El Parque Nacional de Huascarán, apreciado desde una de las ventanas que se bajaban de vez en cuando del vehículo en que íbamos, -y se hacía para que el perro se ventilara y no sea tan dificultosa su respiración en altura-; Lucas, como así se llama, bajó a varias de las lagunas que se podían apreciar muy de cerca; respecto al clima había demasiado viento y la temperatura era quizás bajo 0, pero sí que valió la pena, hasta logró probar unas gotas de agua pura de uno de los manantiales producidos por las lagunas lugareñas…