de difícil acceso y sin los adecuados recursos materiales. Los ancianos de estas comunidades antes vivían 80 años y ahora, por la contaminación de los ríos, llegan a los 45 años.  La contaminación de los ríos ha llegado a tal magnitud, que tienen que esperar a que llueva  para tomar y almacenar agua.    

La protección de estas culturas milenarias que son patrimonio intangible de la humanidad es razón suficiente y de sobra para resguardar el Amazonas de la destrucción a la que es objeto la cotidianidad.  Pero, sino lo hacemos para proteger la cultura, hagámoslo por lo menos para protegernos a nosotros mismos.  Nuestro pulmón está en riesgo de entrar a un punto de quiebre en el que los incendios forestales están reemplazando áreas selváticas por sabana, territorio árido y por lo tanto, propenso a incendios. Al perder la Selva, ya sea por incendios o por deforestación,  se inhiben los ciclos de precipitación a nivel regional lo que a su vez, produce un mayor número de incendios.  No entremos en este ciclo vicioso, tengamos visión a presente y a futuro, ya que literalmente, nuestras vidas y las de muchas especies dependen de ello.

¡¡Hasta la próxima!!

Fuente: Inspirado en artículo de Jesús Chávez Aguilar.

La Vieja Ermita de Antaño de Barranco

La historia dice así: “Hasta mediados del siglo pasado, los indios de Surco salían a pescar por el Barranco, que era un campo más o menos cultivado…en una de esas noches en que los indios pescadores avanzaban por el filo del barranco, cerca al precipicio de la bajada de la playa, distinguieron en el suelo una lucecita que se iba y venía, por varias noches se repetía ese fulgor….Los indios aterrorizados empezaron a creer en el carbuncio, que conforme la tradición muy válida en las épocas del coloniaje, era un animal terrorífico,  cuyos ojos alumbraban de noche; y para no ser víctimas de lo que también pensaron que eran malhechores, resolvieron tomar la ofensiva. Para tal efecto, descendieron una noche armados de palos, dando sobre la luz comenzaron a sacudirle el polvo al suelo, al primer golpe había desaparecido la luz material, pero un clamor espiritual les advertía que estaban ejecutando un horrendo sacrilegio. La causa emisora de la luz era un gran Crucificado, que allí, en la tierra suelta inclinada del barranco, en el suelo apareció trazado con bastante perfección. Los indios se quitaron los sombreros, depusieron los palos, cayeron por tierra y de rodillas pasaron la noche, algunos bocabajo”.  De vuelta a Surco en la mañana siguiente, narraron el prodigio y la gente acudió en masa a constatar por sus ojos, y sino; veían desprenderse íntegro el Crucificado, lo atribuían a las mutilaciones realizadas por los sacrílegos palos.  La romería quedó establecida, los fieles depositaban allí sus ofrendas, ramitos de albahaca y romero”.

Algunos años después, en 1901, el presbítero Manuel de la Fuente Chávez, último capellán de la Ermita y primer párroco de Barranco, refirió esto: “Como de la historia de la Capilla de Barranco no hay nada escrito, sólo se sabe por tradición su origen; según se cree a mediados del siglo XVIII, unos pescadores de Surco que trabajaban en  el mar de Barranco notaron a distancia una luz y temeroso que fuere el lugar, creían también alguna reunión de malhechores, se reunieron varios con el objeto de ver qué significaba la luz; y cuando estuvieron cerca desapareció, examinando el lugar de donde salía encontraron la imagen de un crucifijo pintada sobre el mismo barranco.  Este acontecimiento movió la piedad de los fieles, se encomendaron a dicha imagen y se verificaron algunos milagros”.

El hecho ocurrió en el lugar donde se levantó la primera iglesia parroquial de Barranco; la fecha se cree fue a mediados del siglo XVIII y los testigos fueron unos pescadores que se les denominaba «los indios de Surco»; y el protagonista fue nada más ni nada menos, que Dios. Los indios de Surco, se ocupaban de la pesca llevándola a vender todos los días a Lima.  Para llegar a la playa los pescadores surcanos tenían que cruzar el pacayar que luego se llamó el Pacayar de Larrión.

En esos tiempos también los lugares de Chancay y Cieneguilla seguían siendo centros de bandolerismo negro y en 1778 todavía era célebre Huracán, un cimarrón criollo caudillo; entraron con furia y cayeron sobre el luminoso lugar, irrumpiendo a los pescadores; la rapidez del asalto los hizo pisotear el sector sin percatarse que también pisaban una imagen.  En realidad no dieron de palos al suelo, sino que hollaron desordenadamente sin saber que pisaban el Crucifijo.  El Santo Cristo siguió incluso después de este hecho visible esa noche. La imagen fue una visión nocturna que terminó borrándose al amanecer, pero esto bastó para impresionar a los pescadores que caían de rodillas.

Los curiosos iban y al comienzo no vieron nada, pero todos tuvieron fe y por eso nacen de ahí las peregrinaciones.  Ahí se entrelazaba el Nuevo y Viejo Mundo: Había un Dios para todos y ese Dios había brillado en las tinieblas. En 1863 heredó las llaves de la Ermita de la Santísima Cruz del Barranco el presbítero Manuel Andrés de la Fuente Chávez, de Huancayo.  Al tomar posesión de la ermita recibió el rancho que donara la Condesa de San Antonio de Vista Alegre, el potrero de la Ollería y el lugar denominado el Conventillo, bienes todos pertenecientes a la capilla.  

