Sabias palabras de mi padre, siempre lo ha dicho. También trataba de explicar que nada es absoluto, que todo es relativo, dicho de otra forma: Del blanco al negro hay muchos matices, que nada te sorprenda en esta vida, ya que hay bemoles, muchas tonalidades, muchos colores para llegar del blanco absoluto al negro total; hay tonos perlas, arenas, plomos y más grises oscuros. No le falta razón, ahora de adulta lo entiendo. Y se han puesto a pensar ¿Por qué le suceden cosas malas a gente buena?, ¿Quién es merecedor de un premio o de un castigo?; ¿Cuánto “puntaje” hay que hacer para ser inmunes a la fatalidad?. Acaso, ¿Estamos siendo evaluados todo el tiempo?, y hay para esto ¿Alguna lógica justicia divina, o no?.
Desde el punto de vista de la religión católica, vemos en la Biblia el tema de Job. El libro de Job trata de ¿Por qué Dios permite que le pasen cosas malas a la gente buena?. Job era un hombre justo (Job 1:1), sin embargo; padeció de diversas formas las pruebas a las que fue sometido para probar su Fe. Dios le permitió a Satanás hacer todo lo que él quería a Job, excepto matarlo y Satanás hizo lo peor que pudo. ¿Cuál fue la reacción de Job? “He aquí, que aunque Él me matare, en Él esperaré” (Job 13:15). Sea el nombre de Dios bendito. Job no comprendía el por qué Dios había permitido las cosas que le sucedían, pero él sabía que Dios era bueno y por lo tanto continuó confiando en Él (La Biblia Latinoamericana).
Muchas personas que creemos no hacerle daño a los demás, que luchamos en busca de muchos ideales y propósitos, haciendo buenas obras y aún así no logramos los objetivos, lo que es peor, a veces nos estancamos y perdemos la esperanza; ya que existen momentos en nuestra vida en los que sentimos que algo, poco o mucho, nos hace falta. Y aunque se nos facilite cosechar todo tipo de éxitos y conseguir lo que nos proponemos, hay un no sé qué a veces, que nos hace presentir que algo no nos deja avanzar, ni ser completamente felices.
Haciendo una sinopsis de este tema de por qué le suceden cosas malas a la gente buena, me encontré con este autor quien, por su performance de haber sido actor y modelo de televisión, relata que tuvo mucha suerte con las mujeres, que no fue tan buen cristiano como diríamos nosotros, que probó hasta drogas; pero que en el camino se burló especialmente de los sentimientos de una mujer, quien a la vez le hizo a él un trabajo de brujería. El casi se consumió, su salud se deterioró por una repentina bajada de peso y desesperación, pues, ningún médico sabía lo que tenía hasta que se encontró en un grupo de oración de los muchos que recorría, con una niña especial, que debido a la intensidad y fe con la que oraba, tuvo visiones y le dijo lo que le había sucedido y qué tendría él que hacer para repararlo. Cuando encuentra a la persona que lo había perjudicado física y moralmente, no le paga con venganza a su enemiga, sino, que él le pide perdón a ella y a otras personas con quienes había tenido diferencias en el camino de su existencia.
Sin importar el tipo de Fe que profeses, o inclusive sin creencias religiosas y sea cual fuera tu cultura, todos tenemos circunstancias buenas y circunstancias malas, hay hechos que suceden como muertes repentinas por enfermedad o accidente de seres muy cercanos a nosotros que no podemos entender; tragedias o eventos de la Naturaleza y hasta pandemias que no tienen explicación. A veces nos detenemos a pensar si seremos merecedores o no de tanto evento de infortunio. Pensemos que no somos máquinas cumpliendo un patrón de conducta, y que somos de la misma naturaleza divina de las estrellas, que somos seres espirituales en una Realidad Humana, proclives a cometer errores y a tener aciertos y desaciertos, que es una realidad única y sencillamente distinta de ser sólo: Seres Humanos. Cada quien responde ante una eventualidad de acuerdo al patrón de entorno, herencia, memoria, costumbres; pero sobre todo, a la lección aprendida o no, para la que hemos venido a este mundo como tarea, para después seguir avanzando en nuestra escala de ascenso de niveles espirituales.
Practiquemos aún si hemos sido heridos, maltratados moral o emocionalmente nuestros mejores sentimientos, pasemos por encima del que nos lo hizo, pero no como éste lo espera. Una vez leí una frase que decía: Lo peor que le puedes hacer a alguien que te perjudicó es: Hacerle el bien, procurarle el bien. Practiquemos nuestras virtudes; sino nos las inculcaron, aprendamos, no es tarde para el aprendizaje inclusive cinco minutos antes de partir de esta dimensión terrena. Sintamos por nuestros congéneres el perdón, la caridad, la benevolencia, el amor desinteresado y la compasión, esto nos hará más Humanos que cualquier especie. Ya lo saben: Ni buenos, ni malos.
¡¡Hasta la próxima!!
Fuentes:
- La Biblia Latinoamericana. (Job 1:1) (Job 13:15).
- Libro ¿Por qué le pasan cosas malas a la gente buena? Editorial Planeta, Autor: Iván Gutiérrez Rodríguez, año 2011.