Desde el inicio de la humanidad se ha hablado de ellos: Mensajeros o Ángeles, en otras culturas denominados de diferentes maneras, para los Musulmanes por ejemplo se narra que en el Corán Dios les habló de crear un representante aquí en la Tierra y ellos creen en el ángel Gabriel, quien fue revelado como ángel para la revelación del Islam, a quien le llaman Yibril.
Los ángeles tienen distintas jerarquías, a saber la primera: Serafines, querubines, tronos; segunda jerarquía: dominaciones, virtudes, potestades y tercera jerarquía: principados, arcángeles, ángeles. Desde el Edén con Adán y Eva, nos relatan que éstos por comer la fruta prohibida por el Creador, -la manzana del árbol- fueron castigados y expulsados del Paraíso. Dicen que ellos al salir, a la izquierda y derecha tenían una fila de ángeles, como de un color naranja refulgente, como de una especie de fuego que custodiaban y vigilaban la expulsión de éstos. Ángel quiere decir: Mensajero, enviado de Dios, y el origen de la palabra ángelus es latín; asimismo, ésta se desprendió del griego y del hebreo.
Muchos pastores y sacerdotes cuentan anécdotas y experiencias de cómo sus ángeles guardianes o custodios se les presentaron en sueño o en visiones. Muchos santos también lo dicen y en la historia del catolicismo los Arcángeles Gabriel, Rafael y Miguel han jugado un rol muy importante; pues se le presentó Gabriel a la Virgen María, para decirle que estaba embarazada sin haber conocido varón alguno, que era obra de Dios y del Espíritu Santo. Asimismo, Rafael se le presentó a su prima Isabel quien por ser una mujer de avanzada edad no tenía esperanzas de quedar embarazada y cuando María la fue a visitar, ésta ya tenía seis meses de embarazo. Bueno, del Arcángel Miguel todos sabemos que es mencionado como Redentor de la Mujer que restaura nuevos tiempos y vence al maligno y como se puede ver en su imagen, éste lo pisa con su lanza. En la Biblia, en el Apocalipsis de Juan está escrito también como sería el fin de los tiempos y las siete trompetas de los ángeles que indicarían las plagas y tragedias que ocurrirían en el mundo, siete espíritus de Dios, siete mensajes.
Desde chicos nos han dicho: Antes de salir, persígnate; a la hora de dormir reza e invócate a tu ángel de la guarda. Conocí a un amigo Sacerdote de jerarquía, de la orden Salesiana, con quien tuve algunas charlas y en una de ellas me mencionó: Hija, cuando te levantes y antes de salir lo primero que debes hacer es pedirle a tu ángel custodio que vele por ti y por tu familia, entrégate a él cada despertar y en cada anochecer. Cuando se les presentó la Virgen de Fátima en Portugal a los tres pastorcitos: Lucía dos Santos, Jacinta y Francisco Marto primero se les apareció un ángel quien los preparó para lo que iba a acontecer, que “la Señora” iba a tener contacto con ellos durante varios meses casi siempre los días trece, y cuando esto llegó a suceder se veía como un sol, una luz que centellaba en el cielo. En las primeras apariciones, éstos pequeños sufrieron vértigos y desmayos. Hasta que finalmente, tuvieron contacto con la mismísima Virgen María, en Cova de Iría.
Hay una teoría que de niños antes que perdamos nuestra conciencia infantil, y tengamos el raciocinio propiamente, aún recordamos las escenas del cielo y que hasta podemos ver a estos seres alados. Es por eso que algunos bebes se ríen mirando un punto determinado y otros hasta juegan con “alguien”; están puros, todavía no se han contaminado por el ambiente, y el diario existir de este Mundo. Narra otra historia que iba una niña por un callejón y que venían y se divisaban a dos hombres con peligroso aspecto en la noche, ella sintió pavor, pánico; de pronto, estos tipos pasaron a su costado y no le hicieron absolutamente nada. Luego, en las noticias salió que esa noche en ese lugar y a esa misma hora, habían asesinado a una niña, pero naturalmente no era la que mencionamos. Cuando se les preguntó a los asesinos por qué escogió a la que quitaron la vida y no a la otra que hacía unos minutos se vio pasar en el vídeo, estos respondieron: Es que ella venía acompañada con dos hombres muy altos y fornidos, eran sus ángeles. En mi opinión, no sé si venimos al mundo con uno o más de ellos.
De lo que sí puedo dar fe y estar segura es que cuando nos encontramos en situaciones de tristeza total, desesperanza, soledad o no saber qué hacer, se siente la presencia de ellos como aconsejándonos al oído, o cuando queremos comunicarnos con alguien y esta persona no aparece, nuestros mensajeros hacen que esa persona nos llame o suene en ese instante el teléfono y sea la que esperamos oír, con quien queremos comunicarnos. También vienen por nuestra intuición y percepción, cuando en situaciones apremiantes de indecisión no sabemos qué hacer, si ir hacia un lado u otro, son ellos; nuestros ángeles quienes nos están guiando y no nos desamparan.
Si desde tiempos inmemoriales ellos han existido en toda clase de épocas, se dice incluso que a nuestra Santa Limeña Rosa de Lima, cuando se la pasaba días sin comer, vino uno de ellos y le trajo un pedazo de chocolate para que no desfalleciera. ¿Por qué no pensar entonces, que ahora y siempre han estado? Y que su presencia nos ha acompañado en todo nuestro caminar, y que con ciertos rituales angélicos, como tocar una campanilla de metal o porcelana, prender inciensos y hacer meditación, o hasta en sueños, ellos pueden venir y darnos grandes mensajes, revelaciones, aconsejarnos y acompañarnos.
¡¡Hasta la próxima!!