Seguiremos adelante, con la continuación de tiempos más modernos de la Ermita de Barranco, y las primeras donaciones para edificar la Iglesia que se ve hoy. Y no olviden, Barranco ha sido denominado como uno de los Distritos m´´as cool del Mundo. Lugar de tradición, arte y bohemia.

¡¡Hasta la próxima!!

Fuente: Historia y Leyenda del Viejo Barranco, Lima 1985. José Antonio del Busto Duthurburu.      

Rosa Limeña, Santa de Lima en su tiempo Virreynal.

La economía en Perú en la época del Virreinato era la de un reino rico y poderoso, en donde habían riquezas en plata, oro, azogue, plomo, estaño y cobre. Tierra rica y abundante en ganado y toda especie de aves y pescados. Así se describía según Pedro de León Portocarrero el Virreinato del Perú a inicios del siglo XVII.  La economía colonial de esos años ofrecía un aspecto ascendente y próspero; gracias a la labor del Virrey Francisco de Toledo entre 1569 y 1581; la minería pasaba también por una época de alza. Potosí representaba el 70% de la producción de plata en el Perú en el último cuarto del siglo XVI, desde 1581 a 1660, el Perú proporcionó dos tercios de las importaciones españolas americanas de plata. La agricultura de los valles de la costa y la sierra, desde mediados del siglo XVI, era notable; de manera que el Perú había dejado de importar masivamente productos agrarios de España y México.

Todas estas circunstancias revelan el papel protagónico de Lima dentro de la economía colonial; siendo un centro mercantil, político, financiero y de consumo, Lima se convertía en una gran ciudad con rasgos de cosmopolitismo.  De este a oeste, su casco abarcaba desde el pueblo indígena del Cercado hasta el barrio de Monserrate; de norte a sur, se extendía entre el arrabal de San Lázaro y los conventos de La Encarnación y Guadalupe. Mientras Rosa de Lima iba surgiendo, allí empezaban los claustros recoletos; también fue en estas áreas apartadas cerca del río y en solar próximo al Hospital del Espíritu Santo, donde se hallaba la casa paterna de Santa Rosa.

Por ese tiempo hubo una gran migración portuguesa en América, se intensificó a partir de 1580 tras la unión de las coronas de España y Portugal; desde Brasil también ingresaron ilegalmente buen número de portugueses al Virreinato Peruano. En Lima destacaron los portugueses como hábiles y agresivos comerciantes en las tres primeras décadas del siglo XVII. La plebe urbana -como se les llamaba en ese entonces-, estaba compuesta de: Artesanos, criados domésticos, jornaleros, mercachifles de diversa procedencia étnica. Lima concentraba gran concentración de origen africano. 

De este ambiente de efervescencia religiosa saldría una generación contemporánea de Santa Rosa, que en vida fue reconocida por sus virtudes y caridad cristianas. Milagros, curaciones y todo tipo de maravillas les eran atribuidos por una población que tenía trato familiar con ellos, en efecto, desde fines del siglo XVI vivián en Lima: Juan Macías y Martín de Porres, ambos vinculados a la orden dominicana, el franciscano Francisco Solano y el mercedario Pedro Urraca.   No hay constancia que Martin de Porres y Rosa tuviesen amistad; aún así, frecuentaban los mismos sitios y pertenecían a la misma congregación dominicana.  Este fenómeno es algo que intriga a los historiadores, el hecho que en este breve lapso coincidieran en la capital peruana tantas figuras con fama de santidad.  A pesar de su profunda religiosidad, Rosa no ingresó a ningún Monasterio de la ciudad.  Optó en cambio, por una existencia entre el claustro y la sociedad de la beata.

Esta condición gozó de prestigio  entre la población colonial, por lo general, lo hacían por sugerencia del confesor que mujeres devotas tomaran aquel estado que implicaba castidad y vestir hábitos talares.   Adoptaban el recogimiento en su propia casa; era una situación digna, antigua, y tenía como meta la perfección cristiana. Rosa en su condición de beata, no fue ajena a las prácticas piadosas toda vez que cuatro de sus confesores la promovían: Los Jesuitas Juan Sebastián de Parra, Diego Martinez, Diego Alvarez de Paz y Pedro de Loayza.  El escenario privilegiado de ella fue la pequeña ermita, que según la tradición edificó Rosa con sus propias manos en la casa paterna y en espacio privado, lejos de las miradas. La caridad y la asistencia a los enfermos también fueron ejercidas por esta Santa gloriosa, incluso en el mismo ámbito familiar.  Ella dejó un libro manuscrito, cuyo contenido se desconoce, asimismo, decidió sustraerse de una sociedad, en aquel entonces; la Lima de los Virreyes: Sensual y avara, orgullosa e inestable, en la que triunfaba el mal y la fuerza, peligrando la salvación individual.

Tras su muerte, cayó en poder del Santo Oficio de Lima y esto fue remitido a España, donde el Consejo de la Suprema Inquisición la sometió a una severa “calificación”. Debemos mencionar que Rosa de Lima, se desarrolló durante una presencia cultural, académica y literaria que ponían en evidencia en aquella época una cultura erudita, fue gracias a la reforma impulsada por el Virrey Francisco de Toledo que la Universidad de Lima, fue denominada como San Marcos, adquirió fisonomía de institución académica.  Por el tiempo y según la historia, la Universidad fue controlada por los llamados criollos.   

Espero les haya gustado este relato del entorno en donde se desarrolló nuestra Santa Limeña Rosa de Lima, las Américas e Islas de Antillas; que es de nuestro gran orgullo y complacencia religiosa, venerada y reconocida a nivel mundial.

¡¡Hasta la próxima!!

Fuente: Santa Rosa de Lima y su tiempo, colección del BCP. Arte y Tesoros del Perú, colección familiar.

INTI RAYMI, fiesta del Sol.

Abordaremos juntos una de las celebraciones más famosas del mundo como es la Fiesta del Sol o el “Inti Raymi”, recordando que ésta se lleva a cabo cada 24 de junio en el Cuzco. La festividad del «Inti Raymi» o «Fiesta del Sol» era y lo es hasta ahora la más grande, importante, espectacular y magnífica ceremonia llevada a cabo desde los tiempos del Imperio del Tahuantinsuyo, quien basaba su religión en el culto al Sol. Retomando nuestras costumbres, es importante revalorar este acontecimiento, aunque en esta fecha próxima aún no se pueda celebrar en vivo porque las circunstancias así no lo permiten. Nos transportaremos por unos momentos a ese lugar mágico, y sabremos porqué debemos sentirnos orgullosos de esta manifestación ancestral peruana. El punto donde la trayectoria del sol aparenta estar parado es el llamado solsticio y ahí es donde comienza este relato.

El «Inti Raymi» fue creado para rendir culto al «Apu Inti» (Dios Sol) también conocido en ciertos sectores como “Apu P’unchau” (Dios Día) y fue instituida por el Inca Pachacútec, en el siglo XV. Comenzó como una tradición religioso-cultural, que se celebraba cada solsticio que marcaba el inicio del verano para el hemisferio norte (21 de junio aproximadamente) en honor al Sol también llamado «Inti», para que éste no se alejara. Seis siglos después, se ha convertido en una ceremonia de interés turístico y cultural. El escritor Inca Garcilaso de la Vega cuenta en sus crónicas que el Inti Raymi duraba un promedio de quince días, en los que había danzas y sacrificios ofrecidos al Sol.

Durante la extirpación de las idolatrías en 1532, el Virrey Toledo la prohibió por considerarla una ceremonia pagana, contraria a la fe católica y era celebrada a escondidas. El último Inti Raymi que se realizó con la presencia del Emperador Inca fue en el año de 1535; un año antes de ¨La Conquista Española¨ el año de 1536. Tuvieron que transcurrir más de cuatro siglos para que en 1944, el Inti Raymi fuera reinstaurado en el Cusco con algunas variaciones respecto del rito original. El 8 de enero de 1944 se acordó celebrar cada 24 de junio el Día del Cusco y la reinserción para la cultura universal de una de las más grandes fiestas del imperio incaico.

Actualmente el Inti Raymi es una representación teatral, miles de cusqueños y personas de todas partes del mundo se dan cita a este acontecimiento que es una de las manifestaciones culturales y tradicionales más importantes del Mundo Andino. Durante la época de la conquista, los súbditos del Inca siguieron festejando la fiesta a escondidas de las autoridades españolas y un mestizo llamado «Garcilaso de la Vega» recopiló lo mejor de esta fiesta y lo plasmó en su famosa obra «Comentarios Reales». El Inti Raymi se celebra cada 24 de junio de todos los años durante el solsticio de invierno, en otras palabras el inicio del Año Nuevo Andino.

Esta festividad es importante destacarla, ya que hace que valoremos nuestras costumbres, historia y ceremonias de nuestro pasado milenario, riquísimo en cultura, y recordemos el basto Imperio del Tahuantinsuyo. Esto repercute en el aspecto cultural y social, pues toda fiesta incluye a la comunidad y un gran grupo de personas en general, remarcando que cada vez hoy son más las personas de todas partes del mundo quienes aprovechando sus vacaciones, vienen cada año (también lo podrán ver de manera virtual); a apreciar y formar parte de este rito, desde el comienzo en el Templo Coricancha, finalizando en la Fortaleza de Sacsayhuamán que comprende el despliegue de toda clase de actividades, desfiles, ceremonia, trajes, escenificaciones; es decir, nuestra importante herencia ancestral adorando al Dios Sol y a la Tierra.  Vemos la importancia que se le daba al astro rey y de qué manera se le rendían homenaje al Sol y la Pachamama, para que permanecieran cada año entre ellos y rindiera -en el caso de la tierra- sus frutos. Un pueblo sin historia es un pueblo sin identidad, esta celebración Inca hace que cada uno de nosotros sienta correr por sus venas el origen de nuestros ancestros, sus costumbres y revaloremos nuestro pasado sin desenfocarnos en el presente y el futuro por venir.

¡¡Hasta la próxima!!

Mi lanzón de Chavín. Chavín de Huantar, el Lanzón.

Era tercero de primaria cuando nos pidieron en el colegio realizar un trabajo hecho en jabón bolívar, para quienes no lo conocen: Jabón en barra larga que se utiliza para lavar ropa blanca, básicamente. Desde siempre me encantó la historia del Perú y el Mundo, era mi materia favorita en el Colegio; fue mi fuerte, además de gustarme la actuación, el baile, canto, literatura y economía política. Para este trabajo debí usar purpurina o púrpura del color que quisiera, goma especial, un moldeador de figura, pinzas, un punzón y en sí, lo que ayudase a la creatividad total, de la figura que cada uno escogería.

Para cuando tuviera que salir actuando y con especial vestuario, pues, era mi madre quien se ocupaba de mandar a confeccionar estos atuendos, tal es el caso de salir de: Marioneta, española, y hasta reinita como ya se los conté alguna vez, entre otros. Ella ponía toda su atención y su amor para esto, a pesar que en ese entones éramos tres hermanas y nos llevábamos dos años de diferencia entre una y otra.  Igual, nuestra progenitora se daba tiempo para todas, fuera de las labores del hogar y reforzamiento de nuestras tareas que debía supervisar. Sin embargo, mi padre era un creativo único, un dibujante arquitectónico, constructor nato y luego Contratista, tenía su propia empresa; por lo que para mí fue de gran y valiosa ayuda, una gran referencia viendo las construcciones que ejecutaba, los planos, la perspectiva arquitectónica, etc. Recuerdo como si fuera ayer este suceso, y a él como un ebanista.  Claro está que una niña que cursaba el tercero de primaria en ese entonces y que hoy sería el equivalente al 2do. Grado, tenía que ser guiada, ayudada por sus padres para este trabajo.  La Cultura Chavín fue siempre de mi preferencia y cuando tuve 22 años, conocí en vivo dicho lugar y lo que para mí era sólo ver en libros y álbumes las cabezas clavas, pues, se hizo realidad al estar presente en aquel sitio, con un grupo de amistades de un gran trabajo que tuve por los años 80’s. Pero, vayamos a cómo quedó este trabajo que les comento, en las manos del artista -mi padre- logró hacerme concretar con excelencia y eficiencia: El Lanzón de Chavín tenía las curvas, es decir, lo que vendría a ser las serpientes y figuras zoomorfas que contenía el mismo; en esa época y yo tan tierna, no podría precisar qué clase de figuras eran aquellas.  Mi padre me enseñaba cómo, de qué manera con el punzón se podía ir haciendo, moldeando dicha figura. Me ayudó en el tallado naturalmente, y luego me enseñaba con mis dedos a realizar aquel trabajo. Una vez formada la figura del lanzón, con una brocha cubrimos de goma especial y a continuación lo bañamos de púrpura dorada, y quedó realmente muy hermoso y bello, no lo olvidaré. Naturalmente que obtuve un A o B, quizás un 19 o 20, de aquel entonces.  Debí guardarlo, y poseerlo hasta hoy, pero por cosas de la vida pasa el tiempo y uno se va deshaciendo a veces de ciertos objetos que en su momento marcaron historia.

Vayamos ahora a una síntesis de lo que fue El Templo Chavín. Un centro administrativo y religioso de los «Chavín» y sus construcciones eran pirámides truncas de piedra con argamasa de barro. Los Chavín asombran al mundo por sus avanzados conocimientos de arquitectura, ingeniería, escultura y por la profunda creencia en divinidades a quienes trataban de asemejarse. Se desarrolló en el distrito de Chavín de Huántar, provincia de Huari, departamento de Ancash. Destacamos los principales hallazgos: El Lanzón Monolítico que está hecho de granito y es la única pieza ídolo o imagen principal que representa una deidad mayor ubicada en su lugar original en el nuevo mundo. El Obelisco Tello representa a dos entidades semejantes a dragones, probablemente masculino y femenino. Esta escultura mide 2,58 metros de altura y fue encontrado cerca de la Plaza Mayor, por lo que se cree que estuvo en el centro de este espacio. Las Cabezas Clavas representan cabezas de transición humana a seres míticos. Fueron halladas empotradas en una fila horizontal y en forma equidistante en los muros en lo alto del Templo de Chavín de Huántar. Se denominan clavas pues cada cabeza escultórica tiene una espiga o estructura alargada en su parte posterior, la misma que servía para fijarla en las cavidades de las paredes, a manera de clavos. En su mayoría tienen rasgos humanos en diferentes mezclas con animales feroces tales como felinos y aves de rapiña. En la actualidad, el Museo Nacional de Chavín guarda unas 100 cabezas clavas completas o semi-completas. Aunque en los exteriores del Templo sólo se percibe una sola cabeza clava, bueno, hasta donde yo pude apreciar cuando visité dicho lugar. Espero les haya gustado este recorrido en el tiempo y la anécdota de mi trabajo manual con mi padre .

Fuente: Antamina, Los Peruanos que supieron darle vida a la piedra.

¡¡Hasta la próxima!!

La Fiesta y la Flor de Amancaes

“El Paseo de Amancaes que se abre el 24 de junio, día de San Juan Bautista, es sin duda el más pintoresco que tiene Lima y que a no ser de tan corta duración, pues concluye el 30 de setiembre, día de San Gerónimo, haría de esta ciudad la mansión de la Isla encantada de Camóens.  Hay al Norte de Lima y como a media legua de distancia, una colina que reviste la naturaleza con todas sus galas y con un verdor de admirable lozanía, matizando con millares de Amancayes del más hermoso color amarillo, la exquisita fragancia que despiden estas flores, la reunión de las bellas limeñas que ostentan todas sus gracias en este paseo y el punto de vista bajo el cual se ve la ciudad, constituyen de esta colina un paraíso terrenal.  En este como en otros paseos y en las casas particulares se descubre la grandeza y opulencia de la Ciudad de los Reyes. Multitud de lujosísimos coches, tirados por briosos y hermosos caballos, ruedan por las calles”.

Entre las costumbres típicas tradicionales que se fueron con el irrecuperable pasado del tiempo, ésta de Amancaes, fue una de las más bellas.  Se trató de una festividad campestre anual que se celebraba a fines del mes de junio en una pampa aledaña a la capital, lugar arropado en el cobijo de los cerros circundantes en cuyas laderas, entre junio y agosto, crecía una planta esbelta y grácil, ondulante al viento como colorido penacho en el que lucía los olorosos bulbos amarillos de su floración.  Se daban por millares y cubrían totalmente las laderas escarpadas, creciendo hacia la altura en busca del manto brumoso, en cuya humedad encontraban el clima apropiado para su existencia.

Se trata de Himenocallis Amancaes, su apelativo botánico en latín, que el criollaje abrevia y lo llama “Amancaes”. Su altura no alcanzaba más allá del metro y su encanto y colorido lo daba la elegancia de su tallo fino, con el verdor de las hojas estrechas y largas como puntiagudas lancetas, y el coronamiento de sus flores de un amarillo vivo y fresco, cuya corola con sus pétalos en punta, le daban un cierto parecido con la azucena.

El acontecimiento y las circunstancias de su desarrollo provocaron la curiosidad y comentarios de los cronistas viajeros del periodo republicano, pues, estos festejos se popularizaron durante el siglo XIX; también los pintores usaron aquel ruidoso y jaranero espectáculo. Pancho Fierro nos ha dejado varias acuarelas que grafican ello, y el pintor alemán Mauricio Rugendas que residió en Perú en la década de 1840, pintó varios óleos con el tema de estas festividades. También el francés Leoncio Angrand, entre otros. Aquella festividad se celebraba el 24 de junio y congregaba en la Pampa de Amancaes, a la variopinta multitud limeña, compuesta de combinaciones de etnología nacional y sus variados cromatismos epidérmicos, todos reunidos en alegre francachela de neto sabor pagano, en que seguramente se reunían ancestros vernaculares con otros originarios de la Carnevalia romana, herencia mediterránea y las celebraciones de Onmolú y Kimbalá, del Vudú Africano.

Pero aquí, lo pintoresco era subir a las laderas de los cerros y arrancar los amancaes para adornar las cabelleras femeninas, las solapas masculinas y los arreos de las cabalgaduras, porque a Amancaes concurrían hombres, mujeres, jineteando corceles, luciendo elegantes ponchos de hilo, sombrero  “alón” y la fina estampa del caballero erguido sobre los estribos de cajón en la montura de ancestro moruno.  El baile en Amancaes era la Zamacueca, la orquesta para ese baile de compone de arpa y guitarra y se agrega una especie de tambor; este instrumento se tocaba con las manos o dos pedazos de caña.  Como el cajón es el alma de la orquesta, el pueblo le ha dado a la zamacueca el nombre de polka de cajón.

Finalmente podemos decir que, la fiesta de San Juan de Pampa de Amancaes era una de las más tradicionales celebraciones populares limeñas, hasta el Presidente Leguía solía llegar a estas fiestas en algunas oportunidades. La fiesta era un lugar de encuentro gracias a la generosidad de la naturaleza. La densa neblina y la garúa persistente que caía sobre Lima, la cual cubría de verde vegetación la pampa y colinas aledañas.  “No debemos olvidar que cuando llegaron los españoles a Lima, ésta era un bosque de árboles frutales; la pampa y colinas de Amancaes eran una especie de receptor de toda la humedad de la zona y se convirtió en una especie de loma”. En esta vegetación es que crecía hermosa y silvestre “Flor de Amancaes”, la misma que ha sido motivo para que poetas, pintores, cantantes, jaranistas y viajeros le dediquen canciones y páginas de elogio. Espero les haya gustado este recorrido por nuestra Lima de antes y cómo eran las lomas y el verdor que reinaba en lo que se puede ver ahora que son las faldas de las Lomas de Amancaes, ocupando parte de los distritos limeños del Rímac, Independencia y San Juan de Lurigancho.

¡¡Hasta la próxima!!

 Fuente: Juan Manuel Ugarte Eléspuru, Lima incógnita. Lima, apuntes históricos, descriptivos, estadísticos y de costumbres por Manuel Atanasio Fuentes. Fiesta, historia y tradición XXXIII Concurso de Amancaes del Caballo Peruano de Paso.

El Mullo o Spondylus, biogénesis de la existencia

Sobre las conchas marinas a través del tiempo en nuestras antiguas culturas, la explicación de la vida en paisajes tan cambiantes y diferentes a los de ahora, merece un análisis de la presencia de crustáceos y gasterópodos, tanto como imágenes que como adornos suntuarios de “mullo”; El mullo (Spondylus sp.) es un bivalvo cuyo color externo varía entre el naranja, el rosado y el rojo. Todos estos asociados a la aparición del tejido de algodón y la construcción de edificios religiosos. Es interesante advertir que fueron los moluscos provenientes de la captura de orilla, los que aparecen en la imaginería y no así, imágenes de peces.  El mullo, el espóndilo da origen a serpientes y el caracol sobre un personaje dentro de un recinto en U; ambos en el Obelisco Tello, Cultura Chavín de Huántar.

Si el mar fue entendido como el origen de la vida y de él vinieron o nacieron las deidades, pareciera que desde hace mucho tiempo antes habían observado que en el “mullo” y en el caracol existían caracteres que pudieron ser representativos de una larga existencia, que la vida era DUAL y que con su aparición a fines de diciembre, todo el paisaje reverdecía y todo era más propicio para vivir. En las respectivas conchas habían sonidos que reproducían el oleaje marino convocando al pasado, o los orígenes del poder:  Era el pututo. Es así como la representación de estos crustáceos podría explicar su temprana aparición como símbolos. Además, si eran la evidencia de la vida, también lo eran de la muerte.  El caracol representaba lo masculino y la concha lo femenino, explicando así su constante recurrencia conjunta.

Mencionando unos datos de las sociedades de aquel entonces, (5000 a 2500 años A.C) como fundamentos de contexto para entender las condiciones de existencia y los términos de sub-sistencia, la aparición de cultivos en huertos, aprovechando la humedad del subsuelo y los humedales y, la organización social que logró erigir conjuntos de pirámides o edificios para ceremonias públicas.  Desde el Arcaico (2600 -2250 A.C.) los sacerdotes de la cultura Valdivia que tuvo por núcleo la costa de la actual provincia ecuatoriana de Manabí, observaron el comportamiento del espóndilo y llegaron a la conclusión que el molusco abandona su hábitat en aguas profundas justamente antes de la llegada de las lluvias, momento en que emergen colonias enteras y enrojecen la superficie del Pacifico, como si se tratara de una señal. Por ello, lo consideraban mensajero de los dioses ante los hombres y más tarde, correo o vehículo de comunicación en ambos sentidos.

Existe la idea que las actividades de pesca, caza y recolección fueron las primeras fuentes para la obtención de alimentos y que la agricultura fue la base de la sedentarización.  En el Valle de Supe por ejemplo,  en el sitio arqueológico de Áspero, al ser estudiado por R. Feldman entre los años 1973-1974, arrojó una antigüedad aproximada de 4360 años antes del presente (2300 A.C.).  La pirámide llamada Huaca de los Sacrificios era un edificio, entre varios, donde se encontró el entierro de un niño asociado a piezas de Spondylus. Otro sitio en Ancash cerca del río Tablachaca, afluente del río Santa, La Galgada fue estudiado por T. Grieder (Universidad de Texas) y Alberto Bueno (UNMSM) quienes en la excavación  encontraron una pirámide de cerca de quince metros de alto, en cuya plataforma superior habían cuartos pequeños de esquinas curvas, posiblemente para uso ceremonial religioso. Los estudiosos piensan que el edificio comenzó a erigirse alrededor de 2400 años A.C. y que se abandonó 1900 A.C.; aquí también se encontraron discos tallados y engastados en “mullo”.

La presencia del Spondylus prínceps como factor simbólico y como indicio de intercambio entre los Andes de Ecuador y Perú,  se ha podido demostrar que su uso en los andes centrales puede promediarse en 2500 A.C., es decir, aproximadamente 700 años después que en Valdivia, región sur del Ecuador. Esto indicaría que el espóndilo llegó a esta región en una época que en varios sitios se construían edificios monumentales de arquitectura religiosa.   El espóndilo formó parte de ofrendas rituales, relacionadas a la construcción de edificios y usado como adorno de distinción y prestigio en pequeños objetos como las conocidísimas por todos como las “chaquiras”, o cuentas tubulares por una pequeña élite, lo que indicaría que los objetos que llegaban a esta parte de los Andes, probablemente ya venían elaborados.

La aparición del spondylus señalaba que las lluvias provocadas por el fenómeno del Niño eran cercanas. Esto encuentra su explicación cuando se encontraban en las costas de Ecuador las corrientes marinas del Niño y la de Humboldt, que provocaban las lluvias tan necesarias para los cultivos de la costa pacífica. Estas lluvias eran precedidas por la proliferación en las playas de las conchas spondylus princeps. El spondylus también fue considerado en aquella época como el oro rojo. Nos hemos transportado a través del tiempo acerca de la importancia que tuvo el “mullo” que fue un bivalvo cuyo color externo varía entre el naranja, rosado y el rojo. Y del que en la actualidad se hacen hermosas joyas que combinadas con la plata peruana quedan realmente hermosas.   

¡¡Hasta la próxima!!

Fuente: Iconografía del Pensamiento Andino por Cristóbal Campana D.

Estructura Política, Ideológica, Económica y Social del Imperio Wari

Continuando con el Imperio Wari, hoy veremos como llevaban sus diversas estructuras en lo político, militar, ideológico y económico-social. Acerca de la Política en el Gobierno Wari, fue monárquico y su máxima autoridad era el Ccapacc Wari, a quien se le atribuía origen divino. Era un cargo vitalicio y no era hereditario. Tenía la facultad de convocar a los miembros de la Corte y presidía la toma de decisiones en cuanto a políticas públicas. En poderes ideológicos era como el sacerdote principal; en poderes políticos tenía la facultad de convocar miembros de la Corte.

En poderes ideológicos interpretaba la voluntad de los Dioses. En poderes militares, el Dignatario Wari era la autoridad suprema militar, tenía a su cargo diestros guerreros que movilizaba en tiempos de conflicto para restaurar la paz, la justicia, el bienestar, las buenas costumbres y la consolidación de la tendencia de reciprocidad en el reino.

La Corte era el máximo organismo dedicado a la asesoría del Dignatario Wari.  Los gobernadores con cargos de confianza eran designados por los miembros de la Corte, controlaban la administración pública a todas las provincias del Imperio.

Dentro de la estructura militar, para garantizar las conquistas y el control social, el gobierno monárquico contó con diestros guerreros, los que están representados en vasijas ceremoniales como urnas,  tinajas y cántaros de estilo Conchopata  (Conchopata es un poblado representativo de la cultura Wari, que estaba especializado en la manufactura de objetos cerámicos, así como de otros, de uso doméstico. También se procesaban productos de origen agrícola).

Los guerreros militarmente hablando, tenían el rostro con maquillaje, el cuerpo con tatuaje, y portaban diversas armaduras como: Lanzas, hachas, porras, macanas, arcos, flechas, escudo decorado, etcétera. Según Luis Guillermo Lumbreras los grupos armados eran extraídos del pueblo para servir a la clase urbana y sus apetitos, constituyeron ejércitos en donde los especialistas en la guerra, los militares que dirigían el ejército eran parientes o hermanos de sacerdotes, quizás eran hasta los mismos sacerdotes. José Ochatoma y Martha Cabrera dicen: Los grupos de guerreros se diferenciaban por tener túnicas decoradas con motivos más elaborados, escudos circulares, gorras en forma de casco que tenían halcones y jaguares en sus hombros.

En cuanto a su estructura ideológica, la religión fue influenciada desde lo que se llamaba en esos tiempos la nación de Tiahuanaco, donde el Dios Huiracocha y sus servidores grabados en la Portada del Sol del Tiahuanaco, debió ser considerado poderoso; el Dios creador del mundo andino y todas las cosas que habitan en él, a quien se le atribuían poderes sobrenaturales y el ser capaz de asegurar el sustento de los seres vivos que dependían de la naturaleza.  El Dios Tiahuanaco debió ser el hacedor de controlar la crecida de los ríos de la cuenca del Titicaca, con tal precisión como para evitar los desastres que tales crecidas ocasionaban, y debió ser lo suficientemente magnificente como para  advertir al pueblo a través de los sacerdotes de las sequías periódicas que asolaban al Altiplano.

El Dios principal de los Wari fue Huiracocha, considerado como Dios protector del Imperio Wari, representa la cuatripartición del espacio cósmico: Hananpacha, caypacha, ucupacha, solsticio y equinoccio que determina el marco del tiempo para la vida del mundo andino. Es un personaje antropomorfo con la cabeza cuadrangular coronada con un haz de rayos que representa aves, serpientes, felinos y plantas que salen en diferentes direcciones; en sus manos sostiene dos báculos de poder cuyos extremos terminan en cabeza de halcones, serpientes o felinos.

En la estructura económica era dirigido este Imperio hacia la reproducción de la sociedad global mediante los modos asiáticos, basados en comunidades autosuficientes, intensificada estaba la productividad social, la producción agropecuaria y la manufactura.  La vida económica de los Wari, fue autosuficiente en la unidad familiar por el aumento demográfico. Hubo otro nivel que competía más a la economía política; la sociedad como Wari sin moneda ni mercado, caracterizada por un control estratégico estatal que monopolizaba el abastecimiento, la producción y redistribución de los recursos esenciales. El comercio presidió la integración religiosa y económica mediante red de mercadeo, que permitía el intercambio.  La agricultura fue intensiva en tierras comunales con la incorporación de obras hidráulicas, control vertical de pisos ecológicos y relaciones de reciprocidad de trabajo como: La mita, el ayni y la minca.

En su estructura social Wari como sociedad compleja, mantenía una rígida estratificación social de acuerdo a sus concepciones de origen divino.  Se constituyó una sociedad jerarquizada en castas, donde los sacerdotes, guerreros y familiares ejercieron cargos políticos y administrativos vitalicios desde los centros urbanos.  El lugar más encumbrado era la autoridad suprema: Ccápac Wari, a continuación seguían la familia de la nobleza y los descendientes de cada soberano. La nobleza Wari contraía matrimonio  entre parientes de la nobleza para mantener la pureza de la sangre, sobre todo, la del Ccapac Wari que era considerado como de origen divino. El incesto y la poligamia eran un privilegio de la nobleza para no contaminarse con el plebeyo. La especialización de oficios era la diferenciación de status y derechos condicionados por la descendencia familiar y etnia. Ejercían los ciudadanos mayormente, como: Alfareros, textileros, metalúrgicos, picapiedreros, ingenieros agrícolas, arquitectos, astrónomos, maestros constructores, comerciantes, agricultores, ganaderos y consumidores de servicios.

Espero hayan disfrutado de la Historia Wari y de este viaje al pasado, a este gran Imperio, de cómo estaba organizado, de sus jerarquías, de las castas, de la autosuficiencia en la parte económica tipo modelo asiático; en la gran arquitectura y estructuras que nos deleitan en la actualidad, y a toda la herencia cultural dejada por esta cultura, que supo llevar a cabo su convivencia social política, militar, social, religiosa y económica.

¡¡Hasta la próxima!!

Fuente: Adan Castilla Rivera- Imperio Wari.

Ayabaca en Piura, mi tierra místico-religiosa

Ayabaca, tierra querida, sierra piurana que está a 229 km de distancia de la ciudad de Piura y al Sureste de la ciudad fronteriza de Macará en Ecuador. Situada en los Andes por encima del desierto de Piura a 2.715 m.s.n.m. y como uno de sus principales atractivos turísticos y religiosos: La Fiesta del Señor Cautivo, que atrae a gran cantidad de visitantes que llegan en peregrinación desde varias zonas del Norte del país e incluso de Ecuador u otras partes del mundo, básicamente quienes le han hecho promesas o vienen también a agradecerle por los milagros concedidos. La historia del nombre de Ayabaca, también escrito como Ayawaca; tiene su origen en el quechua, derivándose de dos raíces: “Aya”, que se relaciona con la muerte, pero también con la inmortalidad; y “huaca”, que designa a los santuarios y lugares sagrados. En algunas monografías locales se ha limitado este sentido al de «sepultura o tumba antigua de muertos», vinculando el nombre al hallazgo de osamentas humanas y restos de armas primitivas cerca de la zona donde los españoles reunieron a la población nativa (en el «Pueblo de Indios de Nuestra Señora del Pilar de Ayavaca» o «Ayavaca Vieja»), bajo la suposición de que esos serían los restos de huestes caídas en feroces combates como respuesta a la actitud expansionista de los Incas.

Hay que considerar que:  AYA, es pues el equivalente a difunto y ancestro, no sólo en el sentido físico del cadáver o la osamenta, sino también en el sentido simbólico y trascendente del alma que abandona el cuerpo; temporalmente durante el sueño y definitivamente al término de la vida, pero que vuelve a circular en los procesos vitales, como en los ciclos del agua, la luz y las estaciones que se mueven junto con la tierra. Aya es otro nombre del espíritu o la energía universal de la Pachamama. Así es que, el antiguo santuario de Ayahuaca o Ayawaka, ubicado en el extremo occidental de la cordillera de los Andes, en los últimos parajes cordilleranos donde se oculta o “muere” el sol, y al mismo tiempo, en la zona geográfica donde nacen todos los ríos y fuentes de agua de la región, vendría a ser la Morada de los Ancestros o el Santuario de la Muerte, pero también de la Inmortalidad, del cambio y transformación de la vida.

Otro monumento importante en Ayabaca, entre las montañas de las comunidades de San Bartolomé de Olleros, Cujaca, Lagunas de Canly, se ubica lo que constituyó un centro provincial Inca “Aypate”, con las características y patrón constructivo del estilo Inca imperial; planificado esmeradamente como un puesto de avanzada para la conquista de territorios norteños.

Estuve en Ayabaca después de muchísimos años, ya que físicamente nací allí, pero fui criada siempre en Lima. Mi padre por esa época realizó la construcción junto a un Ingeniero Civil muy amigo suyo, de la Posta Médica de Ayabaca cuando yo nací, y permanecí en ese lugar unos 18 meses aproximadamente. Les cuento: Una cosa es haber visto desde mi niñez las fotografías en blanco y negro del   Señor Cautivo de Ayabaca   que  es   imponente por cierto,   pues,  es sabido -según lo que relata la historia del Divino Santo y los pobladores y sacerdote del lugar -, que éste, fue elaborado por ángeles, por seres celestiales; y su estructura es de madera, que hasta las venas de las manos se pueden apreciar  y su cabello negro natural medio rizado y largo,  otra cosa muy distinta es verlo en vivo; no solo a él que es el mismo Dios para los católicos, sino; su Iglesia, su arquitectura,  antigüedad,  la ciudad que lo rodea, su plaza de armas, su gente, sus costumbres, el clima, su olor, su mercado, sus tiendecitas y sus restaurantes en los que se come muy rico un plato hecho a base de jamón de cerdo con salsa criolla, entre otros.

Una experiencia sin igual fue ir acompañada de mi madre a este viaje, pues, ella estaba muy emocionada al llegar al lugar después de tantos años y varias décadas, me dijo: No ha cambiado el pueblo en esencia, veo todo casi igual.  De ahí viene lo pintoresco del lugar, del sitio donde nací que yo diría, es mágico-divino-religioso-místico. Fuimos en fechas unos días después de haber sido su aniversario central que es los 13 de octubre de cada año; hubo mucha gente hospedada y una enorme procesión como siempre seguida de gran misa central.  Vienen personas de todas partes del país y foráneos, le cantan, acompañan arrodillados, otros arrastrándose, hay hermandades, cuadrillas, todo muy bien organizado.  Tuve la suerte de estar en la Iglesia, de permanecer allí y orar fervientemente;  y de ir a la tienda de la Iglesia en donde hay hasta óleos del Señor Cautivo,  anillos, recuerdos, novenas, cuadros, en fin; muchos souvenirs de él, para rezarle y tenerle devoción.

El paisaje natural que se ve del viaje de Piura a Ayabaca, y que dura un promedio de más de 5 horas es hermoso, el cielo celeste,  las calles, el camino principalmente es una especie de serpentín muy largo, pero emocionante, así como los enormes bosques y; entre ellos a veces, grandes residencias;  árboles, gente a caballo, otros que están en el camino vendiendo frutas y semillas que son productos del lugar. El sol que brilla en el cielo y el firmamento es de un turquesa  puro, adornado de nubes blancas como la espuma.

Seguimos andando por ahí, conocimos una amiga en la puerta de la Iglesia del Cautivo, fuimos a ferias de ropa que hay como especie de mercadillos, a un bazar grande donde vendían aromas y blusas, de pronto, nos sorprendió un chapuzón; enormes cantidades de agua caían, ahí parecía estar en estación de primavera, pero llueve en cualquier momento, ahorita están en invierno, por ejemplo.  Podías poner un balde grande y sacarlo llenecito de agua, pero igual fue una maravillosa experiencia, inolvidable.  Fuimos también al Museo de la Cultura Vicus en Piura; y se los recomiendo no sólo como peruana que soy, sino, a quienes amen la historia de las culturas en el mundo entero.  Hay piezas únicas encontradas en el sitio de Olleros, y es muy impresionante la escultura del Señor de los Olleros en el Museo Vicus. Vale la pena hacer este recorrido y espero les haya gustado mi experiencia allí.  En un próximo artículo hablaremos del Complejo Arqueológico de Aypate.

¡¡Hasta la próxima!!

Museo Vicus, osamentas de Oro