Antes cuando chicos, y cuando nuestros papás tenían deseos de estar en contacto con la naturaleza, se agrupaban dos o tres parejas de amigos, de familias con hijos e íbamos fuera de Lima, y estoy segura que esa experiencia la hemos vivido la mayoría. Por ejemplo, mi padre solía ir al mar de pesca ySigue leyendo «Benditos refugios